Yrigoyen y el petróleo Hipólito Yrigoyen asumió la presidencia el 12 de octubre de 1916. Su partido, la
Unión Cívica Radical, sólo obtuvo el control de la Cámara de
Diputados en 1918,
mientras que el Senado fue opositor durante toda su gestión. En esos años la
economía argentina estaba sufriendo el severo impacto de la guerra en Europa. El
abastecimiento de energía, extremadamente dependiente del carbón inglés, estaba
en crisis. Los precios de todos los combustibles se habían incrementado,
afectando a ferrocarriles, industrias, empresas de servicios y familias.
Las
relaciones entre el nuevo gobierno y la Comisión Administradora del yacimiento
de Comodoro sufrieron un deterioro progresivo en los primeros meses de Yrigoyen.
A los habituales problemas de falta de apoyo presupuestario, se fueron sumando
incidentes que culminaron con renuncias masivas y la disolución de la Comisión a
finales del año 1917, cuando una gran huelga en Comodoro inició un período de
alta conflictividad obrera que se prolongó durante varios años. Con la
disolución de la Comisión Administradora, el yacimiento de Comodoro quedó a
cargo de la estructura burocrática del Ministerio de Agricultura, un esquema que
se probaría inconveniente para la gestión de la organización.
Las
condiciones laborales en la explotación petrolera distaban de ser favorables
para los obreros. Comodoro Rivadavia era un lugar sumamente inhóspito, con un
clima especialmente riguroso y pésimas condiciones de vida. La jornada laboral
de los petroleros era de entre diez y doce horas diarias. La situación social
era tensa, con una gran mayoría de hombres y niveles elevados de violencia. A
fines de 1917, vivían en Comodoro Rivadavia cerca de 3.200 personas. Casi el 97%
de los trabajadores eran extranjeros, oriundos principalmente de España,
Portugal y Rusia. La guerra había causado importantes aumentos de precios,
deteriorando los ingresos reales de los obreros. Por la falta de oferta local,
distancia y la dificultad en el transporte, Comodoro exhibía precios de los
principales productos de la canasta familiar entre 100% y 500% por encima de los
vigentes en Buenos Aires.
La
sucesión de conflictos y huelgas iniciada en octubre de 1917 provocó a lo largo
del período 1917-1920 pérdidas de días laborables y aumentos de los costos
salariales en Comodoro. Durante 1918 hubo dos conflictos que culminaron con
huelgas obreras, la primera en solidaridad con los ferroviarios de la zona, y la
segunda como consecuencia del despido de 14 líderes sindicales petroleros
tildados de “agitadores” por las autoridades. Con el apoyo de la Marina y del
gobierno de Yrigoyen, las autoridades locales enfrentaron duramente a los
dirigentes gremiales de los petroleros. En la explotación estatal comenzó un
proceso de “argentinización” de la mano de obra, reemplazando a los
“conflictivos” operarios europeos por trabajadores del norte del país, menos
preparados pero más dóciles en cuestiones gremiales.
Mientras el Estado y las pequeñas compañías privadas intentaban desarrollar el
yacimiento de Comodoro, la Standard Oil se había consolidado como la compañía
líder en el mercado de combustibles líquidos argentino Aunque comenzaban a
venderse gasolinas para automóviles, el destilado más importante seguía siendo
el querosene, utilizado por las familias tanto para iluminación como para
calefacción. La guerra europea y el desabastecimiento de carbón inglés fueron
una excelente oportunidad para la Standard Oil, que amplió notablemente su
presencia en el mercado local y obtuvo una alta rentabilidad con productos
importados, y producidos en su refinería de Campana, la primera planta de
refinación de petróleo instalada en América Latina.
La
sólida posición de la Standard Oil comenzó a ser desafiada por otras compañías.
A fines de 1913, la Royal Dutch Shell inició sus operaciones en el
mercado local con el arribo al puerto de Bahía Blanca del San Fraterno, el buque
petrolero más grande del mundo. La Shell, a través de su filial
Anglo-Mexicana, abrió oficinas en Buenos Aires y construyó depósitos en los
principales puertos del país, concentrando inicialmente sus operaciones en los
grandes consumidores de petróleo y fuel oil. La Standard también comenzó a
sufrir la competencia de otra empresa estadounidense, la Texas Co., que vendía
sus productos importados a través de una importante red de distribuidores.
El
crecimiento del mercado local y la buena rentabilidad de las operaciones
atrajeron nuevas refinerías de capital local que, si bien contaban con
instalaciones pequeñas y precarias, comenzaron a competir con los grandes
importadores estadounidenses e ingleses. Estas pequeñas empresas refinadoras
tendieron a instalarse en los alrededores de Buenos Aires.
Fuente Consultada: Revista Todo es
Historia Nro. 484
Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955:
Desde los inicios hasta la caída de Perón.