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LAS PROTEÍNAS: Existe una
gran preocupación por las proteínas en la alimentación. Y no es en vano, pues
estos nutrientes presentan dos características peculiares:
Forman la basa de la estructura
del organismo, siendo el
componente más importante de los músculos, de la sangre, de la piel y de todos
los órganos internos. Los huesos también están formados por proteínas de
colágeno, sobre los que asientan el calcio y otros minerales. Un 17% del peso de
nuestro cuerpo está formado por proteínas, es decir, de 10 a 12 kilos para un
adulto normal. No
se almacenan en el organismo constituyendo una
reserva alimentaria, a diferencia de lo que ocurre con las grasas o los hidratos
de carbono. Por ello, es necesario ingerirlas de forma constante a lo largo de
la vida.
Composición química:
Cada
proteína está formada por un número variable de aminoácidos (desde unos pocos
hasta varios miles), unidos en una larga cadena. A su vez, esos aminoácidos
están formados por átomos de carbono, oxígeno e hidrógeno (como los hidratos de
carbono y las grasas), pero además contienen un cuarto elemento característico
de la proteínas: el nitrógeno.
Los
aminoácidos son como los ladrillos con los que está construido el edificio de
las proteínas. La naturaleza y características de cada proteína depende del tipo
de aminoácidos que la forman, y sobre todo, del modo en que están ordenados
formando la cadena.
Las leguminosas constituyen una
amplía familia de plantas, cuyos frutos o semillas son las legumbres. El
porcentaje de proteínas y de hierro en estas, es igual o superior al de la
carne. Son un elemento fundamental en la dieta mediterránea. La soja es la
legumbre que tiene la proteína más completa.
Digestión y utilización de las proteínas:
Cuando llegan al estómago, las proteínas son atacadas por la pepsina, una enzima
que inicia la tarea de romper las uniones que existen entre los aminoácidos. Más
tarde, en el intestino delgado, la tripsina del jugo pancreático y otras enzimas
terminan de separar todos los aminoácidos que formaban la proteína.
Los
aminoácidos así liberados se absorben en el intestino delgado, pasando a la
sangre, desde donde se distribuyen a todas las células del cuerpo. Estas,
especialmente las del hígado, utilizan los aminoácidos para formar las proteínas
propias del organismo, volviéndolos a unir en el orden y en la proporción
específicos de cada ser vivo. Los aminoácidos sobrantes, si es que los hay,
pueden metabolizarse para convertirse en energía, o bien transformarse en grasas
o en glucosa.
Los aminoácidos esenciales:
Por sorprendente que pueda parecer, todas las proteínas de la naturaleza están
formadas básicamente por 20 tipos distintos de aminoácidos. combinándolos de
diversas formas, en número y en ordenación, se puede obtener la inmensa variedad
de proteínas que forman los seres vivos.
Los
seres humanos y los animales son capaces de transformar unos aminoácidos en
otros (proceso que se lleva a cabo en el hígado) para sintetizar sus propias
proteínas, pero con ciertas limitaciones. Hay 8 aminoácidos (10 en los niños)
llamados esenciales, que deben estar siempre presentes en la dieta, pues no
pueden ser formados por el organismo. Una alimentación vegetal variada aporta
todos los aminoácidos esenciales, y en la proporción necesaria.
En
realidad, los aminoácidos de todas las proteínas proceden en última instancia
cíe las plantas, pues son las únicas capaces de aprovechar el nitrógeno no la
atmósfera o del suelo, para producir con en aminoácidos y proteínas. Los seres
del reino animal no son capaces de producir sustancias orgánicas a partir de los
elementos químicos que las constituyen, y no tienen más remedio que alimentarse
de plantas, o bien de otros animales que han comido vegetales. Únicamente de
esta forma pueden obtener los aminoácidos necesarios para construir sus propias
proteínas
Necesidades de proteínas:
El
contenido en proteínas de las dietas habituales en los países desarrollados es,
probablemente, muy superior al necesario. Este es un hecho aceptado hoy por
todos los expertos en nutrición, después de que hasta hace unos años se había
estado haciendo hincapié en que había que consumir más proteínas. Actualmente la
OMS recomienda 0,75 gramos diarios de proteínas por kilo de peso y día, lo que
significa 52,5 gramos diarios para un hombre de 70 kilos (154 libras).
Esto
es equivalente a la cantidad diaria recomendada de 63 g para un hombre adulto de
79 kilos (174 libras) (0,80 gramos por kilo de peso), según el Consejo Nacional
de Investigación de los Estados Unidos.
La
OMS recomienda además que las calorías procedentes de las proteínas oscilen
entre el 10% y el 15% de las calorías totales de la dieta, Para una dieta de
2.500 calorías diarias, esto Supone una cantidad entre 62 y 93 gramos cada día,
y para una dieta de
2.000 calorías, entre 50 y 75 gramos.
Examinando la tabla de contenido proteínico de los alimentos, podremos ver que
no es nada difícil conseguir esos gramos diarios de proteínas.
Veamos un ejemplo:
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Alimento |
Gramos de proteína |
|
| |
Lentejas (50 gramos)
|
14 |
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Semillas de girasol
(52 gramos) |
12 |
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| |
Crema de cacahuete |
8 |
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Pan integral de trigo
o cebada |
5 |
|
| |
Germen de trigo |
3 |
|
| |
Guisantes |
12 |
|
| |
TOTAL |
54 |
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Las proteínas de la leche y de
sus derivados son completas en sí mismas, por lo que con una alimentación
lactovegetariana no existe riesgo alguno de sufrir carencias nutritivas. Hay que
tener en cuenta que los productos lácteos presentan el inconveniente de ser
ricos en grasas saturadas y en colesterol. Por ello Conviene que los adultos los
consuman descremados 1 desnatados).
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Algunas situaciones en
las que se recomienda aumentar el Consumo de proteínas
• Épocas de crecimiento (niños y adolescentes)
• Embarazo y lactancia Convalecencia de enfermedades infecciosas o
de intervenciones quirúrgicas
• En casos de sudoración abundante persistente
• Exposición a temperaturas extremas, tanto de frío como de calor
Situaciones persistentes de tensión nerviosa Los niños necesitan el
doble o más de proteínas que los adultos en relaci6n a su peso. |
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Calidad y procedencia de las proteínas
Todos los organismos vivos, sean plantas o animales, contienen proteínas. En
realidad, las proteínas de los animales también proceden de los vegetales, pues
como hemos dicho, únicamente estos son capaces de utilizar el nitrógeno
atmosférico o mineral para formar aminoácidos. Los animales se aprovechan de
esta propiedad de las plantas, y utilizan los aminoácidos que únicamente ellas
son capaces de sintetizar
Las
proteínas que hay en la fruta, cereales y hortalizas diversas, contienen los 20
aminoácidos necesarios para la nutrición humana, incluidos los esenciales. Las
proteínas de los animales, se forman a partir de esos aminoácidos de las
plantas. La diferencia entre las proteínas vegetales y las animales radica
simplemente en la proporción de los aminoácidos que contienen, y en su
ordenación. Las proteínas animales contienen una mayor proporción de los
aminoácidos esenciales para nuestra nutrición; podría decirse que están más
concentradas.
Al
hígado, cuando está elaborando las proteínas de nuestro organismo, le da igual
que un determinado aminoácido proceda de un vegetal, o del animal que se comió a
ese vegetal. Lo que importa es que se halle disponible en la sangre.
Lo
que necesitamos son aminoácidos, no determinadas proteínas, como por ejemplo,
las de la carne. Todos los expertos coinciden, y la experiencia lo demuestra, en
que la carne no resulta indispensable en la alimentación humana, para gozar de
una buena salud. Este es un concepto relativamente reciente en la ciencia de la
nutrición. Hasta hace unas décadas, se pensaba que era necesario que los humanos
consumieran las proteínas que más se parecían a las suyas. Y se concedía una
superioridad injustificada a las proteínas animales frente a las vegetales, que
eran más bien despreciadas.
La variedad es la clave
Las proteínas de origen animal (carne, pescado, productos lácteos y huevos) se
han llamado completas, porque contienen todos los aminoácidos que necesita
nuestro organismo, y además, en la proporción óptima.
Las
proteínas de origen vegetal son llamadas incompletas (excepto las de la soja),
porque uno o varios de sus aminoácidos no están en la proporción idónea que
nuestro cuerpo necesita. Si se alimenta a un animal de experimentación
exclusivamente con arroz, aunque sea integral, no crece lo suficiente. Pero si
se complementa ese arroz con una leguminosa (lentejas, por ejemplo), se produce
un crecimiento normal.
Otro
ejemplo: las leguminosas son deficitarias en dos aminoácidos esenciales:
metionina y triptófano. En cambio, los cereales, o la leche, son ricos en ellos.
Por lo tanto, con una mezcla de legumbres con cereales nuestro organismo obtiene
todos ‘os aminoácidos necesarios, y puede producir proteínas de buena calidad y
en cantidad suficiente.
Aquí
llegamos a un concepto fundamental: Las proteínas vegetales, por lo general, son
incompletas por si mismas. Pero cuando se las combina, incluyendo diversos
vegetales en la misma comida, unas complementan a las otras, y el organismo
recibe entre todas, el conjunto de aminoácidos necesarios. Este interesante
fenómeno se conoce corno suplementación, y es la clave para una nutrición
correcta.
Cuando la dieta contiene proteínas de diferente origen, y sobre todo, si se
ingieren en una misma co mida, el organismo es capaz de obtener suficientes
aminoácidos como para construir las proteínas que necesita. Combinar diversos
tipos de proteínas vegetales es sencillo, y sabroso. En el cuadro de esta misma
página se dan algunos ejemplos de mezclas convenientes.
La
leche o los huevos, por contener las proteínas más completas y digestibles,
complementan perfectamente cualquier alimento vegetal. Por ello, la dieta
ovolactovegetariana es perfectamente satisfactoria, y quienes la siguen no
corren ningún riesgo de sufrir carencias. Es suficiente con comer leche o huevo
con cereales, legumbres u otras hortalizas, para obtener lodos los aminoácidos
necesarios. De manera que los ovolactovegetarianos, incluidos los niños,
no tienen por qué preocuparse especialmente por las proteínas.
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TABLA DE NECESIDADES DE PROTEÍNAS SEGÚN LA EDAD (AÑOS) |
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0-1 |
13-14 |
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1-3 |
16 |
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4-6 |
24 |
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| |
7-10 |
28 |
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Hombres 11-24 |
45-58 |
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| |
Hombres Adultos |
63 |
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| |
Mujeres 11-24 |
46 |
|
| |
Mujeres Adultas |
50 |
|
| |
Mujeres Embarazadas |
60 |
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Madres
que lactan |
65 |
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Aunque pudiera parecer lo
contrario, la actividad física intensa no se acompaña de un aumento en las
necesidades de proteínas. Esto ha quedado demostrado en numerosos estudios con
atletas. A pesar de todo, todavía hay entrenadores que siguen recomendando a los
deportistas que sigan dietas con un elevado contenido proteínico. Lo que sí
necesitan los deportistas es un mayor aporte de hidratos de carbono complejos
(cereales integrales). Únicamente quienes practiquen el culturismo. y deseen
desarrollar una musculatura anormalmente voluminosa, lo cual no resulta nada
recomendable para la salud, necesitarán aumentar su consumo de proteínas.
Los
que siguen una dieta vegetariana estricta pueden estar igualmente bien nutridos,
y conseguir proteínas de tan alta calidad como las de la carne, leche, huevos o
pescado. Así lo reconocen hoy investigado res como el doctor Miguel Aguilar,
del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y el doctor Joan
Sabaté, de la Universidad de Lorna Linda (EE. UU.). Esto requiere de
un cierto grado de atención y de conocimiento de la ciencia de la nutrición, con
el fin de combinar adecuadamente los diversos vegetales.
Los
niños y las mujeres embarazadas necesitan un mayor aporte, y una mayor calidad
de proteínas. Aunque es posible que sigan una dieta estrictamente vegetariana
sin padecer ningún déficit, y la experiencia así lo ha demostrado, los diversos
alimentos se deben seleccionar y combinar con atención. No todas las personas
disponen de los conocimientos o del tiempo necesarios para ello, por lo que,
como recomendación general, preferimos aconsejar a los niños y embarazadas
vegetarianos, que complementen su dieta con lácteos y huevos. De esta forma
pueden tener la tranquilidad de estar tomando una alimentación completa y
saludable,
La
alimentación vegetal a base de fruta, cereales y verduras y hortalizas, es más
saludable que la omnívora (la de quienes comen de todo), pero requiere una mayor
atención y conocimiento de la nutrición, así como una aplicación progresiva.
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