• la elaboración
de un diagnóstico de base territorial, en distintas escalas de análisis (local,
regional, nacional, etcétera), para acceder a una interpretación adecuada de la
situación presente y así proyectar la situación futura más probable;
• el apoyo
político, que asegura la continuidad (financiera y presupuestaria) de los
programas, de otra forma se verían sometidos a interrupciones e irregularidades;
• la toma de
conciencia social y acercamiento a la población: la educación e información de
los ciudadanos –a través de la difusión de datos demográficos y su impacto sobre
los recursos y el medio– juega un papel fundamental en el éxito de la política
implementada;
• el empleo de
métodos y técnicas de control apropiados que permitan el seguimiento de la
política de población elegida y el cumplimiento de los objetivos propuestos.
Al respecto, la
acción del Estado puede ejercerse sobre cualquiera de las variables
demográficas: crecimiento, composición, distribución, migraciones, tamaño.
El factor
alrededor del cual se han aplicado las políticas demográficas más importantes es
el crecimiento de la población. En tal sentido se han emprendido
políticas pronatalistas y antinatalistas.
Por un lado, los
países industrializados (más especialmente los europeos) han adoptado políticas
pronatalistas como respuesta al descenso de la fecundidad. Así, las medidas más
importantes fueron prohibir o limitar el uso de métodos para controlar la
fecundidad y promover la natalidad mediante incentivos económicos. Francia,
Alemania y Suecia
constituyen ejemplos de la aplicación de estos tipos de políticas.
Por otro lado,
los países en desarrollo han establecido las políticas antinatalistas, como es
el caso de China e India. Entre los países desarrollados se destaca Japón, que
también aplicó programas de planificación familiar.
Otro factor sobre
el que se aplicaron medidas y políticas importantes a nivel mundial es el de las
migraciones, sean éstas internas o externas.
En cuanto a las
migraciones internas (especialmente rural-urbanas), varios países han
establecido políticas para contrarrestar los movimientos espontáneos de
población y alcanzar un mayor equilibrio en la distribución poblacional de todo
el territorio.
Con respecto a
las migraciones internacionales los países de destino, en general, están
desarrollando políticas restrictivas hacia los inmigrantes.
Por el contrario,
los países que sufren de emigración, ponen en práctica medidas para resolver los
siguientes problemas:
• proteger a sus
emigrantes en los países de destino;
• solucionar los
problemas que origina su partida en el propio país de origen;
• atender el
impacto social que origina, por su magnitud, la reincorporación y reinserción
social de los emigrantes que retornan al país de
origen.
En este sentido,
la problemática de los refugiados debe constituir un elemento fundamental en las
políticas de población de los países afectados. Es necesario que los países que
reciben refugiados elaboren programas de protección social que incluyan
servicios como alojamiento, integración socio-laboral, formación educativa,
asistencia médica, etcétera.
Estas políticas
tienen como objetivo evitar lo que actualmente se conoce como el fenómeno de los
guetos, que provocan la marginación de ciertos sectores sociales diferenciados
por su procedencia étnica. Estos sectores quedan relegados y son permanentemente
discriminados por los habitantes nativos y por toda la sociedad en general