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El Pacto Federal de 1831 y las
disidencias entre los caudillos federales
El
primer objetivo del Pacto Federal que, en enero de 1831, firmaron las provincias
de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes —esta última adhirió más
tarde—, fue responder a la Liga Unitaria que había
organizado el general Paz desde Córdoba en agosto de 1830. Por el artículo
tercero constituían una alianza ofensiva y defensiva contra toda agresión
de cualquiera de las demás provincias integrantes de la República.
Pero después de la captura de Paz, la Liga Unitaria nunca se
consolidó y, para las provincias federales del
Litoral, en los años siguientes la amenaza de un enemigo interior fue más
potencial que real.
El
Pacto Federal de 1831 era también un primer paso hacia la organización
constitucional del país. En su artículo quince establecía el funcionamiento, en
la provincia de Santa Fe, de una Comisión Representativa de los Gobiernos de las
Provincias Litorales de la República Argentina, compuesta por un diputado de
cada una de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y, más tarde,
Corrientes.
Entre
otras atribuciones esta Comisión debía “invitar
a todas las demás Provincias de la República cuando estén en plena libertad
y tranquilidad, a reunirse en federación con las tres
litorales, y a que por medio de un Congreso General federativo se arregle la
administración general del país bajo el sistema federal, su comercio interior y
exterior, su navegación, el cobro y distribución de las
rentas generales y el pago de la deuda de la República, su crédito interior y
exterior, y la soberanía, libertad e independencia de cada una de las
provincias.”
Sin
embargo, Rosas, López y Quiroga
—nuevamente jefe regional del interior— no
tenían las mismas intenciones sobre la efectiva convocatoria -al Congreso
General. Rosas no era partidario de la realización del Congreso y, muy
frecuentemente, el diputado por Buenos Aires estuvo en minoría en las
discusiones y votaciones de la Comisión Representativa. El
gobernador porteño presionó a López para que abandonara el proyecto de
constituir jurídiramente al país. La convocatoria
fue reemplazada por una imprecisa invitación a todas las
provincias a adherirse al Pacto Federal y cumplir con sus objetivos.
Finalmente, la Comisión Representativa se disolvió a mediados de 1832 cuando
Quiroga reveló a Rosas que los diputados por Corrientes y por Córdoba hacían
propaganda antiporteña con el objetivo de unir a los gobernadores del Litoral y
del interior contra Buenos Aires. Estos representantes sostenían la necesidad de
cambiar el régimen de libre comercio que arruinaba las economías provinciales
por otro de mayor protección a la producción local. Este fue el último intento
de organizar un Estado centralizado para la República Argentina, mientras Rosas
mantuvo el poder.
Pero
el compromiso de reunión de un Congreso General para dictar una Constitución
federal quedó pendiente. Así lo reconoció el Acuerdo de San Nicolás que en mayo
de 1852, después de la caída de Rosas, firmaron los gobernadores. Entre otros
fines, el acuerdo reconocía al Pacto Federal el carácter de ley fundamental de
la República, disponía “observarlo religiosamente” y se proponía “cumplir lo
dispuesto en el Pacto Federal sobre la reunión de un Congreso General
federativo”.
Fuente Consultada: Historia Argentina
y El Mundo Contemporáneo Editorial AIQUE -
La Nación Argentina Historia 3 Editorial Kapelusz
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