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HISTORIA DEL PENSAMIENTO
HUMANO
PRIMEROS FILÓSOFOS
LOS CLÁSICOS:
Historia de la Filosofía
es una exposición de la vida, pensamiento y obra de los filósofos de todos
los tiempos, así como el estudio de las tendencias dominantes en el campo
del pensamiento a lo largo de la historia.
No debe confundirse con
Filosofía de la Historia, moderna disciplina que trata de investigar las
causas de los hechos históricos. Por ejemplo: a qué se debe el
florecimiento, auge y decadencia de ciertas civilizaciones; cuál es el
origen de los grandes movimientos artísticos, científicos y filosóficos; por
qué se dan en determinadas épocas y en ciertas áreas geográficas, etc.
Interpretar la Filosofía como
mera historia del pensamiento filosófico nos llevaría a dudar de la
capacidad de la mente humana para hallar la verdad, porque si, a través de
los años los hombres sólo hubiesen sido capaces de
inventar teorías opuestas, si no se hubiese llegado al descubrimiento de una
verdad filosófica universal, sería lógico pensar que la mente humana no es
capaz de descubrir verdades permanentes. El constante adelanto de las
ciencias prueba la posibilidad de descubrir algunas verdades filosóficas por
encima de las opiniones personales de cada pensador. La ciencia que trata
del estudio de estas verdades (Filosofía) es una cosa, y la historia de su
evolución es otra bien distinta.
LOS CLÁSICOS. Suele decirse que la Filosofía nació en Grecia, y esto es
verdad sólo en parte, porque también existe una filosofía egipcia, persa,
china, etc., anterior a la helénica. No obstante, es indudable que el
pensamiento europeo se ha impuestó, y es la Filosofía clásica europea la
que ha llegado a mayor altura en sus especulaciones, pues las filosofías
orientales se confunden y se pierden en consideraciones de tipo religioso y
moral.
La primera preocupación del pensamiento griego fue el mundo exterior, y una
serie de filósofos anteriores a Sócrates dedicaron su vida a estudiar qué
era y de qué estaba hecho el mundo que veían.
Thales de Mileto, que vivió en el siglo vi a. de J.C. fue considerado como
uno de los siete sabios de Grecia (los restantes fueron Cleóbalo de Lindos,
Solón de Atenas, Chilón de Esparta, Pittacos de Lesbos, Bías de Pirene y
Beriandro de Corinto). Thales debió ser un personaje extraordinario;
astrónomo, geógrafo, físico y filósofo a la vez. Fue el primero en
plantearse el problema del auténtico ser de las co^as, y que las cosas no
eran lo que parecían ni tal como se presentaban a nuestra'vista. A su juicio
6l¿origen de todo era el agua.

Cuatrocientos cincuenta años antes de
Cristo, el filósofo griego Empédocles consideraba así los cuatro elementos
fundamentales del mundo y las cuatro cualidades situadas entre ellos.
Pitágoras, que fue contemporáneo de Tríales, era natural de Samos y fundó
una religión con un ideal de vida muy elevado. Sus seguidores vivían en
comunidades entregadas al estudio. Para él los números eran el principio de
todas las cosas y redujo a números las magnitudes, desde los fenómenos
astronómicos a los musicales, con lo que llegó a vislumbrar una armonía
universal. Su doctrina acerca del alma dice que ésta sobrevive después de la
muerte y transmigra de unos cuerpos a otros en premio o castigo a su vida
anterior, por lo que es preciso una vida austera y conforme con ciertas
reglas morales.
Jenófanes, que vivió 500 años a. de J.C., elaboró una idea racional de
Dios, a quien concibió como
ser único, eterno, inmutable y simple.
«Dios, decía, no tiene manos ni pies
ni oídos, y sin embargo ve, oye y, sobre todo, piensa.»
Entre los filósofos anteriores a Sócrates está Heráclito, para quien el
mundo está cambiando continuamente («nadie puede bañarse dos veces en el
mismo río», decía para dar una idea viva del cambio).
Empédodes expuso su
teoría de los ciclos consecutivos en el Universo, cuyas destrucciones y
reconstrucciones sucesivas se realizan en virtud de las fuerzas opuestas:
amor y odio. Demócrito fundó la teoría atómica según la cual todos los
cuerpos se componen de átomos, y las cosas cambian por la fuerza de estos
átomos en choque. Protágoras fue el primer escéptico, fundador de la escuela
sofística, para quien el hombre es la medida de todas las cosas.
Pero desde Sócrates, los filósofos, cansados de contemplar el cosmos, o tal
vez al comprobar lo poco que habían logrado saber de sus misterios y
estructura, volvieron la mirada hacia sí mismos y se dieron cuenta de que su
interior era también un pequeño mundo, un microcosmos. Luego se dedicaron a
estudiar la vida interna, el pensar, el sentir y el querer, y descubrieron
que lo más importante era la conducta que ha de seguir el hombre para el
logro de la felicidad, única meta de la vida.
Aparecen entonces los que pudiéramos llamar los tres grandes de la
Filosofía: Sócrates, Platón y Aristóteles.
(ver trilogía filosófica)
Sócrates, el primer filósofo de quien poseemos noticias exactas, no escribió
nada o al menos no dejó libros escritos, pero por sus discípulos, sobre todo
por Platón, conocemos su vida y sus doctrinas. Vivió pobre y sin
pretensiones. En la plaza central de Atenas enseñaba por medio de hábiles
interrogatorios de modo que el propio discípulo llegara a descubrir la
verdad. Conversaba con sus amigos, irónico y burlón; daba sus enseñanzas sin
exigir nada a cambio. Es más, atacaba a los sofistas porque cobraban por
enseñar. La imagen histórica de Sócrates se vio completada por su muerte,
ocurrida el año 399 a. de J.C. Fue acusado de perturbador de la juventud y
se le obligó a beber la cicuta.
El principio de su filosofía es el reconocimiento de la propia ignorancia, y
para alumbrar la verdad utilizaba un método que constaba de dos fases:
«Ironía» (fase destructiva) y «Mayéutica» (fase constructiva). Su
procedimiento didáctico era el diálogo. Aconsejó que se viviera conforme a
la razón, pues sólo el ignorante obra mal: «Encontrarás la satisfacción
interior por la vida moral.» «El objeto de la vida del hombre es buscar la
sabiduría.» «Conócete a ti mismo.» «Sólo sé que no sé nada», son frases de
Sócrates.
Platón, discípulo de Sócrates, cifró el objeto de la vida del hombre en la
busca de la justicia. Fundó su escuela en un parque dedicado al héroe Academos,
por lo que tomó el nombre de Academia. Sus escritos relacionados con las
enseñanzas de Sócrates, y conservados en su mayoría, llevan el nombre de
«Diálogos». Admitió una doble realidad: la inteligible, que está dentro de
nosotros, y la sensible, que está fuera de nosotros, por lo que distinguió
también un doble conocimiento: el de la razón y el de los sentidos.
Simbolizó la vida humana con
el mito del carro alado tirado por dos caballos y conducido por un auriga.
El carro representa el cuerpo y de los dos corceles uno es obediente y lleva
el carro por el buen camino, pero el otro se resiste a las riendas y empuja
el carro a la perdición. El alma está representada por el cochero y los dos
caballos, o sea las tres fuerzas que la mueven: la -«razón», que es el
cochero; el caballo obediente, que es el «ánimo», y el caballo díscolo, que
es el «apetito». Platón también elaboró una doctrina completa acerca del Estado y de los mejores medios para gobernar la sociedad, así como para
conseguir una eficaz enseñanza y educación de los ciudadanos.
Aristóteles, que vivió en el siglo IV a. de J.C.. buscó las raíces de la
Filosofía, el saber general en su sentido más elevado. Es el fundador de la
Lógica. Descubrió el silogismo y la demostración, y es el verdadero
estructurador de la Metafísica.
Pertenecía a una familia muy culta, pues su padre fue médico de los reyes de
Macedonia, y él maestro de Alejandro Magno. Permaneció veinte años al lado
de Platón, estudiando en la Academia. Es muy difícil resumir su doctrina,
pues abarcó todos los problemas suscitados hasta entonces por los filósofos
que le precedieron. Ante la posición del cambio constante que defendía
Heráclito, y del ser permanente que proponía Parménides, inventó la teoría
del acto y la potencia, en virtud de la cual en las cosas hay algo que nunca
cambia y algo que puede cambiar. La potencia es lo susceptible de cambio, y
el acto es lo que permanece en un momento dado, por ejemplo, un huevo es en
acto huevo, y en potencia, gallina.
Para Aristóteles el alma es el principio vital, vegetativo en las plantas,
sensitivo en los animales y racional en el hombre. La moralidad debe
conformarse con los dictámenes de la razón. El hombre para él es un animal
político y el Estado ha de tener por base la familia y la propiedad privada.
Durante toda la Edad Media fue venerado como «el filosofe por excelencia»,
de tal manera que los demás se consideraban sólo como sus «comentaristas».
Séneca fue el primer filósofo español. Nació en Córdoba, aunque desarrolló
su labor en Roma y llegó a ser preceptor de Nerón, del cual recibió más
tarde la orden de suicidarse. Siguió la doctrina estoica, según la cual el
cuerpo es la cárcel del alma y hay que renunciar a todo deseo sin afectarse
por los contratiempos a fin de conseguir la felicidad. Su filosofía fue
exclusivamente moral.
Filón el judío intentó una conciliación entre la filosofía griega y la
religión mosaica. Platino fue un expositor genial de las doctrinas de
Platón.
Los filósofos que se sucedieron después son ya de menor importancia, pues se
conforman con especulaciones sobre la conducta humana, abandonando el
estudio de muchos problemas, y enredándose en discusiones sobre aspectos
parciales, sin comprender el sentido de totalidad propio de la ciencia
filosófica.
Fuente Consultada:
Consultora Tomo 4 La Cultura Historia de la Filosofía |
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