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En el pasado se han producido
enfrentamientos, conflictos y guerras que parecían tener la religión como causa
principal. Pero también ha habido muchos momentos en los que la diversidad
religiosa ha propiciado una convivencia pacífica, en armonía y de mutuo
enriquecimiento.
La religión, instrumento de
gobernantes
Las
religiones han cumplido muchas y variadas funciones a lo largo de los siglos.
Han ofrecido explicaciones más o menos imaginarias sobre el nacimiento del
universo, el origen del ser humano y de la sociedad. Han contribuido a impulsar
distintas filosofías, ideologías o visiones del mundo que han marcado cada una
de las culturas donde se han desarrollado, y también han favorecido el
nacimiento y desarrollo de fecundos movimientos artísticos y literarios. Las
religiones han servido de consuelo al ser humano afligido ante lo
incomprensible, angustiado al enfrentarse a la muerte, la enfermedad y la
desdicha. Y también han servido como señas de identidad de las personas y las
sociedades.
Pero,
por otra parte, la potente influencia que la religión ejerce sobre los creyentes
ha propiciado que a menudo haya sido utilizada con fines políticos. En la
antigüedad, reyes y emperadores utilizaron la religión para justificar su
posición privilegiada, el lujo de sus vidas y el enorme poder del que gozaban.
Se presentaban al pueblo como elegidos de los dioses, como hijos de la divinidad
e, incluso en algunos casos, se consideraron ellos mismos dioses, borrando así
los límites entre política y religión.
La
historia nos demuestra que no hay guerras que se puedan explicar exclusivamente
por una simple oposición de creencias religiosas. Todos los enfrentamientos,
incluso los que se ha dado en denominar guerras de religión, tienen como causas
principales cuestiones políticas y económicas, pretensiones territoriales y
expansión de fronteras, o la simple negativa a aceptar formas de pensar
diferentes que puedan hacer perder a algunos dirigentes sus posiciones de poder.
Nuevas formas de afrontar los
problemas religiosos
Vivimos en la actualidad innumerables conflictos en cuya base está la religión,
pero la historia se sigue repitiendo. La religión se utiliza muchas veces como
pretexto para la intolerancia y a violencia, pero la política o la economía son
las causas verdaderas de las guerras y conflictos. Como contrapartida, un rasgo
característico del mundo actual es justamente que se ha empezado a tomar
conciencia de que las religiones pueden ser elementos de unión y no de
separación entre los seres humanos. Con este fin los representantes de las
diferentes religiones se reúnen, desde hace más de un siglo, en foros en los que
discuten de forma pacífica y constructiva los posibles problemas y retos del
futuro.
En la
actualidad, el fundamento de la convivencia entre las diversas religiones se
recoge en las constituciones de los países democráticos y en tratados
internacionales como la
Declaración Universal de Derechos Humanos.
En
estos documentos se expresa la intención de que las diferentes creencias
religiosas, o las convicciones de los no creyentes o ateos, convivan en igualdad
de derechos y sobre la base del respeto mutuo.
La
religión ha sida esgrimida como pretexto para justificar la violencia en muchos
momentos de la historia. En la actualidad algunos grupos justifican el asesinato
indiscriminado amparándose en argumentos tomados del Corán. Los atentados de New
York del 11 de septiembre de 2001, los de Madrid del 11 de marzo de 2004 y los
de Londres el 7 de julio de 2005, que han causado miles de muertos, han
enfrentado a la opinión pública europea y estadounidense con un tipo de
violencia que les resultaba desconocida.
Se trata de acciones terroristas que no
tienen en cuenta objetivos concretos sino que desatan una violencia
indiscriminada que meta en algunos casos también a musulmanes, que
circunstancialmente estaban en el lugar de los hecho Ademán, en estos casos
actuaron terroristas suicidas, a los que sus líderes les prometieron el paraíso
por inmolarse. Sin el convencimiento que da la religión es muy probable que no
hubieran sido capaces de perpetrar acciones tan violentas y con un
desprecio tal, tanto a la vida ajena como a la propia. Algunas personas pueden
pensar que la religión musulmana es fanática e intransigente por si pero no hay
que olvidad que la inmensa mayoría de los musulmanes están en contra de este
tipo de actuaciones y les parece inaceptable que la religión sea usada da como
pretexto para justificar los argumentos del terror.
Fuente Consultada: Enciclopedia del
Estudiante Tomo 17 - La Nación
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