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La religión constituye un elemento
esencial de la identidad cultural de muchos pueblos, pero en ocasiones determina
la exclusión de los otros, lo que puede provocar conflictos.
La religión, identidad cultural de
los pueblos
En
muchas culturas, la religión es un elemento clave en la educación y, a la vez
que niños y niñas aprenden a leer y también se les enseña las creencias básicas.
Así la religión se utiliza como un medio más para explicar el mundo a los más
pequeños.
En
ocasiones esta educación religiosa no va acompañada también de una adecuada
formación para respetar la diversidad. Puede entonces que surjan conflictos con
personas de otras religiones y con una forma de entender el mundo diferente a la
suya.
En
muchas sociedades actuales, la religión es un ingrediente importante en la
identidad cultural, que sirve para diferenciarse de los demás. Se trata de un
elemento esencial que ha marcado el devenir de la historia de muchas naciones y
que configura tradiciones y caracteristicas culturales.
Pero
si ese valor de identidad se plantea como excluyente entonces podemos hallamos
ante una fuente notable de conflictos, ya que la religión puede utilizarse como
un medio para amplificar las diferencias que existen entre los grupos humanos, o
para justificar las atrocidades de la violencia, la guerra y el terrorismo.
La
religión, por sus caracteristicas especiales, puede servir para multiplicar el
conflicto y convertirlo en un problema de difícil solución cuando las partes
enfrentadas se fanatizan.
El
ejemplo de las guerras de religión en Europa en la
Edad Moderna
Las
sangrientas guerras de religión, que emprendieron cristianos de diversas
confesiones entre los siglos XVI y asolaron Europa y son un ejemplo de cómo la
religión puede servir de excusa para otros intereses.
Las
causas de los enfrentamientos eran las ambiciones políticas y económicas de los
diferentes estados europeo pero el trasfondo religioso permitía justificar las
agresión y hacer más violenta y despiadada la guerra.
Por
ejemplo, muchos príncipes y reyes alemanes y del norte de Europa vieron en el
luteranismo el medio perfecto para librarse del control político del papa y sus
aliados, y del pago de impuestos a la iglesia católica, así como un modo de
acrecentar
sus
propiedades y riquezas al confiscar los bienes y las tierras eclesiásticos. Por
su parte, los reyes de países católicos consideraban que luchar contra los
protestantes era un medio de mantener sometidos estos territorios.
Hubo
muchos reformadores religiosos a lo largo de la Edad Media, pero no tuvieron los
seguidores que muy pronto consiguió
Lutero. En ese momento la religión sirvió como pretexto para marcar
las diferencias, establecer nuevas identidades y justificar el conflicto. A la
vez que se producían estas guerras por toda Europa, durante la Edad Moderna
intentó eliminarse cualquier tipo de diferencia religiosa dentro de cada reino.
En
España, la inquisición
persiguió violentamente a todos los no católicos. Pero también los
calvinistas fueron
intolerantes y emplearon la violencia en Ginebra, los anglicanos en Inglaterra y
los luteranos en los principados de Alemania. Polonia se mantuvo como nación
católica precisamente para conservar su identidad frente a los pueblos que la
rodeaban por el este y el oeste, y que a lo largo de la historia habían ocupado
su territorio: en occidente, los alemanes luteranos y en oriente, los rusos
ortodoxos. La Edad Moderna en Europa fue un período intolerante y sangriento, en
el que se buscó la uniformidad religiosa a costa de perseguir y eliminar todo
tipo de diferencia.
La pervivencia de los conflictos
religiosos
En
ocasiones se defiende la idea de que los grandes conflictos actuales son choques
entre civilizaciones, caracterizadas por las opciones religiosas. Hay
especialistas en política internacional que creen que las guerras del futuro
tendrán como causa principal la religión y, sobre todo, destacará el
enfrentamiento entre el islam
y el cristianismo.
Esta
información no concuerda con la importancia del diálogo interreligioso en el
mundo actual, ni con el carácter de pretexto que la religión tiene en los
enfrentamientos.
Hoy
en día se producen aún conflictos que en un primer análisis parecen tener una
causa religiosa. Pero hay que tener en cuenta que la religión sigue siendo un
medio muy poderoso de distinguirse de otros, y que puede servir para marcar una
frontera, para expulsar al diferente o para matar sin remordimientos.
Fuente Consultada: Enciclopedia del
Estudiante Tomo 17 - La Nación
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