Los cambios en los gustos de los consumidores de un determinado producto, las fluctuaciones del comercio nacional e internacional, las innovaciones constantes en los procesos de producción y en los propios productos son las causas fundamentales de las alteraciones en la oferta de trabajo y producen con frecuencia situaciones de desempleo estructural en determinados sectores de la población. Existen dos razones fundamentales que explican esta situación. En primer lugar, el individuo no produce lo que consume, por lo que, si desea aumentar su consumo, esto sólo es posible si existe un mercado potencial para los bienes o servicios que él mismo produce. Recíprocamente, los productores de los bienes demandados deberán tener incentivos para incrementar su oferta. Puede haber individuos que desean ofrecer el servicio trabajo, pero a corto plazo no pueden ofrecer el tipo de servicio que la demanda exige. En segundo lugar, las economías modernas funcionan por medio del dinero. La doble decisión de las economías domésticas que desean ofrecer sus servicios y al mismo tiempo demandar outputs (bienes), tiene que ser comunicada a las empresas. astas no incrementarán su output y, por tanto, tampoco su demanda de ¡nputs (factores productivos), a no ser que haya un aumento en la demanda de dinero destinado a ese output. Las economías domésticas sólo pueden aumentar su demanda de output una vez que su oferta de ¡nput haya sido reconocida, aceptada y pagada por las empresas. En ocasiones, existe un fallo en las comunicaciones, ya sea directamente, por errores en el sistema monetario, o como resultado de desequilibrios en el mercado de bienes y factores. En economía, se entiende que existe una situación de desempleo cuando al menos uno de los recursos productivos, la tierra, el trabajo o el capital, no está siendo empleado al máximo de su capacidad potencial. Esta misma situación también alude a la existencia de recursos ociosos. Es decir, parte de la tierra, el trabajo o el capital están desempleados. Habitualmente se hace referencia al desempleo del factor trabajo, es decir, a su infrautilización. Al hablar de la cifra de desempleo hay que tener en cuenta que puede darse el caso de individuos subempleados: trabajan, pero no en la totalidad de su capacidad. El desempleo involuntario lo padecen las personas desempleadas que demuestran una búsqueda activa de empleo.
entre el nivel de producción potencial (con pleno empleo de factores) y la producción que efectivamente se obtiene. Asimismo, el efecto es negativo sobre el déficit público, por el descenso en la recaudación fiscal. Hay que aludir, igualmente, a otro conjunto de consecuencias de difícil cuantificación, por ser de índole político-social: consumo de droga, delincuencia, malestar social, aumento de la población marginada, etc. Tipos de desempleo Existen numerosas causas que pueden provocar que una persona no esté empleada. Dependiendo de la naturaleza de dichos factores, pueden distinguirse diversas situaciones. Desempleo friccional Con frecuencia, los individuos se mueven de un puesto de trabajo a otro, a veces en áreas geográficas alejadas de las zonas donde viven habitualmente. La persona puede encontrarse en esta situación de desplazamiento laboral por decisión propia, o bien haber resultado forzada a abandonar su puesto de trabajo y a buscar otro, convirtiéndose así en desempleado involuntario. Estos movimientos son, en muchos casos, inevitables; es lo que se conoce como desempleo friccional. El alcance del problema depende del número de trabajadores que se vean implicados y del tiempo que tarden en encontrar un nuevo puesto, que debe ser el mínimo. Para ello hay que mejorar la flexibilidad del mercado laboral en términos de movilidad y facilitar información para el proceso de búsqueda de trabajo a través de agencias—públicas o privadas. Desempleo estacional Una parte importante del empleo tiene carácter estacional. Algunos puestos laborales están disponibles sólo en algunas épocas del año —por ejemplo, en el turismo o en la agricultura—. El desempleo estacional puede reducirse con la promoción de actividades económicas complementarías y con una reorientación de la demanda fuera de estas etapas estacionales tradicionales. Desempleo estructural La demanda de trabajo está condicionada por la de bienes y servicios. Ésta puede verse afectada por diversos factores: cambios en los gustos o en las pautas del comercio internacional, transformaciones referidas a la innovación de producción y productos, etc. Si el factor trabajo fuera completamente flexible y se adaptase a estas variaciones, los cambios en la demanda de bienes y servicios representarían tan sólo el movimiento de un tipo de trabajo a otro y no habría desempleo estructural. Pero el trabajo no es perfectamente flexible y adaptable, ya que aparecen problemas por la rapidez con que se producen ¡os cambios estructurales. Pueden utilizarse dos estrategias distintas para reducir el desempleo estructural. La primera consistiría en intentar evitar, o por lo menos ralentizar, los cambios de la economía que lo provocan; la segunda, en aceptar ¡a transformación económica que acompaña al crecimiento y adoptar estrategias diseñadas para flexibilizar y hacer que la economía se adapte más fácilmente a tales cambios, por ejemplo, políticas de formación y reinserción ocupacional. Oferta de trabajo Cuanto mayor sea la población, mayor será la oferta de trabajo —siempre por parte de los trabajadores—. Por otro lado, aunque el volumen de población no varíe, puede registrarse un incremento de la oferta de trabajo, al aumentar ¡a proporción de individuos en búsqueda activa de empleo. Es decir, sube la tasa de actividad. Las causas del desempleo Hay enfoques teóricos muy diversos y una multiplicidad de medidas aplicables. Pueden destacarse tres puntos de vista principales: la visión neoclásica; la keynesiana y la estructural. La teoría neoclásica del desempleo parte de la función decreciente de la demanda de trabajo y de una función creciente de la oferta de trabajo. El supuesto básico de este modelo es que tanto los salarios monetarios como los precios son completamente flexibles. De esta forma, siempre será posible alcanzar el equilibrio convencional en el mercado. En esencia, las causas neoclásicas del desempleo son las siguientes: en el mercado no hay un modelo de competencia perfecta, y elfo puede afectar a la oferta y demanda de trabajo; asimismo, hay que mencionar la existencia de expectativas que llevan a los trabajadores a demandar salarios reales por encima de los de equilibrio. Para solucionar estos problemas hay que garantizar una mayor flexibilidad sobre los salarios reales y ¡a perfecta competitividad del mercado. Con el objetivo de estimular el aumento del empleo, esta teoría plantea diversas medidas: aquellas que faciliten la obtención de beneficio por las empresas, las que disminuyan las tensiones sobre los costes de las mismas, sobre todo los costes salariales, y las que aumenten la productividad de las empresas. Según la teoría keynesiana, las causas del desempleo —y su remedio— no se encuentran en el mercado de trabajo, sino en el mercado de bienes y servicios. Es así porque ¡a cantidad de trabajo demandada por las empresas está condicionada por el volumen de la producción de bienes y servicios que esperan realizar las mismas en el mercado. A mayor demanda, mayor producción y mayor empleo. El desempleo se origina por insuficiencias en la demanda agregada efectiva. Cuando no hay gasto agregado suficiente, ¡as empresas disminuyen el nivel de empleo utilizado. Esta interpretación no ha sabido dar una respuesta a la existencia simultánea de desempleo e inflación en una economía; es lo que se conoce con el término de «estanflación ». Malinvaud resume el problema del desempleo considerando las dos interpretaciones anteriores: el desempleo actual puede estar originado por tensiones al alza en los salarios reales en el mercado de trabajo, y por una insuficiencia de la demanda agregada. A la hora de solucionar el desempleo, hay un conjunto de medidas que actúan sobre los dos enfoques. Por ejemplo, impulsar la demanda agregada vía inversión productiva —formación bruta de capital—. Junto al impulso en la demanda, esta medida supone alcanzar una mayor productividad, que implica una disminución en los costes del factor trabajo sin que tenga que afectar a los salarios reales. Según las teorías microeconómicas del desempleo, no pueden considerarse explicaciones generales del mercado de trabajo. Lo que se intenta hacer es analizar algunas características concretas del problema del desempleo. Para ello se utiliza una aproximación microeconómica, que observa la alta segmentación del mercado laboral y el difícil acceso de los desempleados a los distintos puestos de trabajo. Estos planteamientos se conocen como teorías de búsqueda de empleo. Otro problema analizado es cómo inciden los distintos tipos de contrataciones —temporales, fijas, etc.— dentro del problema del desempleo. Las teorías estructurales comprenden un conjunto de hipótesis que tratan de explicar las causas del desempleo a través de factores como la propia naturaleza del sistema capitalista. Fuente Consultada: Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe |
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