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Patoruzú: ¡Huija, canejo, chei!
Con
más de 83 años recorridos en esta vida, Patoruzú es considerado desde hace
décadas como uno de los pilares del humor gráfico argentino, que surgió el siglo
pasado de entre las páginas de un importante diario nacional como personaje
secundario de otra tira, y fue forjando una historia única que posteriormente
llegaría al libro, a la televisión y al cine.
Si
bien el nacimiento de este querido personaje data del año 1928, todo comenzó un
tiempo antes, precisamente el 24 de agosto de 1927, cuando el dibujante Dante
Quinterno publicó por primera vez la tira titulada “Un porteño crítico”, que
aparecía en el diario Crítica.
La
historieta retrataba diferentes situaciones a las que se enfrentaba a menudo Don
Gil Contento, por lo que un año después se decidió que lo mejor sería titular la
tira con el nombre de “Aventuras de Don Gil Contento”.
Poco tiempo después, precisamente en la edición del día 17 de octubre de 1928,
se anunciaba en los titulares del diario Crítica la siguiente noticia: "Don Gil
Contento adoptará al indio Curugua-Curiguagüigua".
Al
día siguiente aparecía otro anuncio, en el que se señalaba: "Mañana debuta el
indio Curugua-Curiguagüigua". Por último, el 19 de octubre se asomaba con
timidez desde el primer cuadro de la tira perteneciente a Don Gil Contento el
nuevo personaje.
La figura de este último indio tehuelche se dibujaba asomada desde la puerta de
un tren carguero, en el que había llegado desde la Patagonia, y se podía leer lo
que el nuevo personaje gritaba a viva voz: "¡Guaagua Piragua! ¿Vos sos meu
tutor, chei? Curugua-Curiguagüigua te saluda". Por su parte, Don Gil le
respondía en el siguiente cuadro: "¡Por fin llegaste Patoruzú! te bautizo con
ese nombre porque el tuyo me descoyunta las mandíbulas".
Utilizando un apodo que provenía de una famosa golosina de la época llamada
Pasta de Orozú, Patoruzú que desembarcó en la tira perteneciente a otro
personaje de Quinterno no tuvo en su primera aparición la posibilidad de mostrar
por completo sus cualidades, ya que el 21 de octubre de ese mismo año fue
retirada del diario Crítica la tira protagonizada por Don Gil.
No obstante, la aparición del último Cacique de los Tehuelches Gigantes, en una
serie de escasos episodios fue en realidad un anticipo de lo que vendría de la
mano del gran Quinterno.
Tan
sólo dos meses después, Quinterno comienza a colaborar en el diario La Razón, en
el que debutó en sus páginas con una nueva historieta denominada “Don Julián de
Montepío”, que representaba a un parodiado estereotipo del porteño fanfarrón y
tramposo.
Muchos se preguntaron qué sucedió con el indio de la Patagonia, el cual
finalmente tuvo una nueva aparición el 27 de septiembre de 1930 en la nueva tira
de Quinterno.
La
trama para la incorporación de Patoruzú fue similar a la que se planteó en la
tira de Don Gil Contento, ya que el indio tehuelche en este caso había sido
apadrinado por Julián de Montepío.
De
esta forma, Patoruzú llegó nuevamente a Buenos Aires, con su bolsa de pepitas de
oro a cuestas, herencia de un rico cacique de la Patagonia, y acompañado por su
fiel ñandú Lorenzo.
Las
idas y vueltas vividas entre los distintos personajes de la historia, donde por
un lado nos encontramos con el indio inocente e ingenuo, y por el otro con el
porteño tramposo que lo trata de estafar, logró un gran éxito entre los lectores
del diario La Razón.
A pesar de que Julián de Montepío había sido creado para cumplir con el rol
protagónico de la tira, lo cierto es que el simpático Patoruzú comenzó a tener
cada vez más protagonismo.
De
esta forma, el porteño fue relegado a un segundo plano, mientras que el indio se
convertía en el personaje principal indiscutido de la tira, motivo por el cual
el 11 de diciembre de 1931 la historieta fue rebautizada con el nombre de
"Patoruzú". Fue durante aquella época también, que su ñandú Lorenzo perdía la
vida, ya que había sido asado accidentalmente en una rotisería.
A
finales del año 1935 Patoruzú llegó a las páginas del diario El Mundo, en el que
Quinterno ya se había instalado desde hacía tiempo con otra de sus grandes
creaciones: Isidoro Batacazo, que luego devendría en Isidoro Cañones.
Nuevamente el indio que había conquistado los corazones de los lectores,
reaparece esta vez apadrinado por Isidoro, un hombre que si bien se aprovechaba
de la inocencia de Patoruzú siempre le demostró cariño, por lo que con el tiempo
se convirtió en el amigo inseparable del indio.
El personaje logró un éxito inesperado en la gente, manteniéndose durante varias
décadas en el mismo periódico, e incorporando poco a poco nuevos personajes
emblemáticos, tales como el caballo Pampero, la Chacha Mamá, y su hermana Patora,
entre otros.
Sin
lugar a dudas, uno de los momentos de mayor esplendor del personaje se produjo a
partir de su aparición en la revista Mundo Argentino, en la que el indio fue
ilustrado a color.
A
partir de allí, el 12 de noviembre de 1936 llegó a los kioscos de todo el país
la primera publicación de la revista propia del personaje, con el mensuario
titulado Patoruzú, que inmediatamente alcanzó una repercusión inigualable a
nivel masivo.
Aquella revista mensual gozó de la preferencia del público, hasta que en el 30
de abril de 1977 fue lanzado el último número de la legendaria revista.
Por otra parte, las divertidas aventuras del indio dieron lugar a la publicación
de una completa bibliografía, iniciada el 15 de diciembre de 1937 con el llamado
"Libro de Oro de Patoruzú", y cuyo último ejemplar se publicó en diciembre de
1984.
El
cine también vivió el desembarco del personaje, cuando se realizó el primer
dibujo animado en Technicolor en la Argentina, que consistió en un cortometraje
de 12 minutos de duración titulado "Upa en Apuros", producido y dirigido por el
Sindicato Dante Quinterno, y cuyo principal personaje era encarnado por
Patoruzú. El mismo fue estrenado el 20 de noviembre de 1942 en la sal del cine
Ambassador de Buenos Aires.
Entre las aventuras de este peculiar personaje del humor gráfico argentino, cabe
destacar la fracasada edición norteamericana de “Adventures of Patoruzú”,
editada por Green Publishing Co. en 1946.
Pero
también no debemos olvidarnos que si bien Patoruzú surgió en sus inicios como un
personaje secundario, que a fuerza de carisma e inocencia supo ganarse el
corazón de los lectores, llegando incluso a superar en popularidad a aquellos
personajes que secundaba, hubo además un desprendimiento de él, cuando en 1945
vio la luz Patoruzito, una versión más infantil de aquel noble e inocente indio.
Una
de las últimas apariciones de Patoruzú se produjo en el año 1992, cuando la
figura del cacique fue elegida como mascota oficial el homenaje realizado en
conmemoración al Quinto Centenario del Descubrimiento de América.
Fuente: Graciela Maker Para
Planeta Sedna |