En 2005 los países del hemisferio
occidental produjeron 25% del petróleo mundial y consumieron 36%. Los tres
países de América del Norte (Estados Unidos, Canadá y México) produjeron
aproximadamente el doble de petróleo que los demás países americanos y
consumieron alrededor de cinco veces más del mismo que el resto del hemisferio
combinado.
En gas natural, la producción y el
consumo en el hemisferio occidental en 2005 fueron más o menos iguales: 32% en
el primer caso y 33% en el segundo. En este renglón la producción y el consumo
en el resto del hemisferio fueron de entre 16 y 17% de los de América del Norte.
La mayor parte del gas natural del hemisferio se mueve por gasoducto, y por
consiguiente poco se puede importar de países de otros ámbitos. Si, como se
espera, aumenta el comercio de gas natural licuado (GNL), este se volverá una
mercancía global que podría importarse de fuera del hemisferio.
La cooperación energética es
extensiva entre los tres países norteamericanos. Expertos de cada país se reúnen
con periodicidad bajo la égida del North Americai Energy Working Group (Grupo de
Trabajo de Energía de América del Norte) para evaluar sus perspectivas y
necesidades individuales y colectivas. Canadá es el mayor ex portador de
petróleo, gas natural y electricidad a Estados Unidos. En años recientes México
ha llegado al segundo lugar en la exportación de petróleo a su vecino del norte
sin embargo, es importador de gas natural su red eléctrica está mucho menos
integra da a la estadounidense que la de Canadá. La mayoría de las exportaciones
canadienses de petróleo provienen hoy día de las arenas bituminosas del país, y
existe confianza en que los suministros futuros provengan de ese vasto recurso.
Por el contrario, las reservas probadas de petróleo de México, dados los niveles
actuales de producción, durarán sólo unos 10 años, y la exploración y nueva
producción están limitadas por la falta de fondos en Pemex y el veto
constitucional a la participación privada en proyectos de petróleo y en la
mayoría de los de gas.
En contraste con América del
Norte, la cooperación energética es limitada entre países del resto del
hemisferio, sobre todo por animosidades políticas; el caso más notable es entre
Bolivia y Chile, que data de la época en que Bolivia perdió acceso al mar tras
ser derrotada en la Guerra del Pacífico, hace unos 125 años. La incapacidad de
generar cooperación sostenida en temas energéticos en América latina refleja
añejos fracasos en generar acuerdos duraderos en materia de comercio e
integración económica.
Otra diferencia entre América del
Norte y el resto del hemisferio es que ni Estados Unidos ni Canadá tienen una
compañía petrolera nacional, en tanto que estas son ubicuas en otras partes.
Estas empresas de ningún modo son iguales: Pemex y Petrobras (la firma
brasileña) tienen estructuras diferentes y Petrobras tiene muchos proyectos
conjuntos con compañías independientes y con otras paraestatales; Pemex no. La
firma estatal venezolana, Petróleos de Venezuela SA. (PDVSA), opera hoy en forma
muy diferente de como lo hacía antes de que Hugo Chávez llegara a la presidencia
del país.
La situación energética en cada
nación del hemisferio es única. Algunas recurren mucho a la energía
hidroeléctrica para generar electricidad, otras al carbón, y otras al petróleo y
el gas natural. La energía nuclear no se ha desarrollado mucho en el hemisferio.
El etanol desempeña un papel más importante como combustible para el transporte
en Brasil que en cualquier otro país de la zona.
ESTADOS UNIDOS. La producción
petrolera fue de 6,8 millones de barriles
diarios en 2005, más que en cualquier otro país del hemisferio, pero el consumo
fue de 20,6 millones; la diferencia se cubrió con importaciones de 13,5 millones
de barriles diarios (incluyendo derivados) El consumo representó 25% del total
mundial. Alrededor de la mitad de las importaciones de petróleo y derivados
procede ahora de países del hemisferio occidental.
La producción de gas natural en
2005 fue de 525.700 millones de metros cúbicos y el consumo fue de 633.500
millones, más que cualquier otro país. El consumo estadounidense de gas natural
en 2005 representó 23% del total mundial. Cerca de 85% de las importaciones de
gas de ese año provino de Canadá. Las importaciones de GNL fueron de casi 15% de
todo lo que se entrega por oleoducto, y 75% procede de
Trinidad y Tobago. El Grupo de Trabajo de Energía de América del Norte ha
concluido que Estados Unidos, y América del Norte en su conjunto, tendrán que
depender en el futuro más que hoy día de las importaciones de GNL.
La posición dominante de Estados
Unidos en petróleo y gas lo convierte en el foco del análisis energético
hemisférico, al tiempo que su creciente dependencia de las importaciones de
petróleo y derivados se ha vuelto fuente de cada vez mayor preocupación interna.
Esta inquietud se traduce en el discurso político nacional como la necesidad de
lograr “independencia” energética, lo cual no es factible en el futuro
previsible y tal vez no lo sea nunca, a menos que se produzcan importantes
innovaciones tecnológicas. Esta independencia tampoco es factible en el
hemisferio en las circunstancias actuales. Estados Unidos genera alrededor del
50% de su electricidad a partir del carbón, lo cual crea considerables gases de
invernadero, en particular dióxido de carbono. Otro 20% de la electricidad del
país es generado por energía nuclear.
La mayoría de las importaciones
petroleras se utiliza en el transporte, y ello explica el actual énfasis en la
producción de biocombustibles, en especial etanol, para suplir la gasolina.
CANADÁ. Las reservas probadas de
petróleo de Canadá ascienden a 179.000 millones de barriles, las segundas en
volumen detrás de las de Arabia Saudita, pero con una salvedad: el grueso de sus
reservas es de petróleo no convencional, que puede extraerse de las arenas
bituminosas de la Cuenca Sedimentaria del Oeste de Canadá (CSOC). Esta
producción es de aproximadamente un millón de barriles diarios y se proyecta que
se elevará a 3,5 millones hacia 2025.
Este recurso hace de Canadá el proveedor más importante para Estados Unidos y
también el más seguro en el hemisferio, y tal vez en el mundo a causa de la
amistad y cooperación sustanciales entre ambos países. Más de 99% de las
exportaciones de petróleo crudo de Canadá se envía a su vecino del sur.
La
producción de las arenas bituminosas se logra con un alto costo ambiental, pues
se contaminan enormes volúmenes de agua en los que se realiza la extracción de bitumen, además de que se liberan grandes cantidades de gases de invernadero. El
país tiene 1,59 billones de metros cúbicos de reservas probadas de gas (56
billones de pies cúbicos), concentrados en la cuenca.
MÉXICO. Las reservas probadas de
petróleo de México son de unos 14.000 millones de barriles, la mayoría crudos
pesados ubicados frente a la costa del Golfo de Campeche, en el sudeste. Cantarell, el yacimiento que ocupa el segundo lugar del mundo en términos de
producción, aportó 63% de la producción mexicana en 2004, pero ha ido declinando en más de 20% entre enero
de 2006 y principios de 2007; a principios de 2007 produjo 1,6 millones de
barriles diarios en comparación con 2 millones en 2005. Se hace un gran esfuerzo
por moderar el descenso mediante la inyección de grandes cantidades de nitrógeno
en el campo y perforando horizontalmente para extraer petróleo de una superficie
mayor.
México produjo un promedio de 3,8
millones de barriles diarios de petróleo en 2005, pero a esta tasa de
producción, combinada con el descenso en Cantarell, las reservas probadas
durarán quizá 12 años —a menos que se den nuevos hallazgos—, de las cuales se
han encontrado algunas de poca importancia en años recientes. El gobierno impone
un fuerte gravamen a los ingresos brutos de Pemex para financiar alrededor de
35% del presupuesto federal. Esto ha sido necesario porque otras recaudaciones
fiscales ascienden a sólo 11% del PIB, en un presupuesto equivalente a un 18% de
este. A causa de esta alta carga fiscal, Pemex ha operado con pérdida neta en
años recientes; tuvo una modesta ganancia en 2006 a causa de los altos precios
del petróleo. Es incapaz de financiar exploraciones en aguas profundas del Golfo
de México, donde hay elevadas perspectivas de nuevos descubrimientos; debido a
esta escasez de fondos, carece de experiencia en perforación en aguas profundas,
en contraste con Petrobras, que tiene gran experiencia en esa actividad.
La Constitución mexicana confiere
a Pemex un monopolio sobre la exploración y la producción de petróleo y no
permite el financiamiento accionario privado en estas actividades.
Las reservas probadas de gas
natural del país son de 0,41 billones de metros cúbicos y si bien la producción
de 2005 fue significativa, de 39.500 millones de metros cúbicos, México debe
importar gas natural para hacer frente al creciente consumo. Pemex es el mayor
consumidor de gas natural del país.
VENEZUELA. Las reservas probadas
de petróleo de Venezuela a finales de 2005 eran de 79.700 millones de barriles,
las mayores del hemisferio. Serían más altas (hasta 270.000 millones más) si el
país lograra contar con el bitumen recuperable de la faja petrolera del Orinoco
en la misma forma en que Canadá incluye su petróleo no convencional de sus
arenas bituminosas. Sin embargo, Venezuela no ha llegado tan lejos como Canadá
en la explotación de este recurso, aunque sin duda esos vastos depósitos serán
importantes en el futuro. La producción petrolera es de 3,1 millones de barriles
diarios (cifra de PDVSA) en 2005. Ese año Venezuela suministró 1,3 millones de
barriles diarios a Estados Unidos, con lo cual ocupó el cuarto lugar en
importancia entre los proveedores de ese país (detrás de Canadá, México y Arabia
Saudita). Pese a la fricción política entre ambas naciones, cerca de 70% de las
exportaciones petroleras venezolanas se destina a Estados Unidos. Hay dos
razones para ello: la capacidad de las refinerías estadounidenses de manejar el
petróleo crudo pesado venezolano, y el costo relativamente bajo de envío, lo
cual es evidente en comparación con lo que se remite a China.
Los altos precios mundiales del
petróleo ofrecen ingresos sustanciales a Hugo Chávez, el presidente de
Venezuela, para ocupar un papel preponderante en América latina y en la escena
mundial. Venezuela ofrece precios reducidos a países del Caribe, entre ellos
Cuba, y ha adquirido bonos para ayudar a Ecuador y Argentina. Ha propuesto la
construcción de un megaducto para enviar gas natural a Argentina, vía Brasil, a
un costo que probablemente rebasaría los 25.000 millones de dólares; el futuro
de esta propuesta es incierto, por razones económicas, y también porque
Venezuela no produce gas suficiente para enviarlo por ta~ conducto. Sus reservas
probadas de gas son altas, de 4,32 billones de metros cúbicos, pero la
producción en 2005 fue relativamente modesta, de 28.900 millones. En 2006 tomó
medidas para obtener la propiedad mayoritaria de seis proyectos en la cuenca del
Orinoco que antes pertenecían en su mayor parte a seis firmas privadas.
BRASIL. A finales de 2005, Brasil
contaba con 11.800 millones de reservas probadas de petróleo. La producción y el
consumo en ese año fueron más o menos iguales: la producción fue de 1,7 millones
de barriles diarios, y el consumo, 1,8 millones. Sólo en años recientes dejó de
ser importador de petróleo, en parte por el aumento de producción y en parte por
el uso extendido del etanol como combustible para motores de automóviles.
Hoy día el etanol puede
suministrar 40% del combustible para autos en el país. La mayoría de los
vehículos son de consumo flexible, capaces de funcionar con cualquier mezcla de
gasolina y etanol; la mezcla actual contiene 23% de etanol, el cual en el país
sudamericano se elabora a partir de la caña de azúcar. El gobierno
estadounidense subsidia directamente la producción de etanol, lo cual ocurrió
también en Brasil durante muchos años, pero ya no. Estados Unidos cobra un
derecho de 54% por galón <3.785 litros) más 2,5% de impuesto de importación ad
valorem al etanol brasileño, pese a que Brasil es su proveedor más importante de
este combustible. Brasil también realiza investigación en biodiésel fabricado a
partir de semillas oleaginosas que se pueden encontrar en la parte nordeste del país, rezagada económicamente. A
finales de 2005 Brasil tenía 0,31 billones de metros cúbicos de reservas
probadas de gas. Su producción para ese año fue de 11.400 millones de metros
cúbicos, y su consumo, de 20.200 millones.
La diferencia fue cubierta en gran
parte con importaciones de Bolivia, la cual nacionalizó en 2006 las productoras extranjeras de
gas, incluidas las instalaciones propiedad de Petrobras, y también elevó los
precios del gas natural. Ha habido hallazgos recientes de depósitos
aparentemente grandes de gas en las sondas de Campos, Santos y Espíritu Santo.
La perforación en la sonda de Santos fue profunda, hasta de 3.500 metros. La capacidad de
Petrobras de emprender perforaciones en aguas profundas merece subrayarse porque
es precisamente una habilidad que Pemex no ha desarrollado. Brasil prevé contar
con la infraestructura completa para llevar el gas de la sonda de Santos al
estado de San Pablo en unos cinco años, y reducir la necesidad de importaciones
de Bolivia. Además construye dos plantas para la regasificación de GNL Petrobras es una paraestatal
emisora de acciones que se venden en las bolsas de valores, pero el gobierno
posee la mayoría de acciones ordinarias. A diferencia de Pemex, Petrobras debe
satisfacer tanto a accionistas privados como al gobierno de Brasil.
Aproximadamente 80% de la
electricidad del país se produce con energía hidroeléctrica, lo cual necesita el
respaldo de plantas generadoras termoeléctricas que requieren importaciones de
gas natural y diésel durante los períodos de secas.
ARGENTINA. Las reservas probadas
de petróleo de Argentina ascienden a 2.300 millones de barriles (finales de
2005). La producción fue modesta en 2005, 725.000 barriles diarios, y el consumo
fue de 421.000 barriles diarios. Las reservas de gas natural a finales de 2005
fueron de 0,50 billones de metros cúbicos. La producción de ese año fue de
45.600 millones de metros cúbicos, y el consumo, de 40.600 millones, más o menos
suficiente para el uso interno pero poco para exportar. De hecho, en 2004
Argentina
canceló un contrato para enviar
gas natural a Chile, aunque siguió remitiendo un poco durante más o menos un
año. El gas natural dio energía a cerca del 55% de la producción eléctrica del
país y petróleo para 30% en 2005. En 1997 Argentina ocupó el tercer lugar entre
los mayores usuarios de gas natural en el mundo, detrás de Estados Unidos y
Rusia. Ha cerrado un contrato para importar grandes cantidades de gas de Bolivia
una vez que la infraestructura de esta se haya instalado.
La estatal argentina, Yacimientos
Petrolíferos Fiscales (YPF), fue privatizada en 1993, durante la presidencia de
Carlos Menem; la nueva empresa se llama hoy Repsol-YPF. En 2004 se fundó una
nueva paraestatal, Energía Argentina S.A. (Enarsa), sin capital pero con la
autoridad para vender nuevos contratos de concesión costera a empresas privadas
de petróleo y gas y colaborar en proyectos conjuntos.
BOLIVIA. La importancia de Bolivia
en el campo energético se deriva de sus hallazgos relativamente recientes de gas
natural. Las reservas probadas de gas a finales de 2005 ascendían a 0,74
billones de metros cúbicos, segundas en volumen en América del Sur, después de
las de Venezuela. La producción en ese año fue de 10.400 millones y casi toda se
destinó a la exportación. La mayor parte de los descubrimientos ocurrió en la
década de 1990, durante el gobierno del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, y
fueron seguidos por contratos extranjeros con la paraestatal boliviana,
Yacimientos Pe trolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), y la instalación de
gasoductos para exportación, en especial Gasbol, que va de Río Grande, al sur de
Santa Cruz, en Bolivia, a San Pablo y Porto Alegre, en Brasil, país que ha
desempeñado un papel importante para Bolivia al generar 18% de su PIB en 2005.
A partir de 2000, el nacionalismo
político creció y se enfocó abiertamente en el papel del gas natural, pero sobre
todo en la división de la energía nacional. Hubo manifestaciones callejeras bajo
el lema “No al gas”, y dos presidentes, Sánchez de Lozada y luego su
vicepresidente y sucesor, Carlos Mesa, fueron obligados a renunciar. Evo Morales
fue elegido presidente en diciembre de 2005 y en mayo del año siguiente se
nacionalizaron las compañías energéticas extranjeras. En 2007
Brasil accedió a pagar precios más altos por el gas boliviano, y también decidió
acelerar la construcción de infraestructura para transportar gas natural de la
son-da de Santos a San Pablo y dos instalaciones para regasificar GNL
Aquí es apropiada una mención a
Chile porque demuestra los problemas de la cooperación en asuntos energéticos en
América del Sur. Antes de la elección de Morales, una evaluación realizada por
empresas extranjeras del ramo proponía llevar gas boliviano a un puerto
chileno en el que se transformaría
en GNL para envío a las costas occidentales de México y Estados Unidos. La
propuesta se rechazó porque el puerto estaba en Chile. Bolivia no vende gas
natural a Chile y advierte a otras naciones de no reenviar gas boliviano a ese
país. Argentina, como se dijo antes, rescindió un contrato para enviar gas
natural a Chile. Perú, como se indicará más adelante, tiene la mayor parte de su
gas comprometido para uso interno y para embarques de GNL a México y Estados
Unidos. Chile está rodeado de países con gas natural, pero ahora construye una
instalación de regasificación para comprar GNL de Asia.
PERÚ. El énfasis actual en Perú
está puesto en el gas natural más que en el petróleo. A finales de 2005, el país
contaba con 1.100 millones de barriles de reservas probadas de petróleo. La
producción en 2005 fue de 111.000 barriles diarios, y el
consumo, de 139.000. Las reservas probadas de
gas natural a finales de ese año eran de 0,55 billones de metros cúbicos, pero
la producción en Camisea, el mayor hallazgo gasífero del país, está apenas en
preparación. La expectativa es que Perú será exportador de hidrocarburos en
2007. Su tasa de éxito es de 75% en recientes exploraciones de gas, así que las
perspectivas futuras son prometedoras.
Camisea se ubica en la delicada
zona selvática del país y ha habido considerable presión, tanto de organismos
internos como foráneos, para imponer estrictos controles ambientales. El Banco
Interamericano de Desarrollo también insistió en previsiones sociales que
beneficien a la población local y condicionó su apoyo financiero a
que se tomen medidas sociales y ambientales, postura que fue reforzada por otras
entidades financieras que prestan apoyo, como el Banco Mundial, la Corporación
Andina de Fomento y el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil. Dichas
previsiones consisten en destinar aproximadamente 40% de las regalías e
impuestos pagados por los operadores de Camisea directamente a los municipios de
la zona del proyecto, lo cual abre nuevos terrenos en los contratos sobre gas
natural. El gobierno peruano no tuvo que endeudarse para invertir en Camísea.
La primera prioridad para el uso
del gas extraído de Camisea será satisfacer las necesidades internas peruanas.
También existe un contrato gubernamental con un consorcio de compañías
energéticas extranjeras para producir GNL, que se enviará a las costas
occidentales de México y Estados Unidos. El desempeño en dos variables
clave 1 —por encima y más allá de la
extracción exitosa de gas— será crucial para la percepción futura de Camisea:
serán eficaces las salvaguardas ambientales a la luz de algunos fracasos
iniciales, y será cierto que los fondos designados se distribuirán directamente
entre los municipios cercanos?
ECUADOR. Las reservas probadas de
petróleo a finales de 2005 eran de 5.100 millones de barriles, terceras en
volumen en América del Sur (detrás de Venezuela y Brasil). La producción en ese
año fue de 541.000 barriles diarios, y el consumo, de 148.000. Como puede
observarse en estas cifras, el país exporta una gran proporción de su
producción. Sus reservas de gas natural son bajas y no es un productor
significativo.
Ecuador es un país turbulento en
términos políticos. Ha tenido por lo menos siete presidentes en los 10 años
pasados (sin contar un triunvirato que duró unas horas y un presidente que fue
depuesto después de un día). Un contrato con Occidental Petroleum se anuló en
2006 y todavía no hay un veredicto sobre la compensación que se pagará.
ExxonMobil abandonó Ecuador y en 2005 EnCana, gran compañía energética
canadiense, vendió sus activos a una empresa china.
COLOMBIA. Las reservas probadas de
petróleo del país a finales de 2005 eran de 1.500 millones de barriles. Su
producción de ese año fue de 549.000 barriles diarios, y el consumo, de 230.000.
Las reservas de gas natural a finales de 2005 eran de 0,11 billones de metros
cúbicos; la producción, de 6.800 millones de metros cúbicos, y el consumo,
también de 6.800 millones. A finales de 2005 tenía reservas probadas de carbón
de 6.600 millones de toneladas
cortas.
En la década de 1920 Colombia era
exportadora de petróleo; en la de 1970 se volvió importadora, pero ahora puede
satisfacer su demanda interna con producción propia y deja un modesto residuo
para la exportación. Se encuentra ubicada en una región prometedora en hallazgos
petroleros, al lado de Venezuela y Ecuador, pero ha tenido menos éxito que sus
vecinos. Existe preocupación de que pueda volver a ser importadora y, en
consecuencia, sE otorgan términos favorables a los inversionistas. Alrededor de
80% de sus sondas se dimentarias permanece sin explorar. La paraestatal Empresa
Colombiana de Petróleos (Ecopetrol) se fundó en 1951 y tiene buena fama de
eficiencia. En 2006 se privatizó 20% de la firma.
Durante mucho tiempo, Colombia ha
tenido un problema grave en la explotación de petróleo y gas a causa de la
destrucción de ductos por la guerrilla y de la violencia y secuestros dirigidos
a menudo contra extranjeros que trabajan en el sector energético.
TRINIDAD Y TOBAGO. Las reservas
probadas de petróleo a finales de 2005 eran de 800 millones de barriles. Ese año
la producción fue de 171.000 barriles diarios. La mayor sombra que proyecta este
país en el hemisferio es por su producción de gas natural y sus exportaciones de GNL A finales de 2005 contaba con reservas probadas de gas de 0,55 billones de
metros cúbicos y la producción de ese año ascendió a 29.000 millones. Sus
reservas de gas representan menos de 1% de las del planeta, pese a lo cual se ha
vuelto un importante proveedor de GNL a Estados Unidos; como se indicó antes,
suministra a ese país 75% de sus importaciones de ese energético. Esta situación
es muy prometedora para la nación caribeña silos expertos en energía de las tres
naciones norteamericanas son precisos, a saber, es probable que las tres tengan
que apoyarse en mayores importaciones de GNL en el futuro.
Trinidad y Tobago es un pequeño
país con una población de 1,3 millones de habitantes, que ha sacado el mayor
partido a sus recursos de petróleo y gas, los cuales generan alrededor de 40%
del PIB y 50% del ingreso del gobierno; también han generado industrias internas
que consumen energía, como las del amoníaco, el metanol y el aluminio para
fundición. Estas actividades han producido considerable daño ambiental, problema
que debe atenderse.
CONCLUSIONES. La cooperación en
asuntos energéticos es mucho mayor en América del Norte que en América del Sur.
Los mejores contrastes son la relación de colaboración entre Canadá y Estados
Unidos y la postura antagónica de Bolivia y Chile. Muchos de los problemas
irreconciliables con naciones del hemisferio surgen del nacionalismo defensivo,
como las turbulentas relaciones de Ecuador con las compañías petroleras foráneas y la negativa de
México a permitir la inversión privada en la exploración y producción
petroleras. Bolivia estaba dispuesta a enemistarse con Brasil al intervenir por
la fuerza en las operaciones de Petrobras para nacionalizarlas. La política
energética también sufre por la agitación política en los países, como el
derrocamiento de dos presidentes en Bolivia a causa de las ventas de gas natural
a extranjeros, y por el desacuerdo en el Congreso en torno a los impuestos a las
compañías energéticas foráneas en Ecuador. El presidente de Venezuela declara
con regularidad que se propone reducir las ventas de petróleo a Estados Unidos,
pero no lo lleva a cabo en la amplitud que proclama porque no existen mercados alternativos que puedan
manejar el crudo pesado de su nación. El origen de estas discordancias no es un
misterio, pero todas tienen costos económicos para los países involucrados.
Sólo dos de los 11 países
analizados no tienen empresas energéticas estatales: Estados Unidos y Canadá.
Esas compañías no son iguales en ninguna forma. Petrobras ha desarrollado un
historial envidiable, en tanto Pemex ha sido incapaz de actuar como una tipica
compañía petrolera porque el gobierno central la priva de los fondos
necesarios para la exploración y producción normales. Las otras firmas estatales
varían considerablemente; PDVSA se encuentra bajo mayor control político que
Ecopetrol en Colombia.
Por último, existe a menudo una
diferencia patente entre los objetivos de los discursos y las acciones concretas
para alcanzarlos. Varios presidentes
estadounidenses han proclamado el objetivo de la independencia energética, pero
se niegan a elevar las normas de eficiencia de combustible. El presidente Chávez
anuncia un proyecto para construir un megaducto de Venezuela a Argentina, y bien
puede ser que el objetivo real sea el anuncio en sí, porque nada se ha hecho por
llevarlo a cabo. Las autoridades mexicanas están hoy de acuerdo en que deben
explorar las prometedoras aguas profundas del Golfo de México, pero hasta ahora
no han hecho nada por hacer de ello una realidad. El hemisferio no ha sido más
capaz de integrar su política energética y cada uno de esos fracasos acarrea
costos considerables.
Director de la cátedra William E.
Simon de Economía Política en el Center for Strategic and International Studies
Fuente Consultada: Revista Veintitrés
Internacional Junio 2007