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En
el año 1541, unos oficiales españoles que exploraban el territorio peruano se
sorprendieron ante unos sembrados desconocidos para ellos. En efecto, ante sus
ojos se extendían, hasta donde la vista alcanzaba, unas plantas pequeñas, de
hojas ligeramente plateadas, con flores blancas y bayas amarillas. Pensando que
estas plantas se cultivaban por sus frutos, probaron las pequeñas bayas (no más
grandes que una nuez); las encontraron muy amargas, y su jugo viscoso les dejó
en la boca una impresión tan desagradable, que no dudaron fueran tóxicas, y
creyeron que los indígenas las usaban para emponzoñar sus flechas.
Alarmados por semejante descubrimiento, que les hacía ver a los pacíficos indios
del Perú como peligrosos enemigos, decidieron destruir las plantaciones. Pero
cuando días más tarde volvieron al lugar, encontraron a mujeres y niños ocupados
en la cosecha, y se asombraron muchísimo al ver que arrancaban las plantas y
luego las quemaban, pues no era por las bayas que los indígenas las cultivaban,
sino por una especie de tubérculo parduzco próximo a las raíces. A ]a hora del
almuerzo, algunas mujeres pusieron a cocinar estos misteriosos tubérculos en
unas marmitas llenas de agua. Los españoles se aproximaron y pidieron probar
esta extraña. comida, que los peruanos llamaban “pappa”.
La papa se cultiva en más de 100
países, en clima templado, subtropical y tropical. Es esencialmente un "cultivo
de clima templado", para cuya producción la temperatura representa el límite
principal: las temperaturas inferiores a 10° C y superiores a 30° inhiben
decididamente el desarrollo del tubérculo, mientras que la mejor producción
ocurre donde la temperatura diaria se mantiene en promedio de 18° a 20° C.
La
encontraron mucho más agradable de lo que suponían y comieron hasta quedar
satisfechos. Los españoles llevaron a su país algunos tubérculos; los plantaron
y observaron que se aclimataban fácilmente. Gracias a la papa, el pueblo
español, empobrecido por las guerras de Felipe II, pudo luchar contra el hambre.
No fueron necesarios más de veinte años para que el cultivo de esta planta
exótica se extendiera por toda la península ibérica. En el año 1565, el capitán
inglés J. Hawkins intentó introducir la papa en Irlanda, pero no tuvo éxito.
En
1568, Inglaterra brindó mejor acogida a estos tubérculos, importados por
Francisco Drake a su
regreso de América del Norte, y pronto se los cultivó en el sur del territorio.
En 1592, Gaspar Bauhin alentó a unos cuantos agricultores franceses, que
lograron un gran éxito con el nuevo cultivo. Pero pronto se extendió la noticia
de que la papa era un alimento peligroso, con lo cual se abandonaron los
ensayos. Parece que el mismo rumor se propago del otro lado de la Mancha, ya que
sólo en el siglo XV” se cultivó definitivamente la papa en Gran Bretaña, adonde
el almirante Walter Raleigh había llevado nuevas variedades. Según Humboldt, la
papa no fue cultivada en gran escala sino a partir de 1717 en Sajonia, de 1728
en Escocia y de 1738 en Prusia. Respecto a Francia, el precioso tubérculo era
aún una rareza en 1763.
Sólo
veinte años más tarde su uso se extendió. Algunos franceses la llamaron “parmentiére”,
ya que es al empeño del farmacéutico Parmentier a quien deben su difusión.
Deseoso de popularizar la papa, el rey de Francia Luis XIII pidió a los nobles
que ludieran su flor en el ojal y cultivaran esta planta en sus posesiones. La
papa (Solanum tuberosum) . pertenece a la familia de las solanáceas. Se
reproduce por semillas o por tubérculos.
Las
variedades nuevas se logran por semillas, pero por este procedimiento se demora
mucho tiempo en obtener el producto. El segundo procedimiento se practica
plantando el tubérculo entero o trozos de éste, siempre que cada uno tenga el
brote correspondiente. La planta se desarrolla en dos direcciones: por encima de
la tierra, las ramas se adornan de pequeñas hojas y más tarde de florecillas
blancas, amarillas o violetas, que dan frutos (o bayas) verduscos o
amarillentos, llenos de pepitas minúsculas.
Las papas semilla por lo general
son el insumo más costoso en la producción de papas, y representa del 30% al 50%
de los costos de producción. En las partes del mundo en desarrollo donde no hay
un sistema oficial de suministro de semillas, los agricultores han creado sus
propios métodos de selección de los tubérculos semilla: venden las papas más
grandes para obtener efectivo, consumen en casa las de tamaño medio y conservan
las más pequeñas como futuro material de siembra.
Al
mismo tiempo, las raíces se alargan y desarrollan los estolones, que son
particularmente ricos mi almidón y en sustancias nitrogenadas. Existen numerosas
variedades de papas: según su forma, son redondas, cilíndricas o achatadas; por
su color, son blancas, amarillas, rosadas, rojas o violetas, y según la época de
maduración, son precoces, semiprecoces o tardías... Para la reproducción por
tubérculo se emplean en general papas del año anterior, cuidadosamente
seleccionadas.
Cuando se practica la siembra, se mezclan semillas de dos tipos diferentes. La
siembra se efectúa en tierras cuidadosamente preparadas, a una profundidad de 25
cm. y en pequeños surcos paralelos que inmediatamente se recubren de tierra.
Protegidas del frío, las yemas crecerán a expensas del tubérculo que las nutre;
pronto la plantita emergerá de la tierra, y comenzará a desarrollarse. Ahora
comienzan los peligros: las heladas y los vientos cálidos, que resecan las
plantas, son igualmente temibles; un minúsculo hongo parásito amenaza a los
tubérculos, los atrae y los transforma en una masa manchada y dura como la
piedra, pues les absorbe toda el agua; las dóríforas, coleópteros de alas
amarillas y rojas, con rayas negras, atacan con encarnizada voracidad las
plantas de patata. Si el agricultor no está atento, puede llegar a perder toda
su cosecha.

Imagen de:http://www.potato2008.org/es/lapapa/cultivo.html
Para
arrancar las papas se elige el tiempo seco, con el fin de poder separarlas más
cómodamente de la tierra que ]as envuelve. La papa se aclimata en casi todos los
terrenos y se la puede cultivar en todas las regiones donde crecen los cereales.
Esta característica ha hecho posible la siembra de papas hasta en Islandia.
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