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EL DESEMPLEO
:
Según
la Organización Internacional del Trabajo (OIT) un desocupado es aquella persona
en edad activa que carece de empleo, es decir, no tiene un empleo asalariado o
independiente, además posee determinada capacidad laboral y se encuentra en
busca de empleo (expresa su voluntad de conseguirlo).
En la
actualidad, unos 1.000 millones de trabajadores, es decir, aproximadamente un
tercio de la población activa del mundo, están desempleados o subempleados. De
ese total, unos 150 millones se encuentran desempleados y otros 850 millones
están subempleados. En este sentido, el subempleo implica que un trabajador ve
reducida su jornada de trabajo, es decir, es sustancialmente menor que la
jornada que desearía tener o su salario es inferior al que necesitaría para
vivir.
Esta
situación, que se agrava día a día, expresa un fuerte desequilibrio en la fuerza
laboral: la oferta de mano de obra supera ampliamente a la demanda. Esta
cuestión se materializa en la creación de una masa de personas sin trabajo que
funcionan a la manera de “ejército de reserva”.
Esta
realidad enmarcada en una economía mundializada, es resultado de múltiples
causas. Ahora bien, para analizar sus perspectivas futuras es necesario tener en
cuenta los siguientes factores:
• las
secuelas de la crisis financiera asiática producida en 1997;
• el
descenso de los precios de los productos básicos, que afectará a los países
exportadores de materias primas;
• la
unión monetaria implementada por la Unión Europea podría producir efectos
negativos en los países europeos menos desarrollados;
• la
pérdida del valor de los activos, es decir todos los recursos con los que cuenta
un país para desarrollar sus actividades económicas (maquinarias, fábricas,
bienes producidos, conocimientos, etcétera),~ provocaría una disminución del
consumo y afectaría la solidez de los sistemas financieros;
• las
nuevas medidas de apertura de mercados (como las facilidades para importar y
exportar productos), ampliarían el comercio pero ocasionarían pérdidas le
trabajos en los países importadores.
Los
países más afectados por el desempleo en los últimos tiempos fueron los
asiáticos y los de Europa Central y Oriental, es decir, los que reciben el
nombre de países en desarrollo o subdesarrollados.
En
primer lugar, en Asia Oriental y Sudoriental, luego de vivir tres décadas de
crecimiento sostenido (a una tasa promedio de casi el 8% anual) la crisis
financiera provocó una recesión sin precedentes. En este sentido, se produjeron
despidos masivos que sumaron 10 millones de nuevos desocupados. Sumado a ello,
las tasas de desocupación se duplicaron y en algunos casos se triplicaron.
En
segundo lugar, en Europa Central y Oriental, como consecuencia de la
reestructuración económica (cambios en las formas de producción, en el sector
industrial, etcétera), los salarios reales han disminuido y se observa una mayor
desigualdad en los ingresos. Las tasas de desempleo aumentaron rápidamente de
casi 0% hasta más del 9%.
En
tercer lugar, en América latina, a pesar de que los indicadores de producción
han mejorado, también aumentó el desempleo alcanzando un valor de 7,4% en 1997
para toda la región. Este ascenso se puede explicar por la reducción de la
protección social al empleo y la mayor competencia de las importaciones, ya que
sus precios son más bajos en relación con los productos elaborados en esta
región.
A su
vez, en África la situación tampoco es alentadora. La mayoría de los nuevos
empleos corresponden al sector primario, de escasa productividad. Por otra
parte, el crecimiento de la población activa es de un 3% anual aproximadamente,
lo que implica la incorporación al mercado de trabajo de alrededor de 9 millones
de personas cada año.
Lo
que se observa en lo anteriormente expresado es que en los países
subdesarrollados, se evidencia una impronta común: desempleo masivo, falta de
infraestructura sumado a la retracción del Estado en el área social.
Ahora
bien, entre los países desarrollados el desempleo tiene un comportamiento
desigual. En los países europeos es mucho mayor que en los Estados Unidos. Esto
se debe, entre otros factores, a que las cargas sociales sobre los salarios
(seguros de desempleo y médico, etcétera) representan entre el 16% y el 18% en
Estados Unidos y un 25% en los principales países de Europa. Por ello, mientras
que en Estados Unidos el desempleo es de alrededor del 5%, en los países de la
Unión Europea es del 10% promedio.

EL DESEMPLEO
EN EL MUNDO (1998)
|
México |
3,4% |
Brasil |
7,9% |
Italia |
12,0% |
|
Japón |
4,0% |
Rusia |
8,3% |
Argentina |
13,2% |
|
Estados Unidos |
4,7% |
Alemania |
10,7% |
Colombia |
15,2% |
|
Chile |
5,7% |
Venezuela |
11,3% |
España |
18,9% |
|
Reino
Unido |
6,2% |
Francia |
12,0% |
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