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LA SOCIEDAD RESTAURADORA
ACUERDO ENTRE LAS PROVINCIAS PARA DEFENDERSE DE LA LIGA UNITARIA DEL GRAL. PAZ

LA SOCIEDAD RESTAURADORA

 

  

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Justo José de Urquiza

Presidencias Históricas

Batalla de Caseros

Gobierno de Juan M. de Rosas

El Pacto Federal


La Sociedad Popular Restauradora: Esta institución fue creada a fines de 1833 por los partidarios de Rosas con el objeto de canalizar la acción política de los “federales netos”. Conocida popularmente con el nombre de Mazorca, habría de convertirse en un grupo de choque con efectos cada vez más intimidatorios contra los opositores Los mazorqueros —cuya acción se prolongó a lo largo del segundo gobierno de Rosas— no vacilaron en recurrir a la violencia para conseguir sus objetivos intimidatorios y suprimir la oposición.

A medida que pasaban los años, y sobre todo durante el segundo gobierno de Rosas, se endureció la política contra la oposición pero, en términos más generales, también se reforzó un rígido control sobre las costumbres y los hábitos de la sociedad. La Sociedad Popular Restauradora —grupo político formado a instancias de Encarnación Ezcurra— y su grupo de choque “la Mazorca" asolaban las calles porteñas.

La Mazorca no sólo eliminaba físicamente al enemigo, sino que lo hacía de manera pública, generalmente en las plazas, para dar ejemplo al resto de la sociedad. Paralelamente, se exigía a la población que demostrara su adhesión al régimen pública y activamente: por ejemplo, se hizo obligatorio el uso de una cinta colorada (la  ) sobre la ropa. Esto, junto al culto público a la figura del gobernador, buscaba hacer efectiva la participación política de la población, siempre y cuando fuera en apoyo de Rosas.

Viamonte, impotente frente al giro de los acontecimientos, presentó su renuncia. En esos momentos Rosas terminaba brillantemente su campaña contra los indios y la ciudad lo recibía consagrándolo “héroe del desierto”. Era el hombre señalado para ocupar el puesto vacante.

La Legislatura insistió en su nombramiento cuatro veces, sin que éste aceptara. Ante sus reiteradas negativas surgieron los nombres de Tomás y Nicolás Anchorena, Juan Nepomuceno Terrero y Ángel Pacheco, todos incondicionales de don Juan Manuel, pero ninguno aceptó el puesto. Por último, la Sala de Representantes, sin haber encontrado un candidato, resolvió designar como gobernar.

Rosas y la Iglesia: Rosas contó con el apoyo de la Iglesia y  fue proclamado defensor de la religión católica. Permitió el regreso de los jesuitas a Buenos Aires y dio un fuerte impulso a la educación religiosa.

Como tantos otros aspectos de la vida cotidiana, también la religión se politizó Una amenaza para el gobernador fue el escándalo que se originó cuando la hija de una importante familia patricia porteña, Camila O’Gorman, se enamoré del sacerdote Ladislao Gutiérrez y huyeron juntos. Su posición defensora de la fe católica condujo a Rosas a buscar a los fugitivos para, luego, fusilarlos en 1848. (foto de Camila)

Símbolos de la Confederación: El régimen rosista fue particularmente afecto al uso de una profusa simbología que exaltaba al federalismo en general y al Restaurador en particular. No sólo se hizo absolutamente obligatorio el uso de la cintilla punzó (no exhibirla podía ser castigado con la muerte) sino fue la imagen de Rosas ocupó un Fugar de privilegio incluso en ¡os altares. 

Por lo general, esta simbología era sumamente agresiva y, al tiempo que celebraba el carácter sagrado de la Confederación, amenazaba de muerte a los “salvajes unitarios”. El color característico de la Confederación fue, justamente, el rojo punzó, color que se puso de moda aun para las vestimentas usadas en las celebraciones privadas. En cambio, el celeste, color de los unitarios, prácticamente fue dejado en desuso.

Fuente Consultada: Historia Argentina y El Mundo Contemporáneo Editorial AIQUE - La Nación Argentina Historia 3 Editorial Kapelusz