Influencia de los Medios de Comunicación

INFLUENCIA DE LA PUBLICIDAD Y LA PROPAGANDA SOBRE LAS ACTITUDES SOCIALES Y EL COMPORTAMIENTO SOCIAL

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MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACION y su influencia

 

 

 

 

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Las grandes y profundas transformaciones producidas en los últimos cien años en el campo de la tecnología han influido en la formación de la opinión pública de una manera decisiva. Los comportamientos de los grupos sociales y las actitudes de los mismos no se comprenden modernamente sin la existencia de esos medios cuyo primer resultado ha sido una aproximación de los hombres del mundo. El mundo se ha reducido, las distancias se han acortado, los países más lejanos son próximos gracias a las comunicaciones.

Es comprensivo entonces que la revolución tecnológica introducida en las comunicaciones influya en el comportamiento de los hombres, ya que nadie deja de recibir el impacto que las noticias ejercen sobre su mente, sus sentimientos, sus opiniones y sus creencias.

La forma graduada en que se fueron introduciendo los inventos aplicados a las comunicaciones ocasionaron también cambios graduados en la sociedad. Pero hay una fecha en que prácticamente todos estos medios se hallan en el máximo apogeo de su desarrollo y es la década de 1950. Desde entonces, si bien se han introducido reformas y perfeccionamientos en los medios utilizados hasta esa fecha, no han sido tan revolucionarios como lo que significó para aquella época la saturación de las comunicaciones con la radio y la televisión. Aún las comunicaciones vía satélites y la radio foto, si bien elementos nuevos y renovadores, que aproximan y acortan distancias a través de la noticia y de la ilustración de las noticias, no influyeron tan decisivamente como la aparición de la televisión en 1940. Se agregaron luego los cassettes y el video-tape; pero ellos tampoco son más que perfeccionamientos del sistema que ya estaba en funcionamiento.

1-La prensa escrita

El primer gran medio de comunicación entre los hombres fue la invención de la imprenta. Desde que Gutenberg, asociado con otros, perfeccionó la prensa y el material de impresión, así como la tipografía, se dio un impulso notable a la prensa escrita. Este medio no hizo más que perfeccionar sus técnicas en forma constante y constituyó el instrumento principal de los grandes cambios culturales en el mundo. Los periódicos y los diarios son el producto de la revolución industrial. A medida que crecía el número de la población que sabía leer y escribir, y que la presencia de las masas se hacía más efectiva en la política, los periódicos se fueron convirtiendo en el principal medio de comunicación.
Entre nosotros el periodismo impreso nace con el siglo XIX, si bien la primera imprenta que conoció el Río de la Plata fue en 1700, construida en las misiones jesuíticas de nuestro país, siendo los indios de esas misiones los primeros impresores. El primer periódico impreso en Buenos Aires apareció en 1801 y se tituló Telégrafo Mercantil!, rural, político, económico e historiográfico del Río de la Plata. Desde entonces a la fecha él periodismo en sus múltiples manifestaciones es uno de los fenómenos culturales más notables del país y de toda América.

Así como el periodismo se convirtió en uno de los factores más acelerantes de los cambios sociales y políticos en el mundo, también lo fue en la Argentina en igual medida, ya por el número de títulos que se editaban, como por la circulación de los mismos. En 1853 todas las provincias poseían al menos un periódico y las había que tenían media docena de ellos. Desde entonces el país puede considerarse en el rango de los fuertemente comunicados que influyen naturalmente en los cambios que se producen en la opinión pública.

El telégrafo: A mediados del siglo XIX la aparición del telégrafo producirá una transformación acelerada en la transmisión de las noticias e influirá en la prensa escrita. Antes del telégrafo las noticias llegaban por barco a través de los periódicos y de la correspondencia particular. Cuando los barcos navegaban a vela, las noticias llegaban con retraso, según las distancias. Se acortó el tiempo que tardaban en llegar cuando hizo su aparición el barco de vapor, aproximadamente en 1840. Este sistema produjo un aceleramiento en la circulación de las noticias e informaciones, pues las líneas regulares de barcos de vapor transportaban la correspondencia e impresos en forma más acelerada que los barcos de vela.

La comunicación telegráfica aplicada a los medios de información masiva, corno los periódicos, trajo enormes consecuencias en la elaboración de éstos, que buscaron la manera de obtener la prioridad de las noticias. Surgen así, a fines del siglo pasado, las primeras agencias de noticias que, mediante convenios con los periódicos, les suministran noticias de todos los rincones del mundo. La Argentina se incorpora rápidamente a este sistema, lo que hace que el país viva casi al mismo ritmo del mundo en la información.

La radiodifusión: La radio hace Su aparición como medio de comunicación aproximadamente en 1920, y en sus comienzos estuvo casi toda ella dedicada a transmitir música; pero unos dos o tres años después, al industrializarse la fabricación de receptores domésticos, fue cambiando el contenido de las transmisiones, introduciéndose el aviso comercial como un ingrediente en sus mensajes y como un medio de sostenimiento económico. Se iniciaba así, antes de entrar en 1930, la publicidad radial. En el período que se extiende de 1930 a 1950 llega a su apogeo y dominio la radiofonía. Los receptores a bajo precio y una inmensa red de emisoras inundaban los espacios. La televisión recién comenzaba a funcionar; y si bien se insinuaba como un temible adversario, aún no lo era El proceso de ampliación de la radio volvió a crecer y a competir con la T.V. cuando, inventados los transistores, no fue necesario unir la radio a la energía eléctrica El transistor permitió que la radio acompañara al hombre en sus quehaceres, en el coche, en las zonas que no poseían electricidad. Acrecentaba así la audiencia y redoblaba su poder de comunicación.

El contenido de los programas de radio se clasifica en entretenimiento, música de todo tipo, noticias, deportes, cultura general y cultura sistemática, informaciones y noticias. La graduación asignada a cada uno depende del tipo de emisora, del lugar en que .se halla ubicada, de la audiencia que posee. Desde el punto de vista de la posesión las radios pueden ser estatales o privadas; y desde el punto de vista de sus poseedores se clasifican en comerciales y culturales. Las primeras adquieren su nombre del hecho de estar organizadas como empresas y, como tales, obtienen sus ganancias de la comercialización proveniente de la publicidad.

En las radios llamadas comerciales su sostenimiento proviene de los avisadores y, en consecuencia, los programas están diseñados con el propósito de ofrecer al público los productos del patrocinante. Los avisadores alcanzan así un radio local, regional y a veces nacional, sin faltar los que invaden las fronteras de los países vecinos. A través de la expresión verbal los avisadores emplean la repetición y la sugestión como medio de influencia.

Al acrecentarse la influencia de la radiodifusión se inició una competencia entre la radiodifusión y el periódico, y ello llevó a las emisoras a desarrollar sus propios métodos de recolección y transmisión de noticias. Luego, esa competencia fue desapareciendo y las mismas agencias de noticias sirvieron a ambos medios de comunicación. Hoy la radio lleva la ventaja de poder adelantar la información, casi al mismo momento en que se produce un hecho importante, con la diferencia de que la radio adelanta la noticia y ofrece unos pocos detalles, mientras el diario, horas después, puede ofrecerla desde otros ángulos, con mayores detalles y aún con la interpretación de los acontecimientos.

Las emisoras que se clasifican como culturales son las que no están organizadas como empresas y, por tanto, no dedican espacios a la publicidad. Allí todas las horas de transmisión están dedicadas, en términos generales, a programas culturales bajo las formas más variadas:
música, música comentada, en todos los géneros; literatura, arte en todas sus expresiones, educación sistemática, como cursos por radio, para adultos, etc.; comentarios a cuestiones cultas o preocupaciones intelectuales; teatro y radioteatro, etc.
No se puede determinar con absoluta seguridad la participación de la radio en los cambios que se producen en la opinión pública, en las actitudes y en los valores; pero se tiene la certeza de que su influencia es grande.

La radio puede considerarse, al igual que la prensa, el cine y la T.V., como parte integrante de la sociedad y de la cultura actuales.

El cine

La aparición del cine es anterior a la radio, pues se inicia en 1910, si bien su perfeccionamiento se logró cuando a la imagen se le pudo agregar el sonido. Con ello este, medio transformó en forma casi drástica sus procedimientos de transmisión del mensaje. Ello se comprueba con claridad en una película de Charlie Chaplin y en cualquier producción moderna. Si bien el cine forma parte de los medios de comunicación masiva, su naturaleza es muy distinta de la de los otros medios. El cine es un reflejo de la cultura contemporánea. Esto se observa cuando refleja en sus contenidos la violencia de todo tipo, los temas vinculados al, sexo, los asuntos políticos, la angustia por el porvenir.

Pero hay un tipo de cine que es necesario destacar: es el noticiero cinematográfico, dedicado a los acontecimientos políticos, militares bélicos, a las noticias industriales o comerciales, a las novedades de  producción, que parece competir con el periódico, aunque no es así. E noticiero es apenas una mirada rápida sobre un tema, cualquiera sea él. que une la imagen con las palabras, logrando así un efecto más interesante fue la lectura del periódico.

Otro tipo de cine es él denominado cine documental, que ocupa generalmente un espacio muy reducido en la producción cinematográfica Son películas cortas que, generalmente, documentan un hecho de la vida real, desconocido, revelando aspectos ignorados y que en ocasiones alcanza fuerte dramatismo y eficacia El cine documental puede tener finalidades artísticas, culturales y hasta políticas o ideológicas.

Los efectos del cine, como los de la radio, no son fáciles de medir, aunque se han realizado estudios en ese sentido. Siendo un medio de comunicación de masas, no suele ser tan masivo como lo son para el público consumidor los periódicos o la radio. Pero hay acuerdo en afirmar que su influencia sobre las actitudes, las ideas, los comportamientos es visiblemente intensa

La televisión

Este medio de comunicación se incorpora a la cultura en la década del cuarenta y alcanza pronto su pico de culminación. La experiencia de lo sucedido con la radio lleva a los países productores iniciales a lanzar casi en forma conjunta la producción de televisión a través de emisoras y la venta masiva de aparatos receptores de imagen, y pronto el precio de los mismos se hace accesible a las personas de bajos salarios.

Al igual que el cine, la televisión asocia imagen y sonido y constituye un medio sustitutivo del cinematógrafo y aun de mayor efecto, pues permite recibir la imagen en el seno del propio hogar, sin moverse de él.

Las emisoras de programas televisivos son, en su casi totalidad, comerciales, lo que es decir que subsisten debido a la publicidad que alimenta los costos de producción y reporta ganancias. La publicidad en la televisión es muy distinta de la transmitida por los periódicos o la radio, ya que tiene a su favor el empleo de los recursos gráficos, el color, el dibujo, la fotografía, el paisaje, el anunciador, los grupos humanos, la naturaleza, todo en un juego lleno de sugestión que actúa con fuerza sobre el televidente. Luego se agregan los otros elementos de la propaganda y la publicidad, como la repetición, la asociación, la explotación de las tendencias humanas, la captación de la atención, el ritmo.

Si del total de horas dedicadas a la emisión televisiva quitamos e tiempo insumido en publicidad, observamos que el resto está dedicado a dos grandes temas, como lo son los espacios ocupados por los noticieros o informativos, y los espacios dedicados a contenidos de entretenimiento o de cultura informal. Los espacios dedicados a los noticieros se asemejan a los de la radio, si bien aquéllos cuentan con el aporte de la imagen.

La potencia de la televisión en cuanto al radio de influencia es tan grande como la de la radio, pues las estaciones repetidoras amplían el horizonte de infruencia en el espacio territorial. El poder de la televisión en cuanto a la gravitación e influencia que ejerce sobre las actitudes y las ideas, es mayor que el de la radio, pues la imagen juega un rol de honda profundidad sobre los mecanismos psíquicos de la personalidad.

Los medios de comunicación y la sociedad

Los medios masivos de comunicación que hemos descripto formar hoy parte indispensable de la cultura contemporánea y son una conquista técnica indispensable para lograr una comunicación fluida en la sociedad. Todos ellos han llegado a un alto perfeccionamiento, a veces hasta convertirse en expresiones de arte.

Como medios, tal cual lo define el término, son medios, es decir instrumentos de los cuales se vale el hombre para transmitir mensajes. Como medios son neutros, es decir, no son buenos ni malos en sí, y es el hombre quien, al usarlos, puede convertirlos en vehículos de verdad, de belleza, de fraternidad y comprensión, de comunicación veraz. Puede, también, hacerse un mal uso de los mismos, usándolos, no para perfeccionar a la persona y a la familia, sino para destruir sus esencias y sus valores más íntimos y respetables.

De manera individual yen forma conjunta constituyen enormes usinas de producción, distribución y circulación de mensajes. Esos mensajes, difundidos a través de medios masivos, llegan a todos los rincones del país y por uno u otro medio a todas las personas, y esos estímulos dirigidos con elementos muy técnicos y sofisticados, obtienen una respuesta en el comportamiento y en las actitudes de las personas.

Los investigadores sociales han convenido en medir el grado de comunicación de una sociedad estableciendo la relación existente entre la población y el número de butacas de cine, de aparatos de radio, de televisión, y de ejemplares de periódicos de que dispone cada persona. Ese promedio suele ser un indicador valioso para conocer el grado de desarrollo de sus medios masivos de comunicación y el grado de información y comunicación de que goza una población.

UN POCO DE HISTORIA PARA SABER MAS...
Evolución histórica
Como señalábamos anteriormente, el cambio tecnológico y la difusión de la comunicación masiva se han acelerado desde hace dos siglos. La primera Biblia impresa por Gutenberg data de 1456 y en 1476 se instaló la primera prensa en Inglaterra. Pero recién a comienzos del siglo XVIII aparecen los diarios y a mediados de ese siglo (cuando "estalla" la llamada "revolución industrial") la primera revista, en Gran Bretaña.

La palabra impresa a través del periodismo —hasta entonces el único medio de comunicación de masas— recibe un notable impulso al despuntar el siglo XIX, con la aplicación de la fuerza de la máquina de vapor a una impresora (1814).

Al promediar el siglo XIX se van echando las bases tecnológicas para la aparición de nuevos medios: Morse transmite los primeros mensajes telegráficos en 1844; en 1857 se tiende el primer cable transatlántico; en 1876 Bell patenta el teléfono y, al año siguiente, Edison hace lo propio con el fonógrafo. Los nuevos medios que salen a competir con el periodismo impreso florecen en nuestro siglo; apenas tres años después que éste (1903), nace en Estados Unidos el cine argumenta! al proyectarse una película que "cuenta una historia". Poco después es el turno de la radio: en 1906 la voz humana se transmite desde una emisora y llega hasta los poseedores del primitivo aparato —las primeras estaciones regulares de radio empezaron a funcionar en Estados Unidos en 1920 y fueron de tipo comercial y privadas—.

Finalmente, en 1923, los estadounidenses realizan "la primera emisión experimental de televisión". Sin embargo, este medio no se consideró entonces como negocio rentable y fue necesario esperar casi veinte años para que (1941) la TV comercial impulsara su desarrollo —aunque en 1928 se habían instalado pequeñas estaciones—. Estados Unidos vuelve a ser, en 1954, escenario de la novedad: se inician las emisiones de televisión en color.

Las estadísticas históricas demuestran que, una vez adoptado el resultado de los cambios tecnológicos los medios tuvieron una acelerada difusión. Esto se aprecia claramente en el cuadro reproducido en la columna de la izquierda donde también se indica la desigualdad de difusión que existe entre los diversos continentes.

HISTORIA: PRIMEROS ANÁLISIS SOBRE LA INFLUENCIA DE LOS MEDIOS
El poder de los medios de comunicación de masas

Nadie discute que los medios pueden servirnos para controlar en alguna medida la opinión pública. Pero ¿cuál es, exactamente, esta medida? Alrededor de dicha pregunta ha surgido, muy recientemente, una nueva rama de la sociología: la sociología de los medios de comunicación de masas.

Las primeras teorías acerca del efecto de los medios sostenían que "... los medios de difusión no harían nada menos que restablecer el tipo de opinión pública informada que caracterizaba a la 'asamblea de los pueblos', dado que los ciudadanos tendrían nuevamente acceso igualitario a una información íntima, casi de primera mano, sobre aquellas cosas que requieran decisiones colectivas".Los medios, según este esquema, contribuirían a la creación de una sociedad democrática perfecta.

Sin embargo, junto a esa posición también se encontraba otra teoría diametralmente opuesta: la de aquellos que sostenían que los medios eran, en realidad, un instrumento de aniquilación de la democracia, que servirían para hipnotizar a las masas y obligarlas a apoyar a los gobiernos totalitarios, aún en contra de sus intereses reales. Opiniones de este tipo son las que se encuentran, por ejemplo, en dos conocidas novelas político-futuristas: "1984" de Georges Orwell y "Un mundo feliz" ("A brave new world") de A. Huxley.

En la primera de estas novelas se relata cómo una burocracia puede obtener la obediencia total de los ciudadanos por medio de la propaganda y el terror sutilmente organizados. En el relato de Huxley, el planteo es aún más radical: el Estado se mantiene mediante la aplicación, en gran escala, del lavado científico de cerebros a través de los diferentes medios de comunicación y de la enseñanza.

Cuando estas teorías, la optimista y la pesimista, fueron sometidas a la prueba de los hechos, por medio de encuestas o experimentos controlados, llevados a cabo en EE. UU., los resultados refutaron a ambas. Ya sea para bien o para mal, esas posiciones tenían en común partir del supuesto de que el público de los medios es "una masa atomizada de millones de lectores, radioescuchas y espectadores de cine, preparados para recibir el Mensaje". Imaginaban "cada Mensaje como un estímulo directo y poderoso para la acción, capaz de provocar una respuesta inmediata".

Los descubrimientos de las investigaciones, especialmente las observaciones realizadas, a propósito de campañas preelectorales, demostraron que el poder persuasivo de los medios, su eficacia como instrumento para modificar las opiniones originales del público, era, en realidad, muy limitado. Las campañas políticas resultaron ser más útiles para reforzar las decisiones primitivas de la gente, o para activar predisposiciones latentes, que para "torcer" sus opiniones. Las causas de esta relativa ineficacia de los medios, descubierta por los investigadores, son muy variadas. Las siguientes son algunas de las más importantes:

1) La gente suele votar "en grupos" (y, en general, actúa políticamente en grupo). Las personas que viven en condiciones sociales y económicas semejantes tienden a actuar de manera políticamente homogénea. La comunicación cara-a-cara, íntima, entre los individuos de un mismo grupo, es más importante para decidir el voto que los mensajes de los medios.

2) Los individuos son, en general, altamente selectivos con los mensajes, es decir, buscan tomar contacto exclusivamente con aquellos programas, revistas, etc., que coinciden con sus posiciones políticas originales y rehuyen los mensajes que no corresponden a sus ideologías.

3) Dentro de cada grupo o segmento social existen los llamados "líderes de opinión". Estas son personas generalmente mejor informadas, socialmente más activas y con mayor prestigio que el resto de sus "iguales". Los líderes tienen más contacto con los medios que los seguidores pero, también, mayor espíritu crítico, de tal manera que operan como intermediarios entre los medios y el grupo, filtrando los mensajes, reforzándolos, difundiéndolos o bloqueándolos según los casos. Estos mismos estudios demuestran que un mensaje logra promover una acción determinada sólo en aquellos casos en los que, además de haber sido percibido por una persona, cuenta con una sanción favorable por parte del resto del grupo, y, muy especialmente, de los líderes.

Ejemplos cercanos son el triunfo de la coalición de la Unidad Popular en Chile, que dispuso de pocos medios de comunicación en su campaña electoral, o la continuidad de la adhesión al peronismo de importantes sectores populares argentinos, a pesar de haber estado proscripto durante años de los medios.

En síntesis: los descubrimientos de la sociología demuestran que los medios no son, de ninguna manera, todopoderosos. La experiencia de cada individuo y, sobre todo, la experiencia colectiva del grupo de pertenencia de cada individuo que se transmite por vía oral, es más importante para la toma de decisiones políticas que los mensajes de los medios. Una consecuencia interesante de los mencionados estudios empíricos o, si se quiere, de la nueva teoría de los medios, es que éstos demostraron ser aplicables no sólo al tema de su influencia política, sino también a otros campos de la comunicación de masas, tales como difusión de modas, publicidad de artículos de consumo y las campañas sanitarias educacionales.

EL ATAQUE DE EE.UU. A IRAK

En lo relativo a la Guerra de Irak, los resultados de los sondeos son bastante interesantes. Aproximadamente el 75 por 100 dice que Estados Unidos no debería haber atacado Irak si de verdad este no tenía armas de destrucción masiva o nexos que lo vinculasen con Al Qaeda. Aun así, el 50 por 100, más o menos, sostiene que sí que debíamos atacar Irak.

Ello después de que el informe del Grupo de Supervisores para Irak mostrase que no tenían armas de destrucción masiva, programas ni vínculos con Al Qaeda.35 ¿Cómo se explica esta contradicción? En esencia, la gente se traga la propaganda, incluso después de haberse demostrado su falsedad.

Fue tal el bombardeo de mensajes propagandísticos por parte del gobierno y de los medios de comunicación, que casi la mitad de la población seguía creyendo que Irak tenía armas de destrucción masiva o bien que las estaba desarrollando. Un porcentaje muy alto sigue creyendo que Irak tenía algo que ver con Al Qaeda y con los atentados del 11-S.36 Así pues, sí, en efecto, apoyan la guerra, aun cuando en general se oponen a la guerra salvo en caso de amenaza inminente de un ataque.

NUEVA ESTRATEGIA DE SEGURIDAD NACIONAL

La Casa Blanca articuló esta norma nueva, en términos generales, en septiembre de 2002 cuando anunció la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América.1 El informe proponía una doctrina relativamente novedosa e inusitadamente radical sobre el uso de la fuerza en el mundo. No es casual que la publicación del informe coincidiese con el redoble de tambores que anunció la Guerra de Irak.

Esta nueva doctrina no preconizaba la guerra preventiva entendida en el sentido de adelantarse a posibles ataques (lo cual podría decirse que encaja con una interpretación más o menos forzada de la Carta de las Naciones Unidas), sino más bien algo que empieza a no tener fundamento alguno en el Derecho Internacional, a saber: la guerra preventiva entendida en el sentido estricto de la palabra. Es decir, Estados Unidos dominará el mundo por la fuerza y si se produce el más mínimo desafío a dicha dominación, ya sea lejano, inventado, imaginado o lo que sea, Estados Unidos tendrá derecho a eliminar dicho desafío antes de que llegue a convertirse en una amenaza. Eso es una guerra de prevención, no de anticipación.

Una norma nueva no se establece así como así. Evidentemente, no todos los Estados tienen capacidad para crear lo que entendemos por una norma nueva. Por ejemplo, si la India invade Pakistán para acabar con unas atrocidades monstruosas, no por ello estará creando una norma nueva. Pero Estados Unidos sí que instaura una norma nueva al bombardear Serbia alegando una serie de motivos dudosos. En eso consiste el poder.

La manera más sencilla de establecer una norma nueva —como puede ser el derecho a la guerra preventiva—consiste en elegir un objetivo absolutamente indefenso que no pueda hacer nada contra la fuerza militar más descomunal de la historia de la humanidad. Sin embargo, para que algo así goce de credibilidad, al menos de cara a tu propia población, lo que tienes que hacer primero es asustar a la gente. O sea, hay que tildar a ese objetivo indefenso de horrible amenaza para la supervivencia, que fue además el responsable de los atentados del 11-S y que se dispone a atacarnos otra vez, etcétera, etcétera.

Precisamente fue lo que se hizo con Irak. En lo que fue un logro propagandístico verdaderamente espectacular, que sin duda pasará a la historia, Washington hizo un esfuerzo tremendo por convencer a los estadounidenses de que estábamos solitos en el mundo y de que Sadam Husein no solo era un monstruo, sino además representaba una amenaza para nuestra existencia. Y en esencia lo consiguió. La mitad de la población estadounidense cree que Sadam Husein estuvo «implicado personalmente» en los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Todo encaja. Se presenta una doctrina nueva, se establece la norma aplicándola a un caso muy simple, se mete miedo a la población y la gente, convencida de estar sola en el mundo, se traga que una serie de fabulosas amenazas ponen en peligro su existencia y, por tanto, apoya encantada el recurso a la fuerza militar en defensa propia. Si uno se cree todo eso, entonces verdaderamente la invasión de Irak es en defensa propia, por mucho que en la realidad esta guerra sea un ejemplo de agresión de libro de texto, cuyo fin no es otro que ampliar los supuestos de futuras agresiones. Una vez asimilado el caso sencillo, ya se puede pasar a otros más complicados.

Gran parte del planeta se opone de manera abrumadora a la guerra porque entiende que no tiene que ver únicamente con atacar a Irak. Mucha gente la percibe correctamente, tal como fue ideada, es decir, como la firme advertencia de que más te vale portarte bien si no quieres ser tú el próximo. Por eso en estos momentos mucha gente, tal vez la inmensa mayoría de la población del planeta, ve a Estados Unidos como la mayor amenaza para la paz en el mundo. En solo un año George Bush ha conseguido convertir a Estados Unidos en un país profundamente temido, aborrecido e incluso odiado. Fuente: Noam Chomsky "Ambiciones Imperiales.

Fuente Consultada:
Educación Cívica 2 Zuretti-Auza
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX Tomo 1

Orígenes de las Grandes Marcas y La Sociedad de Consumo

Biografías - Todo Argentina - Maravillas del Mundo - Historia Universal - Juegos Pasatiempo

Sonico Meneame

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