|
INTRODUCCIÓN: UN BREVE
PASEO POR LA HISTORIA DE LOS GRIEGOS
Los inicios
de la Grecia clásica
La era conocida como el Periodo Clásico dio comienzo tras la
desaparición de la civilización micénica en torno al 900 a. C. La
afluencia a partir del 1200 a. C. de otros grupos, como los dorios
del norte y los pueblos del mar del sur, provocó un declive de la
cultura palaciega y dio paso a la llamada Edad Oscura. Durante esta
época, la población de Grecia se multiplicó y dio comienzo la
colonización de la costa jónica. El paisaje rocoso fue la causa de
que los primeros asentamientos florecieran en las llanuras fértiles
entre las montañas y próximas al litoral. Hacia el 750 a. C., muchos
de estos asentamientos se habían convertido en grandes
ciudades-estado, funcionaban de forma independiente y con frecuencia
libraban guerras entre sí.
El periodo entre los años 750 y 500 a.
C. recibe el nombre de Arcaico. La situación geográfica de Grecia en
el Mediterráneo la convertía en el punto de partida natural para los
viajes y la exploración de ultramar. Los griegos eran marinos
excelentes, capaces de fundar colonias en puntos tan remotos como
Ampurias en el norte de España y Phasis en el mar Negro.
Comerciaban sobre todo con los etruscos en Italia y los fenicios en
Oriente, regiones en las que instalaron importantes puestos de
avanzada. El comercio estimuló el desarrollo económico y político.
Se estableció una élite y, a medida que aumentó su riqueza, los
estados construyeron ciudades cada vez más impresionantes. La mayor
y más rica de ellas era Atenas, que devendría el centro de la
cultura griega. Entre los años 500 y 336 a. C. tuvo lugar la Edad
Clásica.
Ciudadanos,
extranjeros, esclavos
En ella, son ciudadanos, y no súbditos, quienes tienen la conciencia
de pertenece!' a la ciudad. Son ellos, en efecto, los que ejercen la
soberanía, pero solamente ellos. Y lo decimos porque la ciudad tiene
también sus excluidos, hombres que viven en ella privados de
derechos públicos, y cuyo trabajo permite a los ciudadanos
consagrarse a la vida política. Se trata, en primer lugar, de los
esclavos, pero también de los metecos en Atenas, o de los
periecos en Esparta. Violentos conflictos entre las grandes
familias, o entre los nobles y el pueblo, jalonan la evolución de
Grecia, de la ciudad arcaica aristocrática a la ciudad democrática"
en plena expansión que es la Atenas del s. V, o a la ciudad
oligárquica rápidamente esclerotizada en que se convierte Esparta.
El nacimiento
de la democracia
En Atenas se pasa rápidamente del reino de los aristócratas
hacendados, los eupátridas, que poco a poco habían suplantado
al rey, a la democracia, y ello gracias fundamentalmente a
Clistenes que divide el Ática en demos, hacienda saltar de tal
manera las estructuras del clan, v que da a Atenas su constitución
definitiva. En el intermedio, Dracón, en la segunda mitad del
siglo VII a.C. promulga rigurosas leyes que tienden a proteger a los
humildes, e instituye una justicia de Estado. Solón, en el s. VI,
favorece la fragmentación de los dominios, suprime el monopolio de
las magistraturas del que se beneficiaban los eupátridas, concede el
derecho de voto y la igualdad a las cuatro clases (según la riqueza)
en la asamblea del pueblo, crea el Consejo de los 400 y alivia la
miseria de los campesinos asociados de deudas y de hipotecas.
Después de él, el tirano Pisístrato da trabajo a los pobres,
emprendiendo la construcción de templos y de bibliotecas, y estimula
la agricultura y Ja ganadería. Intenta igualmente, mediante
múltiples fiestas, reforzar entre los atenienses el sentimiento de
pertenencia a la ciudad.
El urbanismo
al servicio del pueblo
La preocupación de cada cual por participar en la «cosa pública» se
expresa, en la mayor parte de las ciudades griegas, en un lugar
privilegiado el agora. Lugar de reunión, está concebido para
permitir a los ciudadanos encontrarse, no contribuyendo las
transacciones comerciales más qué como una de sus múltiples
actividades, de tal modo, en el agora de los griegos, los edificios
religiosos se mezclan con los establecimientos de los comerciantes,
y el campesino se rodea con el filósofo. La actividad política
encuentra en ella su lugar de manera natural. los principales
centros de deliberación se hallan en el agora misma o en sus
proximidades. De hecho, hay una preocupación, claramente afirmada,
de realizar la verdadera democracia, que precisa de la participación
directa del ciudadano en los asuntos de la ciudad.
Dos grandes
rivales: Atenas y Esparta
La historia de Grecia hasta mediados del s. IV es la de una
constante rivalidad entre Atenas y Esparta, y está salpicada por las
alianzas más o menos precarias entre las distintas ciudades. Después
de haber desarrollado un imperialismo poderoso, y a fines del s. VI,
Esparta renuncia a la expansión territorial directa. Uniéndose, en
la Liga del Peloponeso, a las ciudades inquietas por la ascensión de
Atenas, consigue adquirir una fuerza militar considerable. A
principios del s. V, las guerras médicas constituyen una tregua en
esta rivalidad. Pero Atenas sale reforzada de la prueba.
El fin de
Grecia
Atenas crea en torno suyo la Liga de Délos. Simple alianza, en sus
comienzos, de ciudades frente a un posible retorno ofensivo de los
persas, dicha liga se transforma en un verdadero imperio ateniense,
con una flota poderosa y recursos financieros abundantes. Esparta ve
con malos ojos la hegemonía de Atenas; las demás ciudades soportan
mal su dominación. La guerra estalla por fin, y la paz de Treinta
Años (446), que señala el final del primer conflicto entre Atenas y
Esparta, no constituirá más que una tregua de corta duración, puesto
que en el 431 se reanudan los combates, implicando en esta ocasión a
toda Grecia. En el 405, Esparta triunfa en Aigos Potamos,
e impone a su rival una paz leonina: la priva, en efecto, de su
imperio y de una parte de su flota. Y si bien Atenas logra
recuperarse rápidamente de dicha derrota, el equilibrio de Grecia
queda trastornado, y las ciudades habrán de hacer frente a Filipo de
Macedonia de una manera desperdigada.
¿Qué es la
ciudad griega?
La palabra polis (ciudad) tiene en Hornero tres significados
distintos. Designa tanto la aglomeración urbana, como la unidad
política que representa, como a los ciudadanos que la componen.
Estas tres significaciones se unen, en realidad, para designar a las
pequeñas naciones independientes que fragmentan Grecia desde el s.
VIII a. C. Compuestas de un territorio rural, de algunas aldeas y de
un centro urbano al que deben su nombre, las ciudades resultan a
menudo minúsculas. No más de 5.0ÜO habitantes la más pequeña, y
260.000 la más grande, Atenas en el s.V.
¿Hubo una
unidad griega?
El nombre de griegos fue impuesto a los pueblos de la península
balcánica por los romanos, pero desde mucho antes, éstos se conocían
a sí mismos bajo la denominación de helenos. En efecto, por encima
de sus querellas, los griegos no dejaban de considerar que existía
entre ellos una unidad que les diferenciaba de los demás pueblos. Un
mito del s.VIII a. C. atribuía a Helena tres hijos: Doro, Eolo y
Xuto, padre este último de Aqueo y de Ion. Dorios, eolios, aqueos y
jonios se sentían, pues, hermanos a través de un antepasado común.
¿Sobre qué se
fundaba?
Para Herodoto, «el cuerpo helénico es de una misma sangre, habla la
misma lengua v tiene los mismos dioses, los mismos templos v los
mismos sacrificios». El idioma v la religión, en efecto, unifican a
los griegos, cuyo panheleriismo se manifiesta, por ejemplo,
mediante los juegos de Olimpia. Pero ser griego significa, también,
ser miembro de la ciudad, ser ciudadano. Incluso los regímenes más
tiránicos permiten al hombre libre participar en los asuntos
públicos. Es tal sentimiento de libertad lo que unifica a este
pueblo, y constituye, a su manera de ver, el fundamento de su
superioridad.
¿A qué se
llamaba aristocracia?
La época homérica fue la de las monarquías. La ciudad estaba
entonces dirigida por el rey (basileus), que compartía el
poder con un consejo compuesto por los jefes de los clanes. Estos y
sus descendientes constituyeron una nobleza de grandes propietarios
que, en el s. VIII, desplazaría al rey, al que no se reconocería en
adelante más que una función religiosa. Proclamándose arístoi
(los mejores, o las gentes de bien), estas familias nobles
confiscaron todos los poderes en su propio beneficio, pasando a
monopolizar las tierras y las riquezas. La aristocracia era, pues,
el ejercicio del poder por los «mejores», es decir, por la nobleza.
Los
acontecimientos del siglo VII a.C.
En el s. vil, las desigualdades sociales llegaron a ser extremas.
Las malas cosechas obligaron a los pequeños propietarios a pedir
prestado a los nobles con intereses de usura. No pudiendo devolver
lo conseguido, se vieron forzados a alquilarse o venderse como
esclavos, mientras que sus tierras pasaron a engrosar las
propiedades de los aristócratas. Por otra parte, con el desarrollo
de una economía comercial, apareció una clase de comerciantes y de
armadores que se enriquecieron lo suficiente como para soportar mal
el yugo de la todopoderosa nobleza terrateniente. La mayor parte de
las ciudades vieron crecer en su seno la discordia que desembocó a
veces en guerras civiles que los legisladores no consiguieron
aplacar.
Cronología Histórica de Grecia |