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Rusia
es, por su extensión, población, recursos e influencia, el Estado más importante
resultante de la descomposición de la URSS, y que junto a otras once de las
repúblicas ex soviéticas constituye ¡a Comunidad de Estados Independientes.
Foto: El Kremlin Ruso
Rusia, una sociedad en
transformación:
La
Federación Rusa es el Estado más extenso del mundo: ocupa una superficie de
17.millones de km2 repartidos entre Asia (el 77%) y Europa (el 23%).
Es el
quinto país más poblado del mundo: tiene unos 145 millones de habitantes. Debido
a su enorme territorio presenta, sin embargo, una escasa densidad de población:
8,5 hab./km2. Las cuatro quintas partes de la población se concentran en la zona
europea, donde el clima es más benigno y se hallan las mejores tierras agrícolas
y las principales regiones industriales. Además, casi tres cuartas partes de los
rusos habitan en ciudades; la capital, Moscú, es la mayor aglomeración europea y
una de las mayores del mundo.
Rusia
cuenta con abundantes recursos. Sus yacimientos minerales (sobre todo de
petróleo y gas natural) son los más ricos del mundo. Por otra parte, y pese a la
caída de la producción, está entre los primeros productores de cereales.
Crisis económica y social
En
1991, Rusia heredó una difícil situación, con una agricultura poco productiva,
una industria obsoleta, poco diversificada (básicamente pesada) y escasamente
informatizada, y un sector servicios apenas desarrollado. La desestatalización
de las empresas industriales, la tierra y demás medios de producción, es decir,
la privatización de la economía rusa, provocó una situación caótica:
inflación, depreciación del rublo, endeudamiento, caída de la producción, paro,
retraso en el pago de salarios, pérdida del sistema de protección social, etc.,
todo lo cual se ha traducido en un retroceso del nivel de bienestar de la
población. Se estima que un 25% de la población vive en la pobreza.
Aunque el país vive aún inmerso en la fuerte crisis económica y social derivada
del proceso de transición a la economía de mercado que empezó a principios de
los años noventa, la situación se ha estabilizado y comienzan a llegar las
inversiones extranjeras, sobre todo al subsector energético.
En la
actualidad, más del 80% de las empresas ya no pertenecen al Estado y el PIB
crece a buen ritmo gracias, -sobre todo, a la exportación de crudo y otras
materias primas y al desarrollo de las industrias asociadas (ferrocarriles,
construcción de maquinaria, química y fabricación de materiales de
construcción).
Sin
embargo, la cohesión entre el poder y los grandes grupos financieros, la
corrupción y el control por las mafias de la distribución de productos básicos
frenan las necesarias reformas y explican la fragilidad de la economía rusa y el
aumento de las desigualdades sociales.
Crisis demográfica
Paralelamente a la crisis económica y social ha tenido luga5j una cierta «crisis
demográfica». Así, en los últimos años ha aumentado la tasa de mortalidad, como
resultado no solo del envejecimiento demográfico, sino también colapso del
proceso de desarrollo. Como consecuencia, la esperanza media de vida ha
descendido, situándose en tomo a los 60 años para los hombres y a los 73 años
las mujeres, es decir, bastante inferior a la media euro
La potencia militar
Rusia
desempeña todavía un papel internacional importante debido, sobre todo, a la
potencia de su ejército, que el segundo arsenal de armas nucleares del mundo.
Pese
a su aparente fuerza, debe hacer frente a graves. problemas: uno de ellos, las
luchas entre el Parlamento el presidente y otros poderes fácticos como los
medios de comunicación; otro, el peligro de secesión de algunas repúblicas, por
ejemplo Chechenia.
Moscú:
La
ciudad cuenta con más de 8 millones de habitantes, aunque la aglomeración urbana
supera los 3 millones, y es una de las más extensas, pues ocupa unos 1.000
km² (más grande que la Isla de Lanzarote, que tiene en torno a los 830 km2).
Moscú
fue fundada en 1147 por el príncipe ruso Yuri Dolgoruki, a partir de un pequeño
poblado cerca del río Moscova, y pasó a ser capital de Rusia en 1918. En la
actualidad, es el principal núcleo económico, político y financiero de Rusia y
de la zona de la Europa oriental, donde se encuentran el Banco Central Ruso y
las principales entidades y multinacionales extranjeras.
Su
condición de ciudad portuaria le ha permitido convertir-se en un importante
centro comercial y desarrollar una notable industria transformadora, cuya
actividad se centra en la fabricación de automóviles, caucho, electrotecnia,
electrodomésticos, aviación, etc.
Moscú
es el principal centro turístico de Rusia, con más de 3 millones de turistas. El
Plan General de Desarrollo de Moscú, que estará en vigor hasta el año 2010,
prevé la reconstrucción de los monumentos históricos y culturales, así como
apoyar cualquier iniciativa que permita el desarrollo del turismo. El Kremlin,
que es el monumento por excelencia de la ciudad, fue declarado Patrimonio de la
Humanidad en 1990.
La Comunidad de Estados
Independientes: (CEI)
La Comunidad de Estados
Independientes (CEI) es una organización supranacional. Fue constituida el 21 de
diciembre de 1991 por once de las repúblicas ex soviéticas, todas salvo las tres
bálticas (Letonia, Lituania y Estonia) y Georgia; esta última se unió a la CEI
en 1998.
Las nuevas repúblicas iniciaron en
1991 la transición hacia la democracia y la economía de mercado. Ese mismo año,
la Unión Europea puso en marcha el programa TACIS, destinado a apoyar ese
proceso.
El ritmo de la transición es muy
diferente entre unas repúblicas y otras, más rápido por lo general en las
eslavas (Rusia, Bielorrusia y Moldavia) y mucho más lento y problemático en las
del Cáucaso y Asia central.
Los principales obstáculos que
impiden la normalización política son la corrupción y la dificultad de erradicar
el poder de las antiguas burocracias comunistas y de las mafias. Algunos países
se enfrentan, además, a golpes de Estado, guerras civiles y la constante
violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales. En el terreno
económico, la transición de una economía planificada a una de mercado provocó
una situación de auténtica crisis, que se tradujo en un fuerte aumento del paro
y de las desigualdades sociales. En la actualidad, el fin de la recesión y la
recuperación económica es especialmente visible en Bielorrusia y Moldavia,
mientras que Kazajstán y Azerbaiyán, sobre todo, presentan buenas expectativas
debido a sus enormes reservas de petróleo, que explican el aumento de las
inversiones extranjeras. Uzbekistán ha experimentado un cierto repunte económico
gracias a la diversificación de sus exportaciones (hidrocarburos, algodón y.
también, automóviles).
El resto de las repúblicas ex
soviéticas continúan en mayor o menor medida sumidas en la crisis y se ha
producido un empobrecimiento creciente de la población.
En la década de los noventa, se
propuso convertir la organización en una unión económica inspirada en la Unión
Europea, pero la oposición de Azerbaiyán y Turkmenistán, ambos exportadores de
recursos energéticos, impidió avanzar en este sentido. Sin embargo, desde 2003
Rusia, Ucrania, Bielorrusia y Kazajstán, las cuatro repúblicas con una economía
más sólida, intentan crear el denominado «Espacio Económico Unido» (UES, en
inglés).
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