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Nació
en San Juan de los Manos, provincia de La Rioja, en 1788. Fueron sus padres José
Prudencio Quiroga y Juana Rosa de Argañaraz. A los dieciséis años comenzó a
trabajar en la
conducción de los arreos de su padre; a los veinte, éste le
encargó la administración de los bienes familiares. Poseído por la pasión del
juego que lo dominara toda la vida, en 1812 perdió una importante suma de dinero
perteneciente a su padre. Abandonó el hogar y se alistó en el contingente de
doscientos hombres que formara el comandante de la frontera sur de Mendoza,
Manuel Corvalán.
Partió con los reclutas en dirección a Buenos Aires, donde fue
destinado al Regimiento de Granaderos a Caballo. Se dirigió a su provincia, de
donde había sido reclamado por su padre. De 1816 a 1818 fue capitán de milicias
en el departamento de San Antonio bajo las órdenes del comandante Juan Fulgencio Peñaloza, a quien reemplazó en 1817. En ese año contrajo enlace con María de los
Dolores Fernández.
En la Gaceta de Buenos Aires del 31 de enero de 18i8 apareció
un decreto de Pueyrredón reconociéndolo Benemérito de la Patria. En diciembre de
1818 se dirigió a Córdoba; a fines de enero de 1819 emprendió el regreso a su
provincia. Al llegar a la ciudad de San Luis fue detenido por orden del
gobernador.
El 8 de febrero de 1819 estalló en San Luis una conspiración de los
jefes españoles vencidos en las luchas por la Independencia. Quiroga mereció una
medalla de plata, decretada
por el Congreso para todos los leales defensores del orden en la sublevación de
San Luis. Se hizo cargo del gobierno de La Rioja, que ejerció desde el 28 de
marzo hasta el 22 de julio de 1823. El 6 de diciembre de 1824 en Buenos Aires
abrió sus sesiones el Congreso General Constituyente. El 15 de agosto de ese año
se había fundado en La Rioja el Banco y Casa de Moneda, del cual era accionista
principal, siendo su presidente Braulio Costa. En octubre de 1825 llegó a Buenos
Aires Rivadavia, quien había fundado en Londres la River Plate Mininy
Association que explotara las minas de La Rioja. Esta provincia y sus hombres,
Quiroga muy especialmente, se pronunciaron contra el Congreso y contra
Rivadavia.
El 18 de setiembre de 1826 la Legislatura riojana decidió no
reconocer la presidencia de Rivadavia ni las leyes emanadas del Congreso. En
mayo se movilizó contra Paz y fue derrotado en La Tablada el 23 de junio. La
derrota fue festejada en los círculos gubernistas de La Rioja. De regreso en su
provincia, Quiroga hizo fusilar, el 19 de julio, a Inocencio del Moral y sus dos
hijos, entre otros, que eran quienes más se habían caracterizado en sus burlas
para con el derrotado.
Quiroga no deseaba seguir la guerra. El 10 de enero de
1830 desde Mendoza escribió a Paz una carta, que tenía la primera declaración a
favor de la organización nacional. A pesar de todo siguió la guerra y volvió a
enfrentarse a Paz en Oncativo, siendo su ejército destrozado el 25 de febrero de
1830. Se dirigió a Buenos Aires, donde fue recibido como un triunfador. El i8 de
diciembre de 1832 los gobiernos de Mendoza y San Juan designaron a Quiroga
director de la guerra contra los indios que azotaban sus fronteras.
Al regresar de su misión, fue
asesinado en Barranca Yaco, jurisdicción de Córdoba, el 16 de febrero de 1835,
por una patrulla que comandaba Santos Pérez, persona de confianza de los Reinafé.
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