|
Notre Dame: Un lugar místico y gótico
Sin lugar a dudas, al mencionar Notre Dame solemos asociar el lugar
con el mítico personaje de la novela de Víctor Hugo aparecida en el
año 1831. Su nombre era Cuasimodo y con su aspecto abominable, ya
que era un hombre jorobado, con un solo ojo y de apariencia similar
a la de un monstruo, causaba en la zona cercana a la Catedral de
Notre Dame el espanto de quienes transitaban por el lugar.
Lo cierto es que el personaje en cuestión poseía grandes virtudes, y
a través de su bondadoso corazón y su heroísmo, el autor Víctor Hugo
intentó plasmar en letras que la dignidad del hombre trasciende lo
feo y lo grotesco.

Para instalar al personaje, el autor decidió optar por centrar la
historia en la Edad Media, eligiendo como escenario la Catedral de
Notre Dame de París, seguramente por su exuberante arquitectura
gótica, que la convirtieron en una de las más bellas e intrigantes
construcciones humanas. Por todo ello, es considerada la iglesia más
conocida de París, y al mismo tiempo la obra más representativa del
estilo gótico.
Ubicada en el llamado IV distrito, su construcción que fue basada en
un proyecto iniciado por Maurice de Sully, se extendió por casi 200
años, ya que comenzó a ser construida en el año 1163 y logró ser
finalizada en 1345. Desde el momento de su creación, su función fue
homenajear a María, Madre de Jesucristo, por lo que fue elegido el
nombre Notre Dame que significa Nuestra Señora.
Uno de los puntos fundamentales que seguramente la hacen más bella
es su emplazamiento, siendo que se halla ubicada en la pequeña Isla
de la Cité en París, en Francia, bordeada por las aguas del río Sena
y acompañada por un conjunto de jardines majestuosos, que brindan un
marco místico a la imponente edificación.
Aquel emplazamiento no siempre estuvo dedicado a Notre Dame, aunque
lo cierto es que según la historia, el espacio siempre se mantuvo
ligado a los cultos religiosos, ya que uno de los primeros
asentamientos estuvo a cargo de los celtas, quienes solían celebrar
en el lugar sus ceremonias religiosas.
Al trascurrir los años, fueron los romanos quines se apoderaron del
lugar y construyeron un templo a través del cual poder expresar su
devoción al dios Júpiter. Posteriormente, cerca del año 528 DC, el
lugar albergó a la que ha sido considerada la primera iglesia
cristiana de París, denominada la Basílica de San Esteban, y
construida en base a un proyecto de Childeberto I.
Los años siguieron sucediéndose, y la iglesia fue reemplazada por un
nuevo templo románico, el cual permaneció en el lugar hasta el año
1163, momento en que se decidió comenzar con la construcción de la
Catedral de Notre Dame.
Aquella nueva estructura edilicia debía responder a una serie de
cánones impuestos por el Obispo Maurice de Sully, que se había
propuesto la construcción de un templo que permitiera representar
los valores de la iglesia y que se ajustara a los parámetros
arquitectónico de la época. Por ello, se decidió que el estilo
gótico debía ser la base fundamental de obra, ya que el mismo
permitiría resumir el poder de la iglesia en la sociedad, y su
dominio sobre las ciudades.
Quizás por ello es que muchos historiadores consideran que la
Catedral de Notre Dame fue en realidad un símbolo de poder que
trascendió y dejó en un segundo plano a la función específica que
debe tener un templo, restándole incluso importancia a la fe de los
hombres.
Por supuesto que el proyecto de dimensiones más que ambiciosas fue
muy bien recibido por una gran porción de la sociedad, e incluso el
rey Luis VII brindó todo su apoyo y aportó importantes sumas de
dinero para la continuación de la obra.
Es importante mencionar que la construcción de la Catedral
trascendió a la vida de muchos de sus iniciadores, ya que como
mencionamos se extendió por casi dos siglos. Por ello, durante todo
el largo proceso de edificación, una gran cantidad de arquitectos
fueron parte del proyecto, y si bien cada uno se ciñó a las
características originales planteadas por el Obispo Maurice de Sully,
lo cierto es que cada uno dejó su propia marca, lo que actualmente
nos permite entender las diferencias estilísticas que presenta el
edificio.
Durante el inicio del siglo XIII se construyeron además, de forma
simultánea, un conjunto de templos alrededor de la Catedral de Notre
Dame, entre las que se encontraban la Catedral de Chartres, la
Catedral de Reims y la Catedral de Amiens, todas en base a los
parámetros del estilo gótico.
Notre Dame fue finalizada en 1345, no obstante posteriormente se
llevaron a cabo diversos trabajos de restauración y modificación. El
más notable de ellos fue el realizado por Eugène Viollet-le-Duc y
Jean-Baptiste-Antoine Lassus en 1846, que entre otras cosas
posibilitó el aislamiento del templo principal, luego de que se
derribaran las construcciones que se situaban a su alrededor.
Hoy Notre Dame es uno de los lugares más visitados por turistas que
llegan desde todas partes del mundo con el objetivo de maravillarse
ante la creación del arte humano, y porqué no a fin de imaginar a
Cuasimodo en lo alto de la torre de la Catedral, que alguna vez fue
suya. |