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El Irán es una meseta de Asia, vecina a la
Mesopotamia que fue testigo de importantes sucesos históricos. Esta meseta, que
ocupa dos millones de kilómetros cuadrados, limita:
Al Oeste: valles del
Tigris y el Eufrates (de los que los separan los montes Zagros);
Al Este: valle del
río Indo;
Al Norte: mar Caspio
y el Turquestán;
Al Sur: golfo
Pérsico y océano Índico.
El corazón de su territorio es una zona desértica,
rodeada de altas montañas La tierras fértiles, aptas para el cultivo y la
ganadería, se encuentran en las laderas y los valles de estas montañas. En la
actualidad, la región está ocupada por los Estados del Irán, Afganistán y
Pakistán.
En la antigüedad, fue el sitio elegido por dos
pueblos para instalarse y desarrollar su civilización: los medos y los persas.
Estos pueblos pertenecían a la familia lingüística
de los indoeuropeos o arios integrada también por los hititas, los mitanios, los
casitas los jonios, los eolios y los aqueos entre otros. Al comparar las
características de sus lenguas, se supuso que formaban un pueblo que alguna vez
estuvo unido. No se puede precisar su lugar de origen: pudo haber sido el Norte
de Europa (en la región de la actual Polonia), el centro de Asia o las zonas
cercanos a los mares Negro y Caspio. El primer elemento que los hizo poderosos
fue la domesticación del caballo, que constituía un nuevo e importante recurso
bélico. Posteriormente, la utilización del hierro y los carros de combate los
convirtieron en temibles guerreros.
A medida que se fueron expandiendo, se asentaron
en diferentes zonas y conformaron distintos puertos. Los hititas, por ejemplo,
se asentaron en Anatolia; Los jonios, los eolios y los aqueos, en Grecia; los
indos, en el valle de Los ríos Indo y Ganges.
A fines del segundo milenio a.C. los medos y los
persas llegaron a los valles fértiles de Los montes Zagros.
Y en la zona paralela a Asiria se asentaron los
medos; y sobre el golfo Pérsico se instalaron los persas.
Los medos
Pueblo de pastores arios, al asentarse comenzaron
a practicar la agricultura. Su organización era inicialmente tribal es decir,
estaban divididos en tribus que se unían, en caso de guerra, contra un enemigo
común.
En los siglos IX y VIII a.C. fueron sometidos a
tributo por Los poderosos vecinos de la Mesopotamia: los asirios, quienes
también dominaron a los persas.
A fines del siglo VIII a.C. los medos organizaron
un Estado y sometieron a los persas. Permanecieron igualmente bajo dominio
asirio, hasta que su rey Ciaxares se unió con el rey Nabopolasar de Babilonia y
untos planearon terminar con la dominación asiria. Esta empresa tuvo éxito.
A su término, Ciaxares y el rey caldeo dividieron
los territorios de los asirios; para Los medos quedó la Alta Mesopotamia y el
Irán occidental.
Su hegemonía terminó en el siglo VI a.C., cuando
surgió un nuevo poder el de sus hermanos los persas.
Los persas:
Este pueblo desarrollará una nueva política
expansiva que lo convertirá en el dueño del Cercano Oriente.
En un principio estaban divididos en 10 ó 12
tribus, cuyos jefes tenían el título de rey. Entre ellos no había acuerdo para
unificarse en una sola tribu, por lo que sufrieron la dominación meda. Según la
tradición, Aquémenes, quien guió a los persas hacia el Sur, fundó la dinastía de
los Aqueménidas, a la cual pertenecerán los grandes reyes posteriores.
Pero fue Ciro quien logró unificar a las distintas
tribus en que se dividían los persas, para posteriormente derrotar a los medos y
terminar con su supremacía. Ciro convirtió a la ciudad de Suso en la capital del
nuevo Estado en el 550 a C. y decidió comenzar una política de conquistas por
los territorios vecinos.
Después de imponerse a los medos, se dirigió
contra el reino de Lidio. Este reino, ubicado en las costas del Asia Menor, era
famoso por su riqueza y por ser el centro vital de las comunicaciones, dado que
por allí pasaban las rutas del comercio con Grecia.
Ciro también incorporó las ciudades griegas del
Asia Menor a sus dominios. Se dirigió luego contra el Imperio Neobabilónico, que
conquistó rápidamente; anexó así la Mesopotamia y sus dependencias sirias a los
dominios persas 1538 a C.). A su muerte, su hijo Cambises continuó la tarea
expansiva, dirigiéndose a Egipto y conquistándolo fácilmente(525 a C.)
Durante su ausencia, el mago Gaumata,
representante de la casta sacerdotal, provocó una revuelta y se apoderó del
trono. Cambises intentó volver de Egipto, pero murió sorpresivamente en el
viaje. Darío, esposo de una hija de Ciro, organizó una rebelión de nobles contra
el usurpador del trono, el mago Gaumata, y lo derrotó. Se convirtió entonces en
el nueva rey de los persas. Será el verdadero organizador del imperio, y con
quien éste llega a su mayor esplendor.
Las fronteras alcanzaron entonces
su máxima extensión:

Darío conquistó por el Este todos los territorios
hasta el valle del río Indo, y por el Oeste, Tracia y Macedonia. Posteriormente,
intentó someter a las ciudades griegas, lo que provocó la Primera Guerra Médica.
Esta campaña fue el único fracaso de Darío 490 a.C. Diez años después, su hilo Jerges 480 a.C. intentó nuevamente la conquista de Grecia, dando origen a la
Segunda Guerra Médica, pero fracasó al igual que su padre.
El Imperio Persa se sostuvo, de todas formas, 150
años más, hasta que en el 330 a C., fue incorporada por Alejandro de Macedonia a
su imperio.
El objetivo primordial de la política persa fue
lograr la hegemonía universal: es decir, la conquista de todos los territorios
conocidos en la época.
La superioridad de su ejército se debía a la
táctica de asalto con arqueros a caballo”. Estaba formado por 10.000 guerreros
llamados los inmortales” porque su número no se modificaba a pesar de las bajas,
dado que éstas eran inmediatamente repuestas para mantener la cantidad
constante.
Síntesis de las conquistas
Ciro:Media, Asia
Menor (Lidia), Babilonia, Siria y Palestina. Irán hasta la India.
Cambises:Egipto y
expediciones por los alrededores (Etiopía, Libia)
Darío:Territorio
hasta el valle del Indo, Tracia y Macedonia (por el oeste)

El Rey Ciro
Organización del Imperio Persa: a
unidad en la diversidad
El gran imperio de los persas tenia una estructura
bien organizada a diferencia de otros imperios, como el asirio, que basaba su
dominio solamente en el terror.
La organización era una necesidad apremiante para
el imperio aqueménida. Manejaron con gran habilidad el mosaico de países de
diversas razas, religiones, lenguas, tradiciones y economías, que formaban su
Estado. Generalmente respetaban a la clase dirigente de cada región, a la que
sumaban un aparato administrativo persa controlado desde las grandes capitales
como Pasargada, Persépolis y Suso. Toleraron además las costumbres y
manifestaciones culturales de los pueblos sometidos. Su principal preocupación
era el pago regular del tributo. Dividieron entonces el imperio en veinte
provincias o satrapías. cada una debía entregar anualmente una cantidad
determinada de sus productos característicos: metales, piedras preciosas
cereales o ganado.
Para facilitar las comunicaciones construyeron el
gran camino real, que cruzaba todo el Cercano Oriente desde Anatolia hasta el
Irán. En su trozado se colocaron postas y relevos, en razón de lo extenso de su
recorrido.
Los persas eran los únicos eximidos del pago de
tributos Desempeñaban los cargos de mayor jerarquía, tanto en el nivel
administrativo como en el militar.
En la cúspide del imperio se encontraba el
monarca. El poder del rey era absoluto nada ni nadie estaba capacitado para
competir con su autoridad. Los persas tenían la idea de que el rey recibía la
autoridad de su dios (Ahura-Mazda> del que era el elegido. El monarca además
debía ser modelo de todos los guerreros: montar a caballo tirar del arco y ser
el melar en los ejercicios físicos. Se lo llamaba gran Rey o Rey de Reyes.
La administración imperial estaba
formada por varios funcionarios:
Sátrapas Eran nobles persas que estaban al frente de una
provincia o satrapía. Representaban en el/a al rey y se consideraban unidos a él
por un lazo de fidelidad en la defensa y la administración de los bienes. Se
ocupaban del cobro de tributos, del mantenimiento de ejércitos permanentes y de
moví/izar a la población para cooperar en las obras públicas. Se los consideraba
la máxima autoridad de justicia en los territorios a su cargo.
Secretarios Cumplían funciones de asesores reales del
sátrapa. Los nombraba directamente el rey. Entre sus
responsabilidades se encontraba la de fiscalizar al gobernador de
la provincia.
Inspectores Formaban un cuerpo de auditores que controlaban
los intereses del rey, vigilando a los sátrapas. Se los llamaba los ojos y oídos
del rey porque le informaban todo lo que pasaba en el imperio y sí se
cumplían sus órdenes. Sí las circunstancias lo exigían, podían destituir al
sátrapa.
En
síntesis:La política imperial seguida por
os persas trató de conciliar la unidad en a diversidad, respetando por un lado
los regionalismos en cultura y costumbres, e imponiendo por el otro una
centralización en el pago de tributos y la prestación de servicios militares,
elementos decisivos para su supervivencia.
Economía: el sostén del coloso
Como vimos, la organización económica del caloso”
Imperio Persa era tributaria. Todas ¡as provincias estaban sujetas al pago de
impuestos, ya sea en especie o en lingotes de metales preciosos, de acuerdo con
sus producciones. Egipto enviaba trigo; la región de Media, ganado (oveias,
mulas); la satrapía del Indo, perros de caza y arenas auríferas. Otros pueblos,
aunque no integraban el imperio, también mandaban obsequios; por ejemplo,
Etiopía enviaba oro, maderas de ébano y colmillos de elefantes.
La unidad política y administrativa que impusieron
facilitó los intercambios. Los mercados tenían mayor seguridad y mejores
sistemas de comunicación para su tarea. Esto implicó un gran desarrollo del
comercio, que se vio favorecido además por una nueva costumbre: la utilización
de la moneda. Concebida como una pieza metálica acuñada, fue útil para facilitar
los intercambios y como medida común para el precio de os objetos. Su invento es
atribuido a los lidios, que formaron un Estado en las costas del Asia Menor por
donde pasaba un importante tráfico comercial.
Los persas, al incorporar el reino lidio a su
imperio, tomaron ¡a costumbre monetaria y la impusieron en todo su Estado. Es
decir generalizaron el uso de la moneda en todo el Cercano Oriente. De esta
forma realizaron un gran aporte para el desarrollo comercial; las dificultades
que producía el trueque para el intercambio de mercaderías disminuyeron y las
transacciones cobraron mayor agilidad y rapidez.
Darío I acuñó monedas de oro, los dóricos.
Posteriormente también se acuñaron monedas de plata.
La sociedad
La sociedad estaba dividida en diferentes
jerarquías, de acuerdo con sus privilegios y ocupaciones.
La clase superior estaba formada por los nobles.
Dentro de ella eran muy importantes los sacerdotes y los magos. Dirigían el
culto y eran consejeros políticos de los reyes o de los gobernadores de
provincias. También podían administrar justicia, basándose en la ley del talión.
Entre los nobles, eran más importantes los que pertenecían a la familia
aqueménida. El rey estaba obligado a elegir esposa entre las mujeres de esa
familia.La capa inferior de la sociedad la formaban los comerciantes, los
artesanos y los campesinos.
Para la decoración se utilizaban ladrillos
esmaltados de variados colores, que combinados conformaban frisos. Se
representaban, en relieve, desfiles de soldados, figuras de animales y escenas
de pagos de tributos. En cuanto a la arquitectura funeraria, se concibieron
sepulturas y monumentos más sencillos que los egipcios. Algunos de ellos se
crearon mediante excavación de las laderas rocosas de las montañas. En su
interior se hallaban sólo un vestíbulo y una sala sin pinturas ni esculturas.
Aspecto religioso:
“Así hablaba Zaratustra”
A diferencia de otros imperios, los persas fueron
tolerantes con las religiones de los dominados. En ningún lugar impusieron por
la fuerza su religión o sus dioses. Esto no se debe a su habilidad política,
sino a su concepción religiosa. Esta se encuentra reunida en el Avesta, libro
sagrado que recoge las enseñanzas del predicador Zoroastro o Zaratustra.
Zoroastro fue el fundador de la religión llamada
zoroastrismo o mazdeísmo. Según la leyenda, éste recibió revelaciones del gran
dios Ahura Mazda, dios supremo, inmaterial, creador del universo.
Según Zoroastro, existían dos espíritus en pugna:
el del Len, al servicio de Ahura Mazda, y el del mal, que o combate. El espíritu
del bien, llamado Ormuz, representaba la vida, la verdad, la justicia. Era el
mundo del gran dios, con la luz y la felicidad. El espíritu del mal representaba
la muerte, la mentira. Era el mundo de las medas, dirigido por Arimán.
El hombre también participa de esa lucha, de
acuerdo con su buen o su mal comportamiento. Si de acuerdo con el espíritu
del bien, es premiado en a vida ultraterrena. Esta religión con ciertas
características monoteístas de un dios supremo fue aceptada sobretodo por las
capas dirigentes del imperio. Si bien la mayor parte de la población mantuvo a
Ahura-Mazda en un lugar superior, lo rodeé de otras divinidades inferiores,
personificadas por las fuerzas naturales.
Como vemos, esta religión tuvo un marcado
contenido moral: el hombre puede y debe optar entre el bien o el mal. El hombre
debe trabajar, colaborar con la comunidad, tener muchos hijos fomentar una
tranquila convivencia social y respetar las costumbres de los otros. El culto
era esencialmente el cumplimiento de esos deberes, complementad os con la
veneración del fuego. Zoroastro condenaba las ofrendas y los sacrificios
sangrientos, aunque los magos los practicaban igualmente.
La religión mazdeísta se mantuvo como religión
nacional hasta el siglo VII d.C., en el que Irán fue conquistado por los
musulmanes y éstos impusieron su religión, el Islam. En lo actualidad esta práctica religiosa se
conserva en la zona de Bombay, en la India, gracias a los mazdeístas que
huyeron de la persecución musulmana.
Un
arte para la monarquía
No podemos afirmar que existió un arte persa
propiamente dicho. En realidad, la producción artística fue una conjunción de
elementos pertenecientes a las diferentes culturas sometidas. Por ejemplo, de
los egipcios tomaron la construcción de hipogeos; de la Mesopotamia, la
utilización del ladrillo, las figuras de toros alados y la costumbre de erigir
palacios sobre plataformas elevadas; de Grecia, la armonía y La esbeltez de
ciertos elementos constructivos.

Ejemplo del Arte Persa
En razón de las características de la religión
aqueménida, no se construyeron templos dedicados al culto de su dios, ni se lo
materializaba en relieves o esculturas. Por este motivo, el arte de los iranios
estuvo dedicado exclusivamente a la monarquía.
Arquitectura
Los persas se dedicaron fundamentalmente a la
construcción de palacios de características monumentales. Los más importantes
fueron los de Suso y Persépolis.
Entre los diversos locales que conformaban estas
magníficas construcciones, el más importante era la Sala de Audiencias. Allí se
encontraba el trono del rey y era el lugar donde éste se presentaba en público.
Los muros de estos edificios eran de ladrillos,
combinados con elementos de piedra tallada (marcos de puertas y ventanas,
columnas).
Las columnas, que sostenían las techumbres, eran
de gran altura, de forma acanalada, y en su extremo superior se encontraban los
capiteles formados por dos cabezas de toros labradas en piedra, donde se
apoyaban las vigas.
Escultura
Los persas utilizaron los bajorrelieves a la
manera mesopotámica. Se dedicaban al rey inscripciones monumentales, talladas en
¡as paredes de las montañas, donde se relataban los éxitos militares. También se
esculpían ¡as fachadas de ¡as tumbas dedicadas a los reyes, asemejándolas a los
frentes de los palacios

Su Legado
Política: La
idea de un imperio universal, objetivo recreado por muchos pueblos en el curso
de la historia de la humanidad.
Economía: Generalización
del uso de la moneda en las transacciones comerciales.
Vida Intelectual: La
idea de la lucha entre le bien y el mal y la libertad de la elección del hombre
para elegir entre ambos.
Ética: Tolerancia
con los pueblos vencidos.
Fuente Consultada: La Humanidad de
Silvia Vázquez de Fernández
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