INTRODUCCIÓN:
Todos los animales se construyen un refugio en el cual puedan reposar, cuidar
sus crías, abrigarse de la intemperie y esconderse en caso de peligro. Pero
mientras que la mayoría de los animales se conforma con una gruta, una cavidad
en la roca, un escondite entre las piedras o en los árboles, los pájaros son más
exigentes cuando eligen el lugar y los materiales que servirán para construir
sus moradas.
Los pájaros son oviparos y
homotermos (de temperatura constante); por esto el nido en el que depositan
sus huevos debe mantener una temperatura igual a la de sus cuerpos. Las
dimensiones de los huevos varían de acuerdo con la especie del pájaro: los
avestruces ponen los más grandes, de aproximadamente 15 centímetros de largo, y
los picaflores los más pequeños, de unos 10 milímetros de largo.
COMPOSICIÓN DE LOS HUEVOS:
En el exterior el huevo presenta una envoltura calcárea, donde se encuentran los
poros que permiten respirar al embrión. En el interior se distinguen dos partes:
la clara o albúmina, compuesta de agua y de materias albuminosas, y la yema, que
constituye el núcleo. La yema es el huevo propiamente dicho; se halla envuelta
en una membrana llamada vitelina y ocupada en el centro por una materia
clara que comunica, mediante un canal, con la cicatrícula, donde se
encuentra el embrión que producirá, por incubación, el nuevo ser.
LOS PÁJAROS MIGRATORIOS
Entre los animales, algunos son
llamados migratorios porque acostumbran desplazarse de un lugar a otro; muchos
pájaros se cuentan entre ellos. Observemos por ejemplo las golondrinas. Viven en
las regiones templadas de Europa durante la primavera y el verano; habitan en
nidos que construyen bajo los techos de las casas o en los recuadros de las
ventanas. Mientras dura el buen tiempo despliegan gran actividad, pero no bien
llegan los primeros fríos su coraje desaparece, y se las ve reunidas en grupos
sobre los techos o en los hilos telegráficos.
Esto indica que su partida está
próxima. En efecto, a fines de septiembre abandonan Europa y emprenden un largo
viaje hasta el África, donde invernan. Se considera que el país de origen de las
golondrinas es Europa, y por eso se llama migración a este viaje hacia el sur, y
viaje de regreso o también repatriación al que efectúan en sentido inverso.
Además de la familia a que
pertenece la golondrina, es decir, aquella que se considera originaria de
Europa, existen otras dos categorías de pájaros migratorios: la que inverna en
Europa y viaja hacia las regiones del norte en el verano, y la que no tiene país
de origen y sobrevuela el continente europeo hacia cielos lejanos. Son llamadas
aves de paso.
CONSTRUCCIÓN DEL NIDO:
Los pájaros saben por instinto fabricar el nido en donde van a poner después sus
huevos, empollarlos, alimentar a sus crías y cuidarlas hasta que aprendan a
volar y sean capaces de bastarse a sí mismas. Algunos pájaros construyen nidos
que, aunque simples, son admirables por la exactitud de sus proporciones. Estos
nidos, generalmente de forma circular, están hechos con un entrelazamiento
minucioso de ramillas y de briznas de paja, musgo y otros materiales, y forrados
por dentro con plumas, copos de lana o vegetales.
Ningún pájaro, ya sea de nuestras
comarcas o de regiones exóticas, se contenta con un trabajo simple. Todos tienen
razones precisas, de orden biológico, para construir, como verdaderos artistas,
moradas que resultan ser obras maestras. Proceden igual que los hombres. Antes
de edificar sus habitaciones se preocupan especialmente en elegir el lugar y la
posición que mantendrán, teniendo en cuenta lo que más convenga desde el punto
de vista de la seguridad, de la alimentación, del abrigo, del viento y de la
intemperie; luego buscan el material más sólido y maleable de entre los que la
naturaleza pone a su disposición.
Tienen buen cuidado de esconder su
obra tanto de los ojos de los animales, que saben hostiles, como de los del
hombre, a quien temen por experiencia. El macho despliega a menudo tanta
actividad como la hembra durante la construcción del nido, pero es esta última
quien se ocupa casi exclusivamente de dar el último toque a la disposición
interior, y, dotada de un maravilloso instinto maternal, cumple esta tarea a la
perfección.
Los pájaros pueden ser
distribuidos por oficios, de acuerdo con el método que empleen para construir
sus nidos: cesteros (jilguero, águila, cigüeña, garza real), carpinteros (tucán,
pico rojo), albañiles (carpintero, golondrina, fenicóptero, dicocéreo, pingüino
imperial, panadero rojo), mineros (faisán, búho de las cavernas, tejedores
(tejedor del Cabo, ictéreo de Baltimore), costureros (Orthotomus sutrius),
carpinteros de obra (los republicanos, que llevan una vida comunitaria)
Hay también unos pájaros que son
llamados carceleros, por su manera extraña de comportarse. En efecto, para
impedir que su hembra abandone el nido construido en una cavidad del árbol, no
vacilan en encerrarla, con sus huevos, mediante un muro infranqueable que elevan
a su alrededor; pero tienen el cuidado de dejar una abertura que le permita
respirar y recibir el alimento que el macho le lleva.
Hay aves que ponen huevos en
simples depresiones del terreno, sin efectuar construcciones especiales. Los
huevos de la mayoría de éstas presentan coloración especial que los disimula a
la vista de posibles enemigos. Las crías de muchas de las aves que así anidan
son nidifugos o autófagos. Nacen con plumón protector y son
capaces, desde que salen del huevo, de correr y alimentarse por sí mismos, pero
siempre vigilados y cuidados por sus padres.
Fuente Consultada: Lo Se Todo Tomo III -
Consultora Tomo IV -