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La vida de los creyentes
musulmanes está marcada por las oraciones, desde el nacimiento hasta el instante
de la muerte. Es costumbre susurrar al oído de los recién nacidos frases del
Corán, y también a los moribundos.
La práctica religiosa:
Es
llamativa la homogeneidad de la vida religiosa a pesar de que el Islam no
dispone de intermediarios notables entre Alá y los fieles, ya que los rituales
como las abluciones o la oración diaria son personales y las jerarquías
desaparecen frente a la práctica religiosa. En el Islam no hay sacerdotes y la
relación del fiel con Alá es directa y sin intermediarios
Los
musulmanes creen que el hombre existe como exponente supremo de la creación de
Alá y que debe construir su destino. El hombre es Libre en su voluntad y sus
acciones y puede decidir seguir o no el camino que Alá le ha mostrado a través
de su profeta Mahoma, pero, silo hace, forma parte de una comunidad extensa e
identificada. Los cientos de millones de musulmanes que escuchan la llamada del
almuédano se sienten hermanos y se reconocen mutuamente por su devoción a Alá.
Los pilares de la fe musulmana
La
práctica religiosa musulmana gira en tomo a la oración, el ayuno, la limosna y
la peregrinación. Se denominan «los cinco pilares de la fe» y tienen las
siguientes características:
La
chahada o «profesión de fe» es el primer
pilar. Consiste en rezar la oración que resume la fe islámica: «No hay más
divinidad que Alá y Mahoma es su profeta».
La
ozalà u «oración» es el segundo pilar. Los
musulmanes deben orar cada día cinco veces. Lo hacen al alba, al mediodía, a
media tarde, al ocaso y por la noche, con la particularidad de tener que
realizar cuatro posturas principales al tiempo que recitan la chahada y otras
oraciones: de pie, inclinado, prosternado y sentado sobre los talones. Los
almuédanos entonan el verso «Alá es grande» desde los alminares de las mezquitas
y, al oírlo, todo musulmán sabe que es el tiempo de rezar y deja por unos
momentos cualquier actividad que esté realizando.
Previamente antes de orar, los musulmanes tienen que purificarse por medio de la
limpieza del cuerpo, como se expone en la aleya número 7 de la azora 5 del
Corán:
(Creyentes!, cuando os
dispongáis a hacer la azalá, lavaos el rostro y los brazos hasta el codo, pasad
los manos por la cabeza y lavaos los pies hasta el tobillo.»
Los
viernes, que es el día santo de los musulmanes, el rezo se hace de forma
colectiva y obligatoria.
El
sawn o «ayuno» es el tercer pilar. El
cumplimiento del ayuno durante el ramadán, mes noveno del año, es una de las
celebraciones islámicas más conocidas. Se trata del mes de ayuno y de reflexión
religiosa a través de las lecturas del Corán y de los ritos establecidos.
El
ayuno es obligatorio para todo musulmán adulto y está Prohibido comer, beber o
fumar, desde que sale el sol hasta que se oculta. La elección de este mes se
corresponde con el tiempo en el que Mahoma recibió la Primera revelación.
En la
puesta del sol, que marca el final del ayuno diario, los musulmanes se reúnen
para recitar el Corán y para comer.
Sistemas de préstamo islámicos:
En la azora 2, aleya 275 del Corán se dice:
«Alá ha autorizado el comercio
y prohibido la usura».
Siguiendo este precepto, de una
manera ingeniosa se han ideado sistemas para prestar de un modo que no pueda
equipararse a la usura. Así el sistema bancario islámico ha ideado las
siguientes modalidades de préstamo:
Al mudaraba: El banco pone
el capital y el cliente el esfuerzo para realizar un negocio o el desarrollo de
una empresa. Ambos, banco y cliente, comparten beneficios y pérdidas, en caso de
haberlos.
Al murabaha: El banco
compra el producto que solícita el cliente y acuerda con él un precio. Se
compromete a vendérselo a otro precio acordado, ganando el banco la diferencia.
Al musharaka: El banco y el
cliente se hacen socios, aportan el mismo capital y asumen ¡os mismos riesgos y
beneficios según la siguiente proporción: un tercio para el banco, otro para el
cliente y el tercero para amortizar el préstamo.
El
día que acaba el ramadán, se realiza una fiesta con un menú especialmente
cuidado. Como el calendario musulmán es lunar, el mes de ramadán puede coincidir
con cualquier momento de nuestro calendario.
El
hajj o «peregrinación mayor» es el cuarto
pilar de la fe. Todo musulmán que tenga salud y recursos para afrontar un viaje
a La Meca tiene el deber de realizar al menos una peregrinación en su vida a la
ciudad sagrada.
El
azaque o «limosna» es el quinto pilar. Es un
deber para todo musulmán ayudar a quienes lo necesiten por medio de la
solidaridad. En las comunidades sunitas se tiene que dar el 2,5 % de la riqueza
acumulada cada año. Muchos fieles entregan el azaque a ONG musulmanas para
ayudar a los desfavorecidos o a quien lo necesite.
La
vida religiosa islámica y la plegaria marcan el ritmo del día, del año y de la
existencia. Estas oraciones y rituales son los puentes de unión entre los
musulmanes y Alá.
Fuente Consultada: Enciclopedia del
Estudiante (Santillana - La Nación) Tomo 17 Religiones y Cultura
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