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Históricamente, los Estados Unidos han
tenido un fuerte impulso hacia el proteccionismo económico (la
práctica de emplear aranceles o cuotas para limitar la importación
de productos extranjeros a fin de proteger la industria nacional).
Esta política se originó en los albores de la historia del país.
Resultó factible por el aislamiento geográfico; fue necesario porque
la nueva industria necesitaba alcanzar una magnitud que le
permitiera hacer economías de escala y porque el hacer frente a la
competencia del exterior no le habría permitido crecer.
Antes de los 30, el gobierno de los
Estados Unidos participé poco, en forma sostenida, en la política
económica internacional. El famoso Arancel Smoot-Hawley de
1930 fue el remate de la tradición proteccionista. Pero desde
entonces la política estadounidense ha tendido continuamente hacia
una perspectiva mundial compartida, aunque hasta hace poco los EUA
solían hacer caso omiso del mundo al determinar su propia política
económica nacional. El país se sintió libre de proceder así porque
sus recursos, la magnitud de su mercado y su tecnología ayudaron a
crear una autosuficiencia muy considerable (o lo que los economistas
llaman autarquía).
Durante los años 60 y 70, los Estados
Unidos se inclinaron notoriamente hacia un comercio más libre. Se
han mencionado al menos cuatro razones en apoyo de esa política:
(1) Sin comercio internacional,
los Estados Unidos tendrían que prescindir de productos como té,
café y plátano; el empleo nacional de metales como acero, aluminio y
uranio tendría que reducirse, y el consumo de petróleo habría de
disminuir a la mitad. (2)
Algunos artículos pueden obtenerse a menor precio en otras partes
del mundo donde los costos de la mano de obra son más bajos o las
condiciones naturales permiten que su producción sea más barata. Era
preciso permitir que los consumidores estadounidenses se
beneficiaran con esos menores precios. (3)
El país obtiene productos de mejor calidad a través del
libre comercio porque algunas naciones se especializan en elaborar
determinados productos con habilidad y excelencia.
(4) El país no puede disfrutar
la prosperidad que proviene de la venta de sus productos en el
exterior a menos que acceda a importar artículos de los países a
quienes vende.
Los EUA exportan productos tales como
aviones, computadoras y maquinaria, además de productos agrícolas
como cereales y algodón. A mediados de los setenta, por ejemplo, el
país exportó cada año cerca del 40% de su producción algodonera.
Fuente: Geografía -
América y Antártida |