Esta cuestión es abordada por la Geografía del Género, cuyo objeto de estudio son las diferencias originadas socialmente entre el hombre y la mujer, en otras palabras, aborda la situación de la mujer en la sociedad y su papel como agente económico. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha propuesto los índices para medir las disparidades entre mujeres y hombres en los distintos países del mundo: el Índice de Desarrollo relativo al Género (IDG) y el Índice de Potenciación del Género (IPG). ÍNDICE DE DESARROLLO RELATIVO AL GÉNERO Este índice mide los logros en las mismas dimensiones y variables que el Índice de Desarrollo Humano (IDH), pero toma en cuenta la desigualdad de los adelantos entre mujeres y hombres. Para ello también se incorporan otros datos: la comparación entre el salario medio femenino y masculino, y el porcentaje de hombres y mujeres en la población económicamente activa. En este sentido, del análisis del IDG se extraen diversas conclusiones: : � ninguna sociedad trata a sus mujeres como a sus hombres, ya que el valor del IDO es inferior en todos los países del mundo al valor del IDH; � la desigualdad de género está fuertemente relacionada con la pobreza y el desarrollo humano .Asimismo, los países que ocupan los primeros y los últimos lugares en el IDO también son, en su mayoría, los que ocupan los mismos puestos en el Índice de Pobreza Humana (PH) y en el de Desarrollo Humano (IDH). La Argentina ocupa el puesto 34 en el mundo según el IDO con un valor de 833. Dentro de América latina se encuentra en el décimo lugar.
ÍNDICE DE POTENCIACIÓN DE GÉNERO Este índice muestra la participación activa de la mujer en la vida económica y política. Su utilidad estriba en que refleja las desigualdades de género en estos dos aspectos (económico y político) y en la adopción o toma de decisiones. Para calcularlo se utilizan las siguientes variables: • porcentaje de mujeres y hombres con puestos administrativos y ejecutivos; • participación en empleos profesionales y técnicos; • número de cargos políticos desempeñados. En muy pocos países del mundo el resultado del IPO es igual o mayor a 0,800. Los que ocupan los primeros lugares en la clasificación son los países del norte de Europa: Noruega, Suecia, Dinamarca y Finlandia. A su vez, la mayoría de los países tienen un IPC entre 0,300 y 0,600. Mauritania, Togo y Pakistán son los peor clasificados. En este sentido, los bajos valores de este índice demuestran que mucho hay que avanzar en el mundo para ampliar las oportunidades económicas y políticas de las mujeres en general. En la actualidad, la acción crítica de las mujeres apunta a la igualdad entre los sexos actuando contra los obstáculos sociales, económicos y jurídicos que se oponen a la individualidad femenina. Los objetivos de la lucha de estas organizaciones son, entre otros: • igual remuneración a igual trabajo; • eliminación de todas las formas de violencia contra la mujer; • igualdad de oportunidades, de derechos y de profesiones entre los hombres y las mujeres. Ahora bien, la lucha de estas organizaciones muchas veces se torna obstaculizada por la pervivencia de ciertas representaciones simbólicas donde la mujer, como se remarcó al comienzo, no es considerada en igualdad de condiciones y es desvalorizada en su trabajo. Llegó el momento en que la sociedad entera reflexione sobre estas problemáticas, en pos de la obtención de la igualdad de condiciones para todos los seres humanos. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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