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Prensa amarilla o prensa amarillista es
aquel tipo de prensa sensacionalista que incluye titulares de
catástrofes y gran número de fotografías con información detallada
acerca de accidentes, crímenes, adulterios y enredos políticos. En los
países de lengua inglesa, estos noticieros se llaman «tabloides» porque
suelen tener un formato menor que el usual de periódicos serios.
Hacia 1896 dos magnates de prensa rivales
-William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer- eran dueños de dos cadenas
de periódicos más poderosas de los Estados Unidos. La lucha se libró
sobre todo en Nueva York, donde Hearst era propietario del Journal y
Pulitzer del World.
Para superarse en la guerra de ventas,
ambos apelaban a los toques más sensacionalistas. Titulares de tamaño
catástrofe y gran despliegue de fotografías acompañaban una información
que no ahorraba detalles acerca de accidentes, crímenes, adulterios y
chanchullos políticos.
De todas maneras esta fórmula acabó
fracasando, sin embargo muchos de sus aspectos formales y de contenido
han llegado hasta los medios impresos de nuestros días. Los grandes
beneficios económicos que obtuvieron estos primeros periódicos de masas
los convirtieron en eje de poderosos monopolios informativos (Pulitzer,
Hearst, RCA, CBS)
Parece que la calificación proviene de una
historieta llamada The Yellow Kid, que nació en el World. En
ella, las palabras del personaje aparecían impresas sobre su camisa
amarilla. El uso de esa tinta en los diarios
era una innovación tecnológica, y así, el atractivo propio de
la tira se sumó lo detonante del color. El
dibujante trabajó alternativamente para uno y otro diario: de esos
vaivenes y del común estilo de hacer
estallar la noticia ante los ojos del lector surgió
la frase ” prensa
amarilla”. |