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Así,
por ejemplo, un país donde predomine la población joven, deberá proveerse de
mayores recursos en educación, ayuda familiar, etcétera. Por oposición, aquellos
que presenten una mayor cantidad de población anciana (envejecimiento
poblacional) se deberá destinar mayores recursos a jubilaciones y salud.
La estructura de una población
es resultado de la interrelación entre natalidad y mortalidad, aunque además
entran en juego otros indicadores como la fecundidad y la esperanza de vida,
entre otros.
NATALIDAD Y
FECUNDIDAD
El promedio mundial de
natalidad es actualmente de 2,3%. Los mayores valores se presentan en África
(Níger con 5,45%) y los menores en Europa (por ejemplo, Letonia con alrededor de
0,75%).
La tasa media de fecundidad es
de 2,68 a nivel mundial y los valores extremos corresponden a Níger con 8 hijos
por mujer, y a Bulgaria con 1,10.
En realidad, la natalidad y la
fecundidad están disminuyendo a nivel mundial. Los países desarrollados
presentan tasas bajas y relativamente uniformes. Ninguno tiene tasas superiores
a 20% y la mayoría poseen un número medio de hijos inferior a 2,5. Un grupo de
países europeos cuenta con dificultades para el reemplazo generacional.
En contraposición a esta
situación, en los países en desarrollo la fecundidad todavía es alta pero no
uniforme. Dentro de este grupo de países se distinguen dos grupos:
�
aquellos con
niveles muy altos de natalidad y fecundidad (más de 6 hijos por mujer), que en
su mayoría corresponden a África y al SO de Asia, áreas rurales de economía
tradicional;
�
aquellos que
presentan valores intermedios (entre 2,5 y 6 hijos por mujer), que pertenecen a
las regiones más urbanizadas y de mayor nivel económico de América latina y del
resto de Asia.
MORTALIDAD
La mortalidad es la cantidad
promedio de fallecimientos que se producen en un año cada 1.000 habitantes. El
promedio mundial estimado de mortalidad es de 90%, sin embargo, las mejoras en
las condiciones sanitarias ha provocado una disminución de este porcentaje.
Sin embargo, existe un
inconveniente, la tasa de mortalidad está profundamente influida por la
estructura por edades. Por ejemplo, Suecia (1,05%) país con una elevada
proporción de ancianos, puede tener una tasa de mortalidad más alta que India
(0,9%), aunque el nivel sanitario sea mejor. Por lo tanto, es conveniente
utilizar junto a la tasa de mortalidad otros indicadores como la tasa de
mortalidad infantil y la esperanza de vida.
A su vez, la tasa de
mortalidad adquiere características muy diferentes en los países desarrollados y
en los países en desarrollo.
En este sentido, en los países
desarrollados las tasas de mortalidad son bajas, uniformes y la esperanza de
vida alta. No obstante, en los últimos años se ha producido un aumento de la
tasa de mortalidad, sobre todo en los países europeos, debido al envejecimiento
de la población. Las causas de muerte más comunes son las enfermedades del
aparato circulatorio y los distintos tipos de cáncer.
En cambio, en los países en
desarrollo la mortalidad es alta y la esperanza de vida presenta valores más
bajos, incluso se observan mayores contrastes entre los países. África es el
continente que presenta las peores situaciones con respecto a estos indicadores,
debido a que las enfermedades infecciosas, parasitarias y respiratorias producen
todavía la mayoría de las muertes.

PIRÁMIDES DE POBLACIÓN:
Cuando hablamos de pirámide de población nos referimos a un gráfico que permite
observar la estructura por edad y sexo de una población en un momento dado. Su
análisis refleja la historia demográfica, la estructura actual y las
perspectivas futuras de una población. Es decir, a través de los distintos
grupos de edades y en los dos sexos, se muestra el aumento o disminución de los
nacimientos, la inmigración o la emigración, las consecuencias de guerras,
epidemias, etcétera.
Las pirámides se
clasifican en tres grandes grupos de acuerdo con su forma:
Pirámide progresiva o
expansiva (Torre Eiffel): indica una elevada natalidad y una elevada mortalidad
por su base ancha y la disminución rápida hacia la cima. Posee bajo porcentaje
de ancianos.
Pirámide estacionaria
o estable (Campana): presenta una natalidad de moderada a débil y una mortalidad
débil. Hay mayor igualdad entre la población joven y adulta y el porcentaje de
ancianos es más alto.
La pirámide regresiva
(Urna Funeraria): posee tasas de natalidad muy bajas y de mortalidad bajas. El
grupo de población adulta predomina sobre el de la población joven. El
porcentaje de ancianos es importante.
En los países
desarrollados, como el caso de Francia (Europa), la pirámide de población es de
tipo regresiva. Es decir, presenta una base muy reducida por las bajas tasas de
fecundidad y un predominio de la población adulta y anciana. Esto demuestra el
nivel de envejecimiento de esta población.
En los países en
desarrollo, por ejemplo Sudán (África), predominan las pirámides progresivas.
Esto es, las altas tasas de fecundidad producen una base amplia y por
consiguiente, mayor porcentaje de población joven. La esperanza de vida es baja,
por lo cual pocas personas llegan a edades avanzadas.
La Argentina
representa un ejemplo de la pirámide estacionaria. Se observa un equilibrio
entre los sexos y una distribución regular de los escalones correspondientes a
cada grupo de edad. Además presenta una baja natalidad y un mayor porcentaje de
población anciana.
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