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La batalla de Pavón
señala el fin de la Confederación Argentina y pone en manos de los hombres del
partido liberal porteño los resortes de la conducción nacional. Mitre será el
primer presidente que gobierne sobre todo el territorio de la nación.
El grupo dirigente buscará
concretar en la república un ideal civilizador, procurará terminar con la
oposición de la montonera reducir al indio y desarrollar la economía. El
ferrocarril, el telégrafo, la
difusión de la enseñanza, la inmigración y un poder ejercido con criterio
centralista fueron las herramientas fundamentales
de quehacer que transformó al país.
LA
ORGANIZACIÓN NACIONAL :
La derrota del interior en la batalla de Pavón posibilitó
la organización nacional sobre la base del predominio de Buenos Aires. Este
proceso se concretó en el periodo 1862-1880 con las presidencias de Mitre.
Sarmiento y Avellaneda.
Consecuentes con su formación política romántica. los hombres que realizaron
esta empresa tuvieron como meta eliminar la barbarie y
civilizar el país, poniéndolo al nivel de las naciones avanzadas del momento.
Por eso, uno de sus principales objetivos fue la educación popular, que tuvo en
Sarmiento su mayor propulsor.
Otro
problema a resolver era el del poblamiento El primer
censo, realizado en 1869. reveló la existencia de sólo 1700 000 habitantes. Era
necesario atraer al inmigrante y, para ello, ofrecerle seguridades. Esto
implicaba eliminar el problema del indio. Los diversos intentos realizados
durante las presidencias de Mitre y Sarmiento culminaron
en la campaña llevada a cabo por Roca bajo el gobierno de Avellaneda.
Incorporadas nuevas tierras para la producción. se las acercó al puerto
exportador a través del ferrocarril, financiado por medio de inversiones de
capitales nacionales y extranjeros. Se fomentó el desarrollo de la agricultura,
sobre todo en la zona del litoral, donde se establecieron colonias de
inmigrantes (especialmente en Santa Fe). Su influencia en el desarrollo
económico se advirtió con la primera exportación de cereales, que se logró bajo
el gobierno de Avellaneda. El gaucho, elemento surgido dentro de una economía
casi exclusivamente ganadera. se sintió desplazado por el agricultor extranjero.
Este
panorama económico se completó con la aparición de nuevas instituciones de
crédito y nuevos bancos: Banco Hipotecario, Banco de la Provincia de Buenos
Aires (1871, Banco Nacional (1872), etc.
Para
adaptarse a este nuevo orden de cosas el país se modernizó institucionalmente
con la organización de la justicia. la sanción de tos distintos códigos (de
Comercio, Civil) y la organización de los regímenes inmigratorio, contable.
rentístico y monetario.
CAMBIOS EN LA MENTALIDAD DE LA
ÉLITE GOBERNANTE
Todos
estos cambios modificaron la mentalidad de la burguesía dirigente. que
fundamentaba su prestigio en su origen criollo, su caudal intelectual y los
triunfos militares de sus antepasados; que desarrollaba
su vida sobre la base de las tradiciones de austeridad y simplicidad criolla.
Pero éstas comienzan a ser dejadas de lado al preferirse las formas de
vida europea. El dinero empieza a cobrar valor como tal; el lujo se incorpora a
la vida diaria. Buenos Aires se moderniza: circulan las primeras líneas de
tranvías; Sarmiento construye el parque Tres de Febrero en los terrenos de la
antigua residencia de Rosas. La aristocracia porteña, para ponerse a tono con la
nueva época, con frecuencia enviaba a sus hijos a estudiar a Europa. Todos estos
factores incidieron para que. sobre todo en Buenos Aires, las formas de vida
cambiaran fundamentalmente en la década del 80.
LA CONSOLIDACIÓN DEL PODER
PRESIDENCIAL
Políticamente fue necesario asegurar la unidad nacional sobre la base de la
integración del interior con Buenos Aires. Los resabios de
la montonera (Peñaloza, Varela, López Jordán) fueron vencidos; sus métodos ya
eran ineficaces en el nuevo orden. Se afirmó la autoridad del gobierno nacional
por sobre las pretensiones provinciales de autonomía, acentuándose el predominio
de Buenos Aires. Se recurrió para ello a la conciliación política, pero el
interior se unió para resistirlo y triunfó en la revolución de 1880:
la ciudad de Buenos Aires quedó como capital de la
República a pesar de la resistencia porteña. Pero el interior, aún controlando
momentáneamente la política del país, no pudo impedir volcarse hacia el
liberalismo y que persistiera la supremacía de Buenos Aires.
Fuente Consultada: Historia Argentina
y El Mundo Contemporáneo Editorial AIQUE -
La Nación Argentina Historia 3 Editorial Kapelusz y
Enciclopedia del Estudiante Historia Argentina
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