ORIGEN
DE LA VIDA:La uniformidad en la composición
química y las funciones de los componentes esenciales que forman los seres vivos,
así como una serie de reacciones básicas metabólicas destinadas a obtener
energía de los alimentos, son comunes en la gran mayoría de los organismos. Esta
similitud indica que la vida en la Tierra puede haber tenido un origen común.
Los ácidos nucleicos y las proteínas, son
las dos sustancias químicas de vital importancia, que todos los seres vivos
organizados compartimos en iguales circunstancias, ya sea desde las arcaicas
formas de vida hasta el hombre. Con excepción de algunos virus, el ADN es en los
organismos el material hE tarjo, que tiene como función trasmitir las
características de cada uno de ellos, de generación en generación. Es aquí donde
nos encontramos con el ARN, quien desempeña un papel importante en la genética
al tener como misión el traslado de información de los genes de una parte a otra
de la célula.
Sin embargo, pese a que los grados de
complejidad son muy heterogéneos entre ellas, la que las iguala son los veinte
aminoácidos, cinco bases nitrogenadas y por último el ácido fosfórico que las
forman. Generalmente en sus funciones, es donde presentan similitudes de su
composición química, como por ejemplo cuando un organismo necesita obtener
energía a partir de los alimentos, las reacciones metabólicas que realizan serán
coincidentes.
Tan difícil como definir la vida es fijar
su origen. La cuestión radica a menudo en campos ajenos a los de la biología.
Esta únicamente puede hacerse afirmaciones que se refieran a unos hechos
conocidos y aventurar hipótesis y teorías, basándose en todos los datos
disponibles hacia esa dirección. La primera hipótesis y que se encuentra en
sus escritos es la de Aristóteles. La misma afirmaba que la vida había surgido
de una manera espontánea y en determinadas condiciones que le fueron favorables
para ello.
Sin embargo, hay quienes compartieron
estas creencias durante los siglos XVI al SXIII, intentando demostrar mediante
ensayos de laboratorio esta generación espontánea de la vida. Estamos hablando
de personajes como Copérnico, Bacon, Galileo, Descartes entre otros. El debate
de la misma siempre estuvo en manos de aquellos que la defendían y de aquellos
que se oponían a tal teoría, cuestión que tuvo su aplacamiento hasta la
aparición del francés Louis Pasteur (Siglo XIX). Este científico a través de sus
experimentos, demostró que ningún organismo vivo puede existir si no es como
descendiente de otros organismos similares.
Pero, sesenta años después, una nueva
teoría sobre el origen de la vida sale a la luz. La teoría de una larga
“evolución molecular abiogénica” sobre la tierra. La misma era sostenida por
los científicos A. Oparin y B. Haldane. Estos postulaban que tras un lapso
breve, los océanos se convirtieron en un rico caldo primordial de compuestos
orgánicos: el caldo primordial, el cual dio origen a ala vida. Según las
investigaciones, las sustancias simples que abundaban en los mares primitivos se
fueron reuniendo y, con el aporte de energía de la radiación ultravioleta del
sol y de las tormentas eléctricas, formaron sustancias complejas. Algunas de
ellas eran pocos estables en las condiciones reinantes y por lo tanto se
descomponían, mientras que otras más estables permanecían. Estos compuestos
comenzaron a acumularse en el mar primitivo con el paso del tiempo, se asociaron
para dar principio a la primera célula. Estas hipótesis durante los años treinta
y cuarenta del siglo XX generaron un centro en torno al cual surgieron infinitos
debates.
Sin embargo, años más tarde, en 1953,
experiencias realizadas por los investigadores estadounidenses Stanley Miller y
Harold Urey apoyaron las suposiciones de Oparin. Según su hipótesis se podría
considerar que hubo un proceso de selección natural en la evolución de las
sustancias (es decir, una evolución química), al igual que en la evolución de
los seres vivos que se originaron a partir de ese momento. Para ello Miller
construyó un dispositivo que simulasen las condiciones imperantes en la Tierra
primitiva. En el agua se hacían circular sustancias como metano, hidrógeno y
amoníaco, y la energía se daba mediante descargas eléctricas. Este dispositivo
contenía un matraz en donde se depositaba el agua a la cual se mantenía
hirviendo constantemente, el cual permitiría la circulación de los gases
mencionados. Por lo tanto los productos que se formaban tras las descargas
eléctricas (simulación de los rayos) se condensaban a través de un tubo y otro
matraz (simulación de los antiguos océanos existentes en tal época). Después de
unos días de funcionamiento, en tal dispositivo se obtuvieron sustancias
complejas las cuales pasaron a analizarse.
Este experimento es un indicio de que los
componentes de las células pudieron haberse originado en la Tierra primitiva a
partir de las sustancias presentes en el mar, de manera espontánea, a lo largo
de millones de años. Ya que los resultados arrojaron un total de cuatro
aminoácidos, comunes en la mayoría de las proteínas, urea y varios ácidos grasos
simples; los cuales se encuentran comúnmente en una molécula en los seres vivos.
Sin embargo, esta evolución química de la
que parte esta hipótesis, le resta un paso siguiente es el de la condensación,
para la formación de los primeros aminoácidos, purinas, pirimidinas y azúcares,
los cuales formaran moléculas de mayor tamaño dando lugar a la aparición de las
proteínas y ácidos nucleicos. Su lado negativo es que la concentración no es
sencilla con grandes masas de agua, lo que posibilitaría que posteriormente los
mismos hubieran recibido reacciones de deshidratación, lo que sucede por ejemplo
si tomamos los grandes océanos. Esta deshidratación produjo la concentración de
microsferas proteínicas, facilitadas por la congelación, dentro de pequeñas
gotas en la atmósfera, o por absorción dentro de partículas calizas de la
superficie del planeta.
La hipótesis de la condensación fue
corroborada por el científico estadounidense Sydney Fox, que demostró cómo,
calentando mezclas secas de aminoácidos y luego mezclando los polímeros
resultantes con agua, se formaban pequeñas partículas esféricas proteinoides,
que presentan ciertos rasgos de un sistema viviente. Son de tamaño comparable al
de ciertas bacterias esféricas y presentan una doble doble capa que las separa
del exterior; tienen propiedades osmóticas y de transporte selectivo de
moléculas. Poseen, asimismo, capacidad para proliferar mediante procesos de
gemación, como ciertos tipos de bacterias. Aunque nunca podrá ser probado con
todas las garantías, estas formaciones proteínicas, creadas en un laboratorio,
podrían ser los antepasados de las primeras células.
Dispositivo semejante al ideado por Miller
en 1953, gracias al cual el científico estadounidense pudo reproducir en el
laboratorio las condiciones de vida primitivas de la Tierra. El experimento
demostró que muchos compuestos que resultan esenciales para la vida se obtienen
a partir de gases sencillos, sometidos a la acción de descargas eléctricas y de
calor
Dispositivo semejante al ideado
por Miller en 1953, gracias al cual el científico estadounidense pudo reproducir
en el laboratorio las condiciones de vida primitivas de la Tierra. El
experimento demostró que muchos compuestos que resultan esenciales para la vida
se obtienen a partir de gases sencillos, sometidos a la acción de descargas
eléctricas y de calor
Origen de los sistemas vivientes
A partir de los estudios de laboratorio y
de las leyes de la termodinámica se pueden establecer las etapas necesarias para
la aparición de la primera célula:
— Formación de polímeros de ARN capaces de
replicarse mediante el a miento de bases complementarias.
— Incorporación de los mecanismos
necesarios para que las moléculas de ARN puedan regir la síntesis de moléculas
proteicas.
— Formación de una membrana de lípidos que
determine el aislamiento mezcla de ARN y nuevas proteínas.
— Sustitución como material que codifica
la información para la síntesis d teínas, del ARN por el ADN.
— Aparición de los primeros organismos
procariontes, hace aproximadamente 3.500 millones de años.
— Transformación de estas células de
estructura y funcionalidad sencillas, como las procariotas, en formas eucariotas
más evolucionadas, hace aproximadamente 1.000 o 1 .500 millones de años. Estas
células eucariotas son las que están presentes en la mayor parte de los animales
y las plantas superiores.
— Aparición de los primeros organismos
(celentéreos, protoanélidos y protoartrópodos).
Las células son hoy en día sistemas
complejos organizados, que poseen una serie de reacciones mediadas por enzimas.
Algunas de estas células son capaces de captar la energía del Sol y
transformarla en energía química, que se puede almacenar en forma de glucosa,
ATP y otras moléculas. Otras aprovechan la energía acumulada en estos enlaces,
para crecer, dividirse y mantener su integridad. Todas las características de la
vida, como la conversión de energía, la asimilación, la secreción, la excreción,
las respuestas a estímulos y la capacidad de reproducción dependen totalmente de
las complejas rutas del metabolismo de las células actuales.
Los estudiosos del origen de la vida
sostienen que los organismos primitivos eran heterótrofos primarios —de aspecto
semejante al género actual de bacterias Clostridium— anaerobios —podían obtener
todos sus alimentos directamente del ambiente—. Estas características se
mantuvieron hasta que el aporte de nutrientes disponibles en la Tierra empezó a
disminuir. A partir de este momento, los organismos que desarrollaron la
capacidad de sintetizar los compuestos esenciales tomando como base otros
compuestos accesibles adquirieron una serie de ventajas fundamentales con
respecto a los que no podían hacerlo. Para la consecución de estas reacciones
metabólicas es imprescindible el desarrollo de nuevas enzimas que puedan mediar
en las nuevas rutas.
Una vez agotados los nutrientes de la
llamada sopa primordial, debido a la proliferación de organismos, el siguiente
paso en la evolución de la vida fue la aparición de la fotosíntesis, la
capacidad de aprovechar la energía solar para el desarrollo. De esta manera, los
organismos heterótrofos pasaron a estar en desventaja frente a los nuevos
autótrofos. De igual manera, la acumulación de oxígeno en la atmósfera, orno
consecuencia de la fotosíntesis, determinó la aparición de un metabolismo
aerobio u oxidativo. Los primitivos organismos de aspecto de bacteria
—procariotas— parecieron hace 3.000 millones de años, entre ellas las
cianobacterias, capaces de desprender oxígeno. Posteriormente aparecieron los
primeros eucariotas, organismos con núcleo. Según las más avanzadas teorías,
surgieron como consecuencia de la unión simbiótica de varios procariotas. Entre
ellos se encuentran las algas, los hongos, las plantas y los animales. Su enorme
éxito en la evolución puede estar, en gran medida, basado en la variabilidad
genética derivada de la reproducción sexual.
Fuente Consultada:
Texto basado en Enciclopedia Espasa Calpe-Wikipedia-Encarta