Astor
Piazzolla y su música de Buenos Aires:
(Mar
del Plata, 11 de marzo de 1921 - Bs.As., 4 de julio de 1992)
Al recorrer las calles de Buenos
Aires, durante esos días en que el cielo gris tiñe por completo cada uno de los
rincones opacando el brillo de las vidrieras más luminosas, nos llega como una
suave y delicada brisa una música, que nos envuelve el alma y nos acaricia el
corazón.
Es el sonar triste y nostálgico de
un fueye, que no rezonga porque en realidad siempre busco la manera más elegante
y refinada de expresar toda clase de sentimientos; el bandoneón en el que alguna
vez apoyó sus firmes manos Piazzolla.
Aníbal Troilo dijo alguna vez
sobre la obra de Piazzolla que representaban algo más que un simple 2x4, por lo
que
la bautizó como "música de la ciudad", resumiendo en escasas palabras las,
para él, extrañas composiciones de Astor.
El virtuosismo del músico fue
seguramente el motivo por el cual logró convertirse en uno de los compositores e
interpretes de tango más célebres en el mundo, incluso le valió opiniones
positivas a lo largo de su trayectoria provenientes de los más notables
concertistas internacionales.
Sin dudas, Piazzolla alcanzó la
meta que busco desde que acometió sus primeros pasos en la música, por lo que no
sólo fue amado sino también repudiado por una gran cantidad de tangueros que
jamás pudieron comprender por completo su mensaje.
Es por ello, que los expertos
tangófilos aseguran que al igual que sucede en las costumbres cristianas, en las
que se enmarcan los hechos históricos dentro de fechas que se sucedieron antes y
después del nacimiento de Cristo, existe en el tango un antes y un después
marcado por la presencia de Piazzolla, lo que muchos llaman como pre y post
piazzollismo.
Nacido bajo el signo de Piscis,
Astor nació en la ciudad balnearia de Mar del Plata un 21 de marzo de 1921, hijo
de Vicente Piazzolla y Asunta Manetti, inmigrantes italianos que como tantos
otros habían llegado a nuestro país durante la década del 80, escapando de la
pobreza que invadía en esa época gran parte de Europa.
Fue bautizado con el nombre de
Astor en homenaje al violonchelista de la Orquesta Sinfónica de Chicago, Astor
Bolognini, gran amigo del padre del pequeño, con lo que en cierto modo el
destino de su vida ya había sido trazado apenas llegado al mundo.
La música llegó a su vida desde
muy pequeño, debido a que pasó gran parte de su niñez en Nueva York,
alimentándose de las nuevas corrientes compositivas de la época, momento en el
que aún brillaba la tristeza del jazz y la fuerza de las composiciones clásicas
de Bach.
A la par que comenzaba a
interesarse por la música, Astor demostró ser un aplicado e inteligente alumno,
logrando aprender al mismo tiempo cuatro idiomas, el castellano, el inglés, el
francés y el italiano.
Aun era un pequeño delgado de ojos
profundos que llevaba pantalones cortos cuando recibió quizás el mejor regalo de
su vida. Una tarde de otoño, mientras Astor preparaba sus deberes llegó a la
casa su padre con un paquete, en cuyo interior descansaba un fueye que había
comprado especialmente para su hijo.
Este primer bandoneón, que llegó a
las manos del pequeño Astor en 1929, había sido adquirido por su padre en una
casa de empeños por sólo 18 dólares, y logró ser el puntapié inicial para el
comienzo de una carrera cuyo límite sólo pudo imponerlo la muerte.
Fue precisamente en el año 1932,
cuando con sólo 11 años de edad Astor compuso el que sería su primer tango,
jamás difundido, titulado "La catinga". Dos años después, el pequeño compartió
una serie de escenas cinematográficas junto a otro mito del mundo del tango,
Carlos Gardel, cuando intervino como actor infantil en la película "El día que
me quieras".
Al promediar el año 1936 la
familia Piazzolla regresó a la Argentina, y fue a partir de ese momento en que
Astor comenzó a acercarse cada vez más al mundo del tango, mientras continuaba
sus estudios musicales en las clases impartidas por notables compositores de la
talla de Alberto Ginastera y Raúl Spivak.
Lentamente, pero con una gran
decisión, Astor comenzó a insertarse en el mundo tanguero, integrando como
bandoneonista una serie de conjuntos locales de la ciudad de Mar del Plata, y
durante lo cual ya comenzaba a notarse su fuerte influencia clásica dentro de
sus interpretaciones de diversos tangos tradicionales.
De esta manera, una vez viviendo
en la ciudad de Buenos Aires, se dice que Astor practicaba interpretando piezas
de Stravinsky, Bartók y Ravel, y concurría todas las mañanas al Teatro Colón
como espectador de la orquesta, mientras que por la noche visitaba los más
recónditos clubes para presenciar la actuación de orquestas de tango.
La fusión de ambos estilos
tuvieron consecuencias en la mente compositora de Piazzolla, de ello no hay
dudas, dando lugar al comienzo de una carrera que lo llevó a recorrer todo el
mundo, y a convertirse en un verdadero icono del tango, a pesar de que durante
años muchos se habían hecho eco de aquella crítica que aseguraba que lo suyo no
era tango.
Uno de los primeros hitos en la
trayectoria de Astor fue sin dudas su participación en la orquesta de Aníbal
Troilo, donde permaneció por alrededor de siete años tratando de impregnar con
su creatividad y agudeza un nuevo estilo a la agrupación, limitado por Pichuco
en reiteradas oportunidades.
El Gato, como fue apodado
Piazzolla durante su paso por la orquesta de Troilo, se mantuvo como
bandoneonista y arreglador de la agrupación de Pichuco hasta el año 1944, cuando
se aventuró a comenzar a forjar su propia carrera, convirtiéndose en el director
y bandoneonista de la orquesta que acompañaría a Francisco Fiorentino, un cantor
único que también había decidido alejarse de Troilo para iniciarse como solista.
Después de aquella experiencia
extraordinaria, en el año 1946 Astor se separó de Fiorentino para conformar si
primera propia agrupación, y si bien aún continuaba manteniendo las pautas
tradicionales del género, ya comenzaban a surgir algunos de los aspectos
fundamentales que darían lugar al nacimiento de la llamada "música de Buenos
Aires".
Durante su impecable trayectoria,
que se extendió casi ininterrumpidamente por más de cincuenta años, Piazzolla
compartió el escenario con figuras inolvidables del tango, entre los que se
encuentran Horacio Salgán, Enrique Mario Francini, Armando Pontier, Osvaldo
Pugliese, Alfredo Gobbi y el ya mencionado Aníbal Troilo, entre otros.
Fue también parte fundamental de
una obra única, a través de una serie de composiciones musicales inspiradas en
poemas de Jorge Luis Borges, que registró para el disco junto al cantor Edmundo
Rivero y el actor Luis Medina Castro.
Su genialidad como compositor
queda demostrada en una enorme diversidad de creaciones que abarcan diferentes
géneros, y que dieron origen a una inagotable corriente que represento en
definitiva la encarnación del cambio en el tango.