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LAS GRANDES CIVILIZACIONES
PRECOLOMBINAS
Los
exploradores europeos lo llamaron Nuevo Mundo, porque el continente americano
era “nuevo” para ellos, cuando lo descubrieron, hace cinco siglos. Llamaron
indios a sus habitantes, porque pensaron que habían arribado a la India, al
Oriente fabuloso de las especias tan deseadas. Para los españoles siguieron
siendo las “Indias” durante siglos. En realidad, las Américas son tan antiguas
como los demás continentes. Los científicos van encontrando antecedentes cada
vez más remotos de la existencia del hombre en tierra americana.
Halas
de obsidiana de hechura humana fueron halladas en Tule Springs, Nevada, junto
con gigantescos huesos de bisonte de 24.000 años de antigüedad. La mayoría de
los especialistas cree hoy que el hombre emigró del Vieja Mundo al Nuevo, a
través del Estrecho de Bering hace miles de años y que, persiguiendo la caza,
atravesó el continente, llegando al remoto Estrecho de Magallanes, donde se han
hallado vestigios de campamentos de más de 10.000 años.
Para
el año 2000 antes de la Era Cristiana, los habitantes de Meso y Sudamérica
habían dado un paso decisivo al trocar la caza, como medio principal de vida,
por el cultivo de una planta aborigen llamada maíz. Sobre la economía agrícola
así desarrollada, la sociedad se organizó en aldeas comparables a las de los
pueblos neolíticos del Viejo Mundo. De estas raíces sociales brotaron tres
civilizaciones de gran poderío y esplendor: la maya y la azteca, en Mesoamérica,
y la inca, en la América del Sur.
Los adelantos de estas civilizaciones, hace ya
tiempo desaparecidas, permiten compararlas, con justicia, con las más antiguas
del Viejo Mundo. Los incas nunca aprendieron a escribir, pero con su genio
organizador equiparable al de la antigua Roma, formaron y gobernaron un vasto
imperio. Los mayas no pensaron, al parecer, en el arco perfecto, pero utilizando
el arco “falso” alzaron templos techados de piedra y mortero de proporciones tan
nobles, como los edificios del mundo antiguo.
Entre
estas civilizaciones de América, la primera en adquirir brillo y poderío fue la
maya, que floreció en las intrincadas selvas de Centro América, y en la
península de Yucatán. Alrededor del siglo III de nuestra era, el pueblo maya, ya
muy avanzado, alzaba inmensos y esplendorosos templos y pirámides de piedra y
mortero junto a sus sembradíos de maíz, en la selva empapada de lluvia de lo que
es hoy Honduras, Guatemala y México, y los adornaba con elegantes esculturas y
pinturas murales.
Inventaron una escritura pictográfica conservada en piedra y
toda v,’a no completamente descifrada hasta hoy. Crearon un calendario más
exacto que el de Europa en su tiempo, y llegaron, por evolución, al concepto del
cero durante los siglos III o IV d. de C. En astronomía y matemática alcanzaron
altísimos niveles.
En
una época en que todavía fabricaban bellas estelas (o pilares decorados) y otros
monumentos típicos de su edad clásica, los centros de cultura maya comenzaron a
decaer uno a uno, hasta el año 900 d. de C. Poco a poco sus bellas ciudades
ceremoniales quedaron abandonadas y desiertas. Más tarde hubo un renacimiento
maya en la zona más septentrional de Yucatán.
Nuevas ciudades y templos se irguieron entre los plantíos de maíz en el período
llamado posclásico, entre los años 900 y 1450 d. de C., cuando se crearon nuevos
portentos de arte y arquitectura. En cierta época se produjo una fusión entre
los mayas y los invasores toltecas, pueblo bárbaro, pero de talento, que emigró
desde su suelo nativo en el México Central hasta Yucatán. Pero a su tiempo, este
florecimiento maya en tierras del norte cayó en una decadencia tan completa,
como la de las ciudades de la era clásica. Cuando el conquistador español arribó
en 1527, los más bellos edificios del renacimiento ya habían sido abandonados, y
la estructura política consistía en pequeñas ciudades-estados, situados en
Yucatán y en el norte de Guatemala, en incesante guerra entre sí.
¿Por
qué la civilización maya, con todo su esplendor, cayó en la decadencia?
Agotamiento del suelo, cambios climáticos, enfermedades, revoluciones sociales,
conquista extranjera y la simple corrupción de los gobernantes, han sido
aducidas como posibles explicaciones por los eruditos. Pero la decadencia de la
civilización maya, como su apogeo, es uno de los más profundos misterios, y de
las mayores maravillas, del antiquísimo Nuevo Mundo.
Fuente Consultada: Enciclopedia de Historia
Argentina Fascículo I
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