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La región de Sumeria se sitúa justo en
el corazón del moderno Irak, y llega hasta el golfo Pérsico en el
sur, donde conecta con el océano Índico. Fue una de las primeras
regiones en las que la nueva fiebre del hombre por controlar la
naturaleza desembocó en la tarea de construir mundos artificiales en
forma de ciudades y estados. Fue también allí donde, según los
expertos, surgió la escritura.
Para las primeras comunidades humanas
establecidas, Sumeria era un enclave perfecto para vivir. Hace
10.000 años, los niveles del mar habían crecido casi 130 metros
desde su punto más bajo y, en esta parte del mundo, el clima era más
húmedo y, por consiguiente, mejor para el cultivo de lo que es hoy
en día. En los últimos 5.000 años aproximadamente las temperaturas
han aumentado y las precipitaciones se han reducido, lo cual ha
hecho de este Oriente Medio la tierra arenosa y yerma que hoy
conocemos.
Un clima húmedo era ideal para el
cultivo de trigo, cebada y uva, que necesitan de las lluvias
invernales. Además, en las faldas y laderas de las colinas de la
región habitaba el tipo más adecuado de animales salvajes, aquellos
que resultaron perfectos para la domesticación, como la cabra, la
oveja y el buey. Estos animales podían ser utilizados como fuente de
alimentación, como fuerza de tiro para el arado y los carros, y como
suministro de materia prima para la fabricación de vestidos,
recipientes y productos de cuero.
La antigua región en la que surgieron
las primeras ciudades sumerias se llama Mesopotamia, y su nombre da
idea de por qué los humanos pudieron construir allí sus primeros
estados. En griego significa "entre ríos". El Tigris y el Eufrates
eran ideales para el abastecimiento de agua a las regiones
colindantes mediante canales de irrigación, diques, presas
construidos por el hombre. Con el control del agua podían inundar
campos para lograr la germinación de la semilla para su alimentación
futura, es decir, tenían agua y comida asegurada para su
subsistencia, allí se asentaron las primeras poblaciones y
construyeron importantes ciudades como Ur, Uruk, Akkad,
Babilonia y Nínive, entre otras.
Nínive fue una ciudad en la orilla oriental del Tigris, junto a la desembocadura
de un pequeño tributario ahora conocido como Khosr (frente a la actual
ciudad de Mosul; fundada por Nimrod. Las excavaciones han mostrado
restos que llegan hasta épocas muy antiguas. Sin embargo, su historia temprana
es oscura, porque durante el 1er milenio de Asiria parece haber desempeñado sólo
un papel secundario, mientras que otras ciudades, como Assur y Cala, fueron
importantes como capitales del país.
El
período más glorioso de Nínive comenzó con Senaquerib (705-681 a.C.).
Desde ese tiempo fue la indiscutida capital del país hasta su destrucción en el
612 a.C. Construyó una gran plataforma dentro de la ciudad y edificó su palacio
sobre ella. Levantó un 2º palacio en otra parte de la misma, reconstruyó el
sistema de fortificaciones y hermoseó las 15 puertas de acceso, cuyos nombres
conocemos por un texto cuneiforme.
El
tamaño de Nínive se conoce fuera de toda duda, porque los muros de la ciudad son
claramente visibles todavía. Sus ruinas forman largas y bajas colinas, con
depresiones donde una vez estuvieron las puertas . La longitud total de las
antiguas murallas era de unos 12 km. La superficie encerrada por ellas, más bien
triangular, era de unas 664 ha . Si concedemos unos 42 m2 por
persona, la antigua población dentro de los muros se puede estimar en unos
160.000 habitantes; muchos también habrían vivido fuera de la ciudad. Algunos
consideran que el número de 120.000 personas que "no saben discernir entre su
mano derecha y su mano izquierda" es una referencia a los niños que no podían
diferenciar entre ambas manos, y han calculado que la población de la ciudad era
de por lo menos 600.000 habitantes. Este número parece demasiado grande para el
tamaño de la ciudad que conocemos.
Historia:
El 9 de noviembre de 1845, un arqueólogo aficionado llamado Austen Layard, con un
equipo de lugareños, inició excavaciones en la zona de la antigua
Nínive. Al cabo de unas horas
sus cepillos y palas sacaron a la luz las murallas de un antiguo
palacio cubierto con losas de piedra, todas ellas repletas de
inscripciones de aspecto curioso en una escritura antigua
desconocida.
No se trataba sólo de un vistoso
palacio real con unos cuantos grafitos antiguos que Layard y su
equipo habían encontrado por casualidad. Tras una serie de
excavaciones, aparecieron en el yacimiento dos palacios y una enorme
biblioteca real, que resultaron ser los restos de la antigua ciudad
bíblica de Nínive.
La
biblioteca había sido construida
por Asurbanipal, el último gran rey de Asiria, que murió en 627 a.
C. Fue un monarca erudito y ávido coleccionista. A diferencia de la
mayoría de los reyes de su época, Asurbanipal sabía leer y escribir,
y era notoria su capacidad para resolver complicados problemas
matemáticos. Layard y su equipo descubrieron la asombrosa cantidad
de 20.000 tablillas de barro en la biblioteca de Asurbanipal, entre
ellas listas de reyes, textos históricos y religiosos, tratados
matemáticos y astronómicos, contratos, documentos legales, decretos
y cartas reales. Todo ello proporciona una fascinante percepción de
la Antigüedad que ha modificado nuestra comprensión de cuándo y
dónde emergieron las primeras civilizaciones, y de cómo eran.
Respecto al palacio, este joven
investigador dijo:
"Deduzco que tan
sólo en la sección del palacio que estudiamos, se desenterraron
según un calculo aproximado, unos 3000 metros de bajorrelieves con
veintisiete pórticos , con enormes figuras de toros alados y
esfinges de cabeza de león"
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Profundidad de los cimientos
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22 m
aproximadamente |
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Altura de las murallas |
20 m
aproximadamente |
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Dimensiones |
503 x
242 m |
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Número de habitaciones excavadas |
120
aproximadamente |
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Número de habitaciones por excavar |
Al menos
100 |
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Número de esculturas colosales en las
entradas |
120
aproximadamente |
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Peso de ¡as figuras colosales más
grandes |
unas
30 toneladas |
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Longitud del friso en piedra
esculpido |
al
menos 3 Km. |
Construcción: Para ello, tuvo a su
disposición una abundantísima mano de obra, compuesta por prisioneros de guerra
procedentes de Babilonia, el sur de Turquía, Palestina y otras muchas regiones,
y sin los cuales no habría podido materializar su ambicioso proyecto de
construcción que habría de dotar a Nínive de nuevas murallas de piedra y
espléndidos jardines, para cuyo riego hubo que excavar canales de vahos
kilómetros de largo.
De
todos modos, la joya de la corona fue el palacio en sí, en cuyos cimientos se
han encontrado numerosas inscripciones cuneiformes, tanto en forma de memoriales
como en tablillas de arcilla, en las que se describe con todo lujo de detalle
cómo se erigió, completando y ampliando así la información proporcionada por los
restos desenterrados por los arqueólogos.
Se
sabe que en ese mismo emplazamiento hubo otro palacio de fechas anteriores que
debía de medir (de acuerdo con los datos aportados por las inscripciones) 200 x
66 m aproximadamente, pero que en tiempos de Senaquerib se encontraba en un
estado ruinoso después de que las lluvias hubieran erosionado los cimientos y
abierto brechas en los muros. Para ampliarlo, el rey de Asiria no dudó en ganar
tierra al río colindante y la construcción se llevó a cabo entre el 702 a. C.,
cuando el proyecto del nuevo palacio era poco más que una idea, y el 693 a. C.,
fecha en que concluyeron las obras.
Para
solucionar el hecho de que estuviese junto al río, se colocaron unos imponentes
cimentos con bloques de piedra caliza, sobre los que se dispuso una plataforma
de ladrillos de adobe mezclados con paja y secados al sol. Por sorprendente que
pueda parecer, este material posee unas indudables propiedades arquitectónicas,
ya que aísla muy bien del frío y del calor. Además, con un correcto
mantenimiento dura en pie siglos y siglos, de ahí que se empleara incluso para
los muros del palacio. Hacia el año 697 a. C., la plataforma media 385 x 212 m
aproximadamente en sus lados más largos, y tenía 22 m. de alto, esto es, 180
hiladas de ladrillos superpuestas, lo que da un total de 107 millones de
ladrillos, cifra ésta inexacta, pero que sin duda da una idea de las dimensiones
del proyecto. Entre 697 y 693 a. C. el complejo palaciego sufrió todavía alguna
que otra ampliación hasta alcanzar los 503 x 242 m. definitivos.
Aspecto y decoración: Senaquerib puso a su
palacio el acertado nombre de “Palacio sin Rival", pues ciertamente nunca hasta
entonces se había levantado en el mundo una construcción similar.
La
vista de la ciudad desde la orilla este del Tigris de resultar sobrecogedora,
con sus murallas de 25 altura coronadas a su vez por la fachada del palacio se
alzaba a una altura de, como mínimo, otros 20 m. Ésta tenía tres puertas
principales y delante de cada una de ellas había un pórtico flanqueado por dos
columnas gigantes, cuyas bases, de bronce, reproducían la figura de dos leones
dando una zancada, y que ya de por sí constituían una auténtica obra de arte.
Para
esculturas de este tamaño no servía el método tradicional de relleno cera, de
modo que el propio Senaquerib, en coordinación con uno de sus arquitectos, ideó
una nueva técnica que consistía en introducir el metal fundido en un molde para
dejarlo enfriar hasta que endurecía. Dos de las columnas eran también de bronce,
mientras que el resto era de le madera, obtenida, eso sí, de los cedros más
altos de las montañas del Líbano, a 800 Km. de distancia, desde donde se
transportaron a Nínive por tierra y por el río. Las columnas estaban decoradas
con incrustaciones y baños de oro y plata, y coronadas con unos capiteles de
estilo eólico. En lo alto, casi tocando el cielo, las almenas, decoradas con
hiladas de ladrillos esmaltados en un azul intenso, relucían con los rayos del
sol.
Detrás de las columnas había unas enormes esculturas en en alabastro con forma
de toro alado y cabeza humana que miraban en todas direcciones y cuya finalidad
era alejar del palacio la mala suerte así como a cualquier enemigo potencial. En
la fachada principal había al menos doce de estas esculturas, que medían unos 4
m. de alto y pesaban cerca de 30 toneladas cada una, y a ellas había que sumar
las cerca de cien representaciones de toros o esfinges que adornaban las otras
entradas del palacio. Senaquerib se vanagloriaba al recordar cómo sus
antecesores en el trono habían tenido grandes problemas a la hora de transportar
desde las canteras esculturas de similar tamaño a través del Tigris, viéndose
obligados a esperar a las crecidas primaverales del río, y aun a costa de
numerosos heridos entre los porteadores, cuando él había encontrado una cantera
similar junto al río colindante.
No
obstante, se han conservado unos cuantos frisos del palacio en los que queda
claro lo duro que seguía siendo el traslado del material desde las canteras
hasta Nínive. Después de extraer el bloque de piedra a golpe de piqueta, se
pulía un poco para restarle algo de peso y se colocaba encima de un patín, en el
que se llevaba a través de los 50 Km. de terreno irregular que mediaban entre la
cantera y Nínive. Una vez allí, había que elevarlo hasta unos 20 m de altura
para situarlo en la fachada del palacio.
Obviamente, el trabajo más duro lo realizaban los prisioneros de guerra,
supervisados siempre por oficiales asirios. Mientras unos hacían palanca en la
parte trasera del patín, otros intentaban deslizar debajo del bloque unos
rodillos, al tiempo que varios cientos más tiraban desde la parte de delante por
medio de unas cuerdas. Los oficiales daban las órdenes por un megáfono sentados
en lo alto de los toros, y el mismo Senaquerib controlaba las obras.

"Detalle de la colección de
relieves que decoraba los muros del palacio
Assurbanipal, rey
asirio entre los años 669 y 627 a.C. Es considerado el último
representante de
la dinastía sargónida,
estirpe con la que el Imperio Nuevo Asirio alcanzó su máximo apogeo tanto
cultural como
territorialmente. La última década de su reinado fue catastrófica y con
su muerte comenzaron las guerras por el poder, por lo que se señala ese momento
como el fin a la historia asiria; aun así, uno de sus hijos también reinó sobre
el vasto territorio que dominaba en aquel momento este país."
Fuente Consultada:
Wikipedia
Todo Sobre Nuestro Mundo Christopher Loys
La 70 Maravillas del Mundo Antiguo Chris Scarre
http://siestudiohumanidades.blogspot.com |