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El alzamiento (putsch) de la cervecería de Munich:
En enero de 1923 el partido celebró su primer congreso en Munich y en septiembre
realizó en Nuremberg su primera jornada nacional, en el transcurso de la cual
Hitler anunció su voluntad de derrocar la República. Su programa, confuso y
demagógico, culpaba a marxistas y judíos de ser los responsables de los males
que padecía Alemania y exigía la supresión del Tratado de Versalles. En
noviembre de 1923, a raíz del fracaso del putsch de Munich, Hitler fue detenido
y condenado a cinco años de prisión.
La primera tentativa de Adolf Hitler por conquistar Alemania solo
pudo haber sido realizada desde Baviera. Los monárquicos que dirigían el Land
(estado federado) simpatizaban con su causa y él tenía buenos contactos con el
ejército bávaro, gracias a su papel de coordinador de las organizaciones
paramilitares derechistas de Baviera. (Estos grupos estaban prohibidos en la
mayoría de los Lander igual que el partido nazi de Hitler, con 55.000
miembros y sede en Munich).
En
setiembre de 1923, el gobierno bávaro declaró el estado de emergencia ante la
presión de Hitler y concedió poderes extraordinarios a Ritter von Kahr,
comisario de Estado. La jugada debía ser el primer paso hacia una soñada «marcha
sobre Berlín», inspirada en la marcha sobre Roma de Mussolini, para establecer
el gobierno nazi. Kahr y el comandante del ejército bávaro, Otto von Lossow,
querían unirse a tal marcha pero desconfiaban de Hitler y consideraban que no
era el momento adecuado.
El 8
de noviembre los obligó a actuar. Kahr estaba celebrando una reunión
«patriótica» en la Bürgerbráu, una cervecería de Munich. Hitler la rodeó
con 600 S.A. , luego entró violentamente con escoltas armados y declaró
la deposición de los gobiernos bávaro y nacional. Obligó a Kahr, Lossow y
Hans von Seisser, jefe de la policía estatal, a entrar en una habitación
contigua, donde los convenció de que se unieran a él para ilevar a cabo un golpe
de Estado.
De
vuelta a la sala, Hitler se subió en una silla, disparó un tiro al aire y
conquistó a la multitud con un discur1 so conmovedor: Berlín debía ser
tomado inmediatamente. El mismo presidiría el nuevo gobierno. Llegó el general
Erich Ludendorff, coautor del plan de Hitler y héroe de la Primera Guerra
Mundial, y los tres rehenes le prometieron su apoyo. Luego los golpistas se
retiraron a pasar la noche en los cuarteles locales del ejército.
Por
la mañana, Kahr, Lossow y Seisser dijeron que habían cambiado de opinión.
Aun así los presuntos lideres golpistas marcharon a través de la ciudad con
3.000 seguidores armados. Siguió un breve tiroteo con la policía y los rebeldes
huyeron. Hitler fue arrestado al día siguiente. El llamado putsch de la
cervecería de Munich había fallado, pero el alarde de elocuencia que Hitler
desplegó en su juicio lo convirtió en una celebridad. Los jueces eran
derechistas y absolvieron a los conspiradores o les impusieron penas muy leves.
Hitler recibió ocho meses. En la
prisión de Landsberg empezó a escribir Mein Kampf (Mi Lucha).
Hitler no llegó a cumplir toda la condena, permaneciendo sólo seis meses en
prisión. Fue en ese período de tiempo cuando escribió Mein Kampf (Mi lucha),
libro en el que exponía sus ideas y su proyecto político. Cuando salió de la
prisión, su posición dentro del partido y su liderazgo político estaban más
reforzados, y en 1925 creó su propia milicia, las SS (Schutzstaffel:
Grupo de Protección).
Entre
los años 1924 y 1929 los nazis no desarrollaron una gran actividad, ya que la
recuperación económica hizo perder terreno a su radicalismo político. Por esta
razón, Hitler puso en práctica una nueva táctica, que consistía en la reducción
del activismo y en la aceptación del juego parlamentario como manera de acceder
al poder.
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