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Sudáfrica es uno de los países más
opulentos del continente africano: aporta aproximadamente la cuarta parte de la
riqueza total. El problema es que la mayoría de la población negra no se
beneficia de esa prosperidad.
Población heterogénea
Con
una extensión de algo más de 1 ,2 millones de km² y una población de 45 millones
de habitantes, la República Sudafricana es el noveno país más extenso y el
quinto más poblado de Africa. Las tres cuartas partes de los habitantes de
Sudáfrica son negros (oficialmente denominados bantúes). El resto de la
población sudafricana está formada por europeos (casi un 14%), mestizos (un 8%)
y asiáticos (un 3%).
Los
bantúes llegaron al territorio sudafricano durante los siglos XV y XVI,
procedentes de las sabanas angoleñas y zaíreñas y de la región de los Grandes
Lagos. Desde las últimas décadas del siglo XIX y, sobretodo, entre los años
cincuenta y noventa del siglo XX (la época del apartheid) ocuparon una posición
subordinada en la sociedad sudafricana, dirigida por la minoría blanca. Con la
abolición oficial del opartheid, su situación ha mejorado aunque siguen
existiendo diferencias sociales, políticas y económicas entre la minoría blanca
y la mayoría negra. (foto:
el apartheid en evento social)
Gran
parte de la población blanca es descendiente de los holandeses (bóers o
afnkáners) instalados en la franja costera de El Cabo a finales del siglo XVIII
y de los colonos británicos llegados al país desde principios del siglo XIX.
La
población se concentra en el Transvaal y en el cinturón litoral índico, desde
Durban hasta Ciudad de El Cabo. Las desérticas regiones del noroeste están casi
deshabitadas. En tomo al 60% de la población vive en ciudades; la mayoría es
blanca. Durante el apartheid se restringió la residencia de los negros a algunos
barrios de la periferia de las grandes urbes como el de Soweto, en
Johannesburgo, auténticos guetos. Solo en los últimos tiempoS de la política de
segregación racial se permitió a los ciudadanos negros con medios económicos .<
instaLarse en otros barrios. La mayor metrópoli sudafricana es Johannesburgo,
seguida a bastante distancia por Ciudad de El Cabo (La capital legislativa),
Durban, Pretoria , (la capital administrativa), Port Elizabeth y Bloemfontein
(la capital judicial).
El fin oficial del apartheid
El
oportheid es la política oficial de segregación racial que se practicó en este
país desde 1949 hasta principios de la década de 1990. Consistía en la estricta
separación entre la minoría blanca gobernante y la mayoría negra.
La
lucha contra el opartheid fue liderada por el Congreso Nacional Africano,
dirigido por Nelson Mandela. La presión internacional influyó en su
desaparición.
En
1993, el Parlamento aprobó una Constitución en la que se ponía fin a la política
de. segregación racial. Y en 1994, Mandela se convirtió en el primer presidente
negro del cargo que ocupó hasta 1999, el mismo año en que recibió el Premio
Nobel de la Paz.
Se
indemnizará a las víctimas del apartheld: En 2003, el presidente sudafricano
Thabo MbekI anunció que su gobierno indemnizaría a las víctimas que sufrieron
los peores excesos durante el régimen del apartheid. Estas personas serán
seleccionadas por la llamada Comisión de la Verdad y la Reconciliación, creada
por Mandela. (foto)
Johannesburgo, el centro
industrial y de comunicaciones
A
diferencia de la mayor parte de las grandes ciudades africanas, que se localizan
en la costa. Johannesburgo se sitúa en el centro de la provincia del Transvaal,
en el noreste del país, una región que posee ricos yacimientos auríferos. Surgió
casi de la noche a la mañana, tras el descubrimiento de oro en 1886 en la región
de Witwatersrand.
En la
actualidad, con unos 4 millones de habitantes, es la mayor aglomeración urbana
del Transvaal y también de la República Sudafricana, Como en el resto de las
ciudades más pobladas del país, algunos barrios continúan segregados por la
raza, la calidad de la vivienda y el acceso a los servicios; es el caso de
Soweto, en las afueras, donde se concentra la población negra.
Es
una ciudad industrial, moderna y dinámica. Cuenta con numerosas fábricas para el
tratamiento del oro. Asimismo, tiene industrias alimentarias, textiles,
químicas, mecánicas, de material ferroviario, armamento y plástico.
Es
también el centro de los negocios y de la cultura. Y es, sobre todo, el
principal núcleo de comunicaciones del país. Desde esta ciudad salen, en
disposición radial, un gran número de carreteras y líneas de ferrocarril, cuyo
trazado tiene mucho que ver con el transporte de minerales a los grandes puertos
de la costa, principalmente Ciudad de El Cabo, Port Elizabeth y Durban.
La potencia económica africana
La
República Sudafricana es la mayor potencia económica del continente: aporta la
cuarta parte de su riqueza total. Posee un sector agropecuario moderno, que
ocupa a un 4% de la población y alcanza el 30% de la producción. La principal
región agrícola es el litoral meridional de las provincias de El Cabo, que gozan
de un clima privilegiado; los principales cultivos son los de hortalizas y
árboles frutales.
La
industria sudafricana está muy desarrollada, pese a la carencia de petróleo y
gas natural: el empleo industrial supone el 31 % del total y proporciona un 25%
al PNB. Las instalaciones industriales se concentran, sobre todo, en
Johannesburgo y alrededores y en toda la mitad septentrional del país; también
en los núcleos urbanos del litoral. Destaca la industria extractiva, ya que este
país cuenta con las mayores reservas de oro, diamantes, vanadio, platino y
uranio del mundo; además, tiene yacimientos de cobalto, fosfatos y carbón, del
que es el primer productor continental. Es también importante la industria
siderúrgica.
El
sector terciario es muy importante: ocupa al 65% de la población y produce el
45% de la riqueza. Los servicios más destacados son los transportes y el
comercio.
El
desarrollo económico sudafricano se apoya en el transporte marítimo de
mercancías, circunstancia que se ve favorecida por la estratégica situación del
país. Sudáfrica importa fundamentalmente bienes de equipo y exporta minerales y
productos manufacturados.
El
problema es que la mayoría de la población no se beneficia de esa próspera
economía. La renta por habitante supera escasamente los 10.000 dólares, la mitad
de la población (negros, asiáticos y mestizos) vive por debajo del umbral de la
pobreza, y la esperanza de vida es solo de 45 años para los hombres y de 50 años
para las mujeres.
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