| |
La paradoja de Oscar!: Su ejemplo de
perseverancia, superación y tozudez saltó a las páginas de los periódicos la
primavera pasada, cuando inició una guerra con la Federación Internacional
de Atletismo (IAAF), porque no le quería dejar correr en los Juegos
Olímpicos de Pekín argumentando que sus piernas ortopédicas, esas dos
láminas curvadas de fibra de carbono que dieron la vuelta al mundo, le
podían otorgar alguna ventaja con relación a los atletas no discapacitados,
una paradoja!.
El Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS), con sede el Lausana, intervino
para solventar el despropósito y dejarlo correr. Solo 26 centésimas
separaron a Pistorius de su sueño, ser el primer atleta discapacitado en
competir con todos los demás en un gran campeonato internacional.
A
finales de febrero cuando sufrió un accidente con la lancha a la que iba, a
35 kilómetros por hora, por el río Vaal, cerca de Johannesburgo. "Chocamos
contra una pieza metálica que había bajo el agua y me golpeé brutalmente en
el interior de la barca. Me rompí la nariz, el pómulo, la mandíbula, huesos
interiores de la cara, los labios y algunas costillas", relata sin
dramatismo.
Tres meses después, ya está buscando la marca mínima en 400 (45.95) que le
permita entrar en los Mundiales de Berlín de este verano. Su mejor marca es
46.25. |
|