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ORIGEN DE ROMA Y LA MONARQUÍA
EL MEDIO
GEOGRÁFICO:
La civilización romana, la más grande y duradera de la antigüedad, se desarrolló
en la península itálica, situada al Occidente de Grecia y en el centro del mar
Mediterráneo, al que en cierto modo divide en dos cuencas. Dicha península tiene
la forma de una bota y está limitada al norte por los Alpes, un semicírculo de
montañas muy altas, cubiertas le nieve, que encierra un valle de naturaleza muy
fértil, regado por el río Po, que desemboca en el mar Adriático.
En
forma longitudinal se extienden los montes Apeninos, que descienden hacia los
mares laterales, el Adriático y el Tirreno, dando lugar, en la margen
occidental, a la existencia de múltiples llanuras, algunas muy feraces, como las
surcadas por los ríos Amo y Tíber.
Próximas al continente, se encuentran tres grandes islas: Córcega, Cerdeña y
Sicilia, esta última apenas separada de la península por el estrecho de Mesina y
escasamente distante del continente africano. El clima es benigno, sobre todo en
el Sur, con un sol brillante y permanente, lo que favorece el establecimiento
del hombre y el cultivo le! suelo.
LOS PUEBLOS QUE LO HABITARON
Los
primitivos habitantes de este privilegiado territorio, fueron los ligures, que
hacia el año 1500 a.C. se establecieron en el Norte, en la región que hoy se
conoce precisamente como la Liguria. Luego aparecieron los italiotas,
procedentes del centro de Europa —indoeuropeos, como los pueblos que invadieron
Grecia por la misma época— que se impusieron sobre los ligures y se radicaron en
la región central, donde se integraron en numerosas tribus, entre las que
podemos mencionar a los sabinos, que fueron los que iniciaron el asentamiento en
la Campania; en seguida los siguieron los latinos, que ocuparon el valle del
Tíber y su zona adyacente, que se llamaba el Lacio; más tarde arribaron los
umbrios, que se quedaron en la llanura del Po; y finalmente, los ilirios, que se
localizaron en el Véneto. Otros grupos menores ocuparon distintas posiciones.
Los etruscos:
Sin embargo, los habitantes de mayor repercusión en la península itálica, fueron
los etruscos, a quienes los griegos llamaron tirrenos, cuyo verdadero origen se
desconoce, pero se supone llegados del mar Egeo, hacia el año 1000 a.C., como
consecuencia de la gran expansión griega que los empujó hacia el Oeste y los
obligó a establecerse en las ostas itálicas, en la región de la Toscana, entre
los ríos Amo y Tíber.
Los
etruscos fundaron varias ciudades independientes entre sí, aunque unidas
federativamente, y rápidamente se extendieron desde los Alpes hasta la Campania,
alcanzando elevados niveles culturales, en cuyas expresiones se advierte la
combinación de elementos de origen griego y cretense.
Las
ciudades tenían un rey, que concentraba la suma del poder. Los descendientes de
los invasores constituían la nobleza, en tanto que el resto de la población
vivía en servidumbre. La principal actividad económica fue la agricultura, que
prosperaba en las tierras fértiles, debido a las importantes obras de desecación
de los pantanos que llevaron a cabo.
Su
religión, como la de los pueblos orientales —salvo los hebreos—, fue politeísta,
aunque reconocían una trinidad común, integrada por Júpiter, Juno y Minerva. Los
muertos eran objeto de un culto especial, a la manera de los egipcios. Además
ofrecían a los dioses sacrificios de animales y, en ocasiones, de seres humanos,
como resultado de combates singulares. Creían también en los presagios, que se
hacían sobre la observación del vuelo de las aves o del análisis de las entrañas
de los animales sacrificados; y efectuaban plegarias de impetración a los
dioses. Los arúspices estaban encargados de interpretar las recopilaciones en
las que estaban contenidas las normas para la organización de ¡a comunidad y las
relaciones entre sus miembros.
Las
manifestaciones artísticas también tuvieron reminiscencias de los griegos y
orientales, pero con el aporte de nuevos elementos de gran originalidad. En
arquitectura se destacaron por la construcción de puentes, acueductos y cloacas,
cuya excelencia los hace valederos hasta la actualidad. También fue muy
importante la construcción de carreteras y la erección de murallas hechas de
piedras, sin cemento. En estas construcciones aplicaron el arco y la bóveda, que
luego tanto difundieron los romanos.

Los Esposos-Arte Etrusco
La
civilización etrusca floreció hasta el año 600 a.C. aproximadamente, en que al
chocar con los italiotas y con los griegos, terminó por desaparecer. La
decadencia comenzó con la derrota en la batalla naval de Cumas, en el año 520
a.C., librada contra la flota griega en un intento de apoderarse de las colonias
próximas a Nápoles.
Aprovechando esta circunstancia, en el año 509 a.C. se sublevaron los latinos y
lograron que los etruscos se retiraran de la margen opuesta del Tíber,
abandonando la región del Lacio.
Para
esa época penetraron los galos por el Norte de Italia, Qbligando a los etruscos
a desalojar la rica zona del Po, que desde entonces se conoció como la Galia
Cisalpina (de este lado de los Alpes). De esta manera, los etruscos quedaron
reducidos a sus primitivas posesiones en la Toscana, hastaser dominados por los
romanos.
LA MONARQUIA:
Como vimos, los latinos, se establecieron en el valle del Tíber y su comarca
circundante, que se llamaba el Lacio, llanura escasamente fértil que se
recostaba sobre el mar Etrusco, que más tarde se denominó mar Tirreno. La región
no era muy favorable, por sus terrenos bajos y pantanosos, y estaba cercada al
Norte por los etruscos y al Sur por los griegos. Esta circunstancia hizo que sus
habitantes buscaran la forma de poder defenderse mejor de sus vecinos.
En el
año 753 a.C., un grupo de familias procedentes de Alba Longa resolvió
establecerse en el monte Palatino, donde fundaron una aldea, llamada en un
principio Germal, y más tarde conocida como Palatina.
Con
la llegada de otras familias, fueron ocupando los montes vecinos, hasta
completar siete poblaciones, las cuales se unieron federativa-mente, a la manera
de los etruscos, constituyendo el Septimontium o Liga de los Siete Montes, que
conservó una relación muy estrecha con Alba Longa, que era la ciudad de origen
de sus miembros.
Sin
embargo, poco después aparecieron los etruscos, quienes conquistaron toda la
región del Lacio y sometieron a Alba Longa y a todas las ciudades de la Liga,
que se unificaron en una sola ciudad a la que llamaron Roma, nombre que deriva
de la palabra etrusca rumón, que significa río.
La leyenda:
Según la leyenda, narrada por el famoso escritor Virgilio
en su obra La Eneida, el príncipe troyano Eneas, después de la toma de su ciudad
por los griegos, huyó hacia Italia en busca de refugio, y llegó hasta el Lacio,
donde se estableció y fundó la ciudad de Lavinio.

Ascanio, hijo de Eneas, que había
acompañado a su padre, lo sucedió como rey de Lavinio y, a su vez, erigió otra
ciudad a la que llamó Alba Longa.
Mucho tiempo después, Numitor,
descendiente de Ascanio, fue derrocado por su hermano Amulio, quien ordenó que
R5mulo y Remo, hijos de Rea Silvia, hija, a su vez de Numitor, fueran
abandonados en las márgenes del Tíber para que murieran de hambre. Sin embargo,
los niños fueron alimentados por una loba, hasta que un pastor los encontró y
los crio en su casa. Cuando Rómulo y Remo crecieron, fueron reconocidos por su
abuelo Numitor, y al enterarse de su origen noble, derrocaron a Amulio y
restablecieron a Numitor en el trono de Alba Longa
Fue entonces cuando Rómulo y Remo
decidieron fundar una nueva ciudad en el monte Palatino, a escasa distancia del
mar, de manera tal que pudiera recibir por el Tíber las mercaderías necesarias y
a la vez estuviera suficientemente alejada para resguardarse del ataque de los
piratas.
Ambos hermanos trazaron los
límites de la ciudad a la que llamaron Roma— y abrieron un foso que la rodeaba.
Rómulo dio aviso que castigaría severamente a quien se atreviera a cruzarlo, y
como Remo lo hizo, le dio muerte sin piedad.
Además, como la ciudad se fue poblando de pastores, sin el aporte necesario de
mujeres para fundar familias, Rómulo organizó una fiesta e invitó a sus vecinos,
los sabinos, que confiadamente fueron, acompañados de sus mujeres y sus hijas.
Durante el transcurso de la misma, a una señal convenida, los romanos raptaron a
las mujeres, lo que dió origen a una guerra con los sabinos, que terminó por
mediación de las mismas mujeres raptadas, las que habiéndose convertido en
esposas de los romanos, se interpusieron entre los combatientes y los
reconciliaron.
Posteriormente, en el año 715 a.C., el fundador de Roma desapareció en forma
misteriosa. En cierta ocasión en que pasaba revista a sus tropas, se produjo una
terrible tempestad, pasada la cual nadie volvió a verlo, lo cual dio lugar a que
se tejieran muchas conjeturas, entra ellas la de su asesinato y, finalmente, a
que se lo adorara como a un dios.
A
Rómulo le sucedió Numa Pompilio, un jefe de origen sabino, que era famoso por su
sabiduría. Durante su reinado se dictaron las primeras leyes que rigieron a los
romanos. Además dió forma definitiva a su religión.
A
Numa Pompilio le siguió Tulio Hostilio, de inspiración guerrera, quien atacó a
los albanos y los venció por completo después de una larga contienda, con lo que
Alba Longa quedó subordinada a los romanos.
La
guerra se definió por el enfrentamiento de tres hermanos, los Horacios, que
combatieron por los romanos, con los tres Curiacios, que lo hicieron por los
albanos. En el primer choque murieron dos Horacios y fueron heridos los tres
Curiacios. Entonces el último Horacio fingió huir y ultimó por separado a los
Curiacios, que estando heridos no pudieron perseguirlo a la misma velocidad.
Luego
ocupó el trono Anco Marcio, también de origen sabino, que ordenó la construcción
del puerto de Ostia.
Después fue encumbrado Tarquino el Antiguo, nacido en Tarquinia, ciudad de
Etruria, que introdujo en Roma las costumbres etruscas. Tuvo especial
preocupación por el embellecimiento de Roma y ordenó la construcción de un
templo consagrado a Júpiter, que se llamó el Capitolio, debido a que cuando se
estaba excavando para colocar los cimientos del edificio, se encontró una cabeza
(capitis en latín), lo que según los augures, indicaba que Roma’ llegaría
a ser la capital o cabeza del mundo. Durante su reinado también se construyeron
el Circo, el Foro y la Cloaca Máxima.
A
Tarquino el Antiguo le sucedió su yerno, Servio Tulio, que era hijo de una
esclava y había sido criado en el palacio de Tarquino. Este rey incorporó los
distritos etruscos a la alianza romana y dividió a la sociedad en clases, según
su fortuna. Además rodeó a la ciudad de una fortificación y creó registros para
los ciudadanos. Debido a este hecho, que perjudicaba a las antiguas familias,
pereció víctima de una conspiración.
Le
siguió Tarquino el Soberbio quien desvirtuó la obra realizada por su antecesor y
pretendió gobernar con poderes absolutos. Con el propósito de conquistar a las
colonias griegas del Sur, organizó una campaña que, como vimos, le resultó
adversa. No obstante, según la leyenda, su caída se produjo por una tropelía
cometida por su hijo Sexto quien, abusando de la hospitalidad de su pariente
Tarquino Cola tino, violó a su esposa Lucrecia, quien se mató de desesperación.
Su esposo ultrajado, que se encontraba en campaña, y Lucio Junio Bruto,
sublevaron al pueblo y derrocaron a Tarquino el Soberbio, quedando abolida la
monarquía (510 a.C.). El rey fue reemplazado por
los cónsules y comenzó la República.
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