| LA
TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA |
TEMAS PARA CONSULTAR |
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Las variables demográficas pueden ser analizadas, una de ellas es
el tamaño de la población de un lugar o Estado. A su vez, la cantidad de
habitantes depende de factores internos y externos. Entre los factores internos
se destaca el crecimiento vegetativo o natural. El mismo representa la
relación entre la cantidad de nacimientos y la cantidad de fallecimientos de una
determinada población.
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Dentro de los factores
externos se considera el saldo migratorio, que está dado por la
diferencia entre las inmigraciones y las emigraciones, que influyen positiva o
negativamente sobre el crecimiento de una población.
En este sentido, los países se
dirigen hacia una disminución del crecimiento vegetativo cumpliendo distintas
etapas. El conjunto de esas etapas se denomina transición demográfica. La
misma representa el proceso de transformación mediante el cual una población
pasa de una situación de elevados índices de mortalidad y natalidad a niveles
bajos y próximos a los niveles de reemplazo. Estas modificaciones se imbrican
con el progreso o desarrollo económico representado por adelantos en educación,
medicina e higiene y por una urbanización e industrialización crecientes.
La transición demográfica se
divide, por lo general, en cuatro etapas:
Primera etapa: se caracteriza
por niveles de fecundidad y mortalidad elevados. El crecimiento vegetativo es
muy bajo.
Segunda etapa: presenta un
descenso de la mortalidad debido a las mejoras y avances de la medicina. La
esperanza de vida comienza a aumentar. La fecundidad continúa siendo elevada. La
acusada diferencia entre ambas tasas (mortalidad y fecundidad) determina un alto
crecimiento vegetativo. La mayoría de los países de África están en esta etapa.
Tercera etapa: se observa una
disminución de la fecundidad y de la mortalidad. El crecimiento vegetativo es
moderado y la esperanza de vida al nacer sigue aumentando. Corresponde a varios
países de Asia y a países como Paraguay y Ecuador, en América.
Cuarta etapa: considerada el
fin de la transición. Las tasas de mortalidad y fecundidad son bajas. La
esperanza de vida al nacer es de más de 65 años. El crecimiento vegetativo es
moderado y está estancado. Corresponde al continente europeo en su totalidad y a
la mayor parte de los países de América.
No obstante, algunos autores
distinguen una quinta etapa caracterizada por una disminución progresiva de la
población debido a que la fecundidad no alcanza el nivel mínimo de reemplazo
generacional (2,1 hijos por mujer) y el crecimiento vegetativo es negativo. Esta
situación afecta en la actualidad a varios países de Europa, como Italia y
Alemania.
En este sentido, la secuencia
representada por los cuatro rectángulos es una descripción aproximada de la
evolución general de la población de los países a través de la transición
demográfica. Cada uno de los rectángulos se corresponde con una etapa y se forma
de acuerdo con los distintos valores que adquiere la tasa de fecundidad y la
esperanza de vida en cada uno de los países.
Existe gran cantidad de situaciones
intermedias que responden a los diferentes comportamientos de las tasas de
mortalidad y fecundidad, que se pueden observar en los triángulos adyacentes a
los rectángulos. Todos los países siguen la trayectoria entre las dos paralelas
oblicuas del gráfico, pero no todos cumplen la secuencia del mismo modo. Algunas
poblaciones completan el proceso a un ritmo regular; otras, a un ritmo
acelerado, y otras se quedan en las etapas iniciales.
La observación del mapa de
transición demográfica arroja una gran variedad de situaciones a nivel mundial,
sin embargo, se evidencia una marcada diferenciación entre la situación de los
países en desarrollo y los desarrollados.
En el continente
africano la totalidad de los países se encontraba ubicada en la primera etapa de
la transición, dato que coincide con las más altas tasas de crecimiento
demográfico del mundo. Esto demostraba una gran homogeneidad dentro del
continente, ya que la natalidad y la mortalidad eran elevadas. Los mayores
porcentajes de población correspondían a las personas más jóvenes. Por ejemplo,
en 1950 el número de jóvenes era 10 veces superior al de ancianos.
En cambio, en
América Latina y Asia, se advertían grandes disparidades regionales —y
especialmente en la primera no sólo entre países sino también dentro de ellos —,
pues coexistían poblaciones que se ubicaban en diversas etapas de la transición
demográfica.
Por su parte, el
grupo de los países desarrollados presenta una gran homogeneidad. La mayoría ha
completado el proceso de la transición demográfica ubicándose en la última
etapa. La disminución de la tasa de fecundidad y de mortalidad les ocasionaba a
estos países consecuencias graves, como el problema del envejecimiento. La
proporción de población mayor de 65 años ascendía al 7,9% en este grupo
de países. Se destacan América anglosajona y Europa Occidental (con excepción de
España y Portugal).
En general,
ninguno de los
países del mundo se encuentra en la primera etapa y la mayoría ya ha alcanzado
la cuarta etapa. África y el sudoeste de Asia constituyen las excepciones.
Por un lado, los
países de África localizados al sur del Sahara —excepto Sudáfrica— se
encuentran en la segunda etapa de la transición debido a que continúan las
altas tasas de natalidad y han disminuido las de mortalidad. Es el continente
con mayor crecimiento demográfico.
Actualmente,
tanto los países de América Latina como los de África han llegado a la cuarta
etapa con cierta celeridad, pero mediante distintas vías: los países
latinoamericanos completan las etapas de disminución de la mortalidad con mayor
rapidez que las de la fecundidad. En cambio, los países de Asia, completan las
etapas de la fecundidad más rápidamente que las de la mortalidad, convirtiendo
al continente en un caso excepcional dentro del llamado Tercer Mundo.
Por otro lado,
los países industrializados han finalizado en su totalidad todas las etapas de
la transición. Incluso algunos países europeos han llegado a una nueva
situación, llamada por algunos autores quinta etapa, caracterizada por
tasas de crecimiento negativo debido a tasas de fecundidad por debajo del nivel
de reemplazo y a una mortalidad más elevada por el envejecimiento de la
población.

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