Para
poder actuar ante una emergencia se necesita mantener la calma. Ello nos
permitirá proceder con eficiencia y determinar qué es lo prioritario.
Trate de averiguar con rapidez cuál fue la causa de la emergencia: ingestión de
sustancias tóxicas, caída, desvanecimiento, etcétera.
Delegue en otra persona el pedido de asistencia profesional. Pídale que
transmita los datos con claridad y precisión para evitar demoras innecesarias.
En caso de estar solo, discrimine qué es más importante: solicitar auxilio,
trasladar al enfermo o brindar atención de emergencia.
No debe olvidarse que aunque el paciente responda positivamente a la aplicación
de los primeros auxilios, éstos no reemplazan en ningún caso la atención médica.
Los
primeros auxilios sólo contribuyen a que no se agrave el estado del enfermo y a
ganar tiempo mientras se espera la asistencia profesional solicitada. Como
medida de precaución es conveniente realizar un seguimiento médico durante
cuarenta y ocho horas para despejar dudas sobre cualquier secuela que pueda
demorar en manifestarse.
Siempre será más segura y eficiente la participación y
ayuda que se aplique durante una situación de emergencia si se revisó
anteriormente la información y se recuerdan los pasos a seguir. No olvide que
tan importante como la asistencia de los aspectos físicos es mantener al
paciente en un estado de serenidad que le permita afrontar con mejores recursos
la estrategia a seguir para recuperarse.
Lo prohibido en Primeros Auxilios
No
meta las manos si no sabe
No toque las heridas con las manos, boca o cualquier otro material sin
esterilizar.
Use gasa siempre que sea posible.
Nunca sople sobre una herida.
No lave heridas profundas ni heridas por fracturas expuestas, únicamente
cúbralas con apósitos estériles y transporte inmediatamente al médico.
No limpie la herida hacia adentro, hágalo con movimientos hacia afuera.
No toque ni mueva los coágulos de sangre.
No intente coser una herida, pues esto es asunto de un médico.
No coloque algodón absorbente directo sobre heridas o quemaduras.
No aplique tela adhesiva directamente sobre heridas.
No desprenda con violencia las gasas que cubren las heridas.
No aplique vendajes húmedos; tampoco demasiado flojos ni demasiados apretados.
Reanimación
Cuando ocurre un accidente de gravedad o el paciente se encuentra en estado de
inconciencia hay que controlar la manifestación de signos vitales como la
respiración y el latido cardíaco. La respiración es fácil de corroborar:se
observa a simple vista. El latido cardíaco, en cambio, requiere de la
auscultación en la zona izquierda del tórax o de la apreciación del pulso.
Cuando a una persona se le está suministrando respiración artificial y no da
muestras que indiquen una mejoría, debe aplicársele masaje cardíaco externo, sin
suspender la respiración artificial.
La
interrupción de la respiración puede ser consecuencia de accidentes como
ahogamiento, aspiración de cuerpos extraños, intoxicación por gases o por
ingestión de medicamentos, descarga eléctrica, fractura de cuello. Para realizar
respiración artificial, lo primero que hay que hacer es constatar que las vías
respiratorias estén libres. Cuando sobre la boca hayan quedado restos de líquido
o sangre, séquelo. con la mano envuelta en un pañuelo. Si en las vías aéreas
hubiera quedado alojado algún cuerpo extraño, no intente extraerlo con el dedo a
no ser que tenga la seguridad de alcanzarlo, porque su acción puede empujarlo
hacia el interior.
Si el
accidentado es un niño, cuélguelo de los pies y déle unos cuantos golpes rápidos
en el espacio situado entre los omóplatos. Si el niño es mayor y no se lo puede
sostener en el aire, póngalo sobre sus rodillas y, sujetándolo de las piernas,
deje que la cabeza y el tronco caigan formando un ángulo recto. Golpee secamente
la espalda tratando de movilizar la obstrucción.
Si es
un adolescente, acuéstelo boca abajo sobre una mesa de manera que el tórax
cuelgue formando un ángulo recto con respecto al abdomen y las extremidades
inferiores. Trate, del mismo modo que en el caso anterior, de desalojar lo que
obstruye las vías respiratorias.
Es importante no prolongar
demasiado las maniobras; conviene hacerlo mientras se espera la llegada de la
ambulancia con el equipo de primeros auxilios. Si no se puede recibir asistencia
médica es aconsejable el traslado urgente a un hospital en lugar de proseguir
largo tiempo con esa actividad.
Fuente Consultada: Como Prevenir Accidentes
en el Hogar - Lidia López y Alicia Gershanik