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RESUMEN
DE LA REVOLUCIÓN CHINA
Introducción:
China fue siempre un
país intervenido por potencias colonialistas. La existencia de territorios
ocupados fue argumento suficiente para que los revolucionarios lograran levantar
las masas en pro de un cambio que pusiera fin a las usurpaciones. Entre los
territorios ocupados estaba Manchuria (la tomó el imperio del Japón en 1931). En
1945 los comunistas fueron factor importante en la liberación de Manchuria,
razón por la cual se les aceptará en la población.
Un régimen feudal,
caracterizado por el gobierno autócrata de terratenientes. Como consecuencia del
régimen feudal persistente la masa campesina se mantiene en la miseria, en la
ignorancia, y con escasos recursos para sobrevivir. La influencia de la
Revolución Soviética el envío de emisarios rusos en forma directa e indirecta a
China con el fin de concientizar a la población para que se rebelara como lo
hizo en Rusia.
En vísperas de la
Segunda Guerra Mundial, China era un país muy pobre, dedicado básicamente a las
actividades agrícolas y con un desarrollo industrial prácticamente inexistente
(sólo el 3% de la población trabajaba en la industria).
La agricultura
seguía utilizando los métodos tradicionales y se basaba en el cultivo extensivo
del arroz, el maíz y la patata. En los últimos decenios, la población había
aumentado enormemente, pero seguía sujeta a las tradicionales dificultades
naturales (inundaciones, sequías...) que daban lugar a hambrunas periódicas y a
la muerte de millones de campesinos. Una minoría de grandes propietarios
detentaba la propiedad de la tierra que era trabajada por los campesinos bajo un
régimen de tipo feudal. Vivían sumidos en la pobreza y asfixiados por las rentas
que debían pagar a los señores (más de mitad de la cosecha).
La entrada en China
de las potencias europeas en el siglo XIX había comportado un cierto desarrollo
industrial en una estrecha franja costera y una apertura comercial hacia
Occidente. También había surgido una burguesía comercial, aunque numéricamente
era poco importante. De este modo, China mantenía una rígida estructura social,
sostenida por el confucionismo, que inculcaba al pueblo la sumisión a las
jerarquías políticas, sociales y familiares.
Políticamente,
después de la destitución del último emperador en 1911, se había proclamado la
República, que estaba en manos de las fuerzas nacionalistas del Kuomintang,
partido fundado en 1905, que dirigió el movimiento insurreccional que puso fin
al tradicional Imperio Chino, instaurando una democracia
parlamentaria y proponiéndose liberar al país del imperialismo extranjero.
Estuvo dirigido primero por Sun Yat-sen y después por Chiang Kai-chek,
quien orientó al país hacía una vía muy conservadora, que dio lugar a una fuerte
oposición comunista. El Partido Comunista, dirigido por Mao Zedong, tenía su
fuerza entre los campesinos y defendía la necesidad de un reparto de la
propiedad entre los campesinos pobres.
El Partido Comunista
Chino fue fundado en 1921 por algunos intelectuales como Mao Zedong y Zhou Enlai.
En 1927 se enfrentó a la política del Kuomintang y proclamó la necesidad de la
revolución armada de los campesinos.
En 1934, las tropas
comunistas emprendieron lo que se llamó la "Larga Marcha": recorrieron cerca de
12.000 km huyendo del cerco que les habían tendido
los ejércitos nacionalistas. Después de un enfrentamiento con las tropas de
Chiang Kaí-chek, los comunistas, dirigidos por Mao, se refugiaron en Yenan,
donde a partir de 1935 promovieron la creación de una República Popular, en la
que se llevaron a cabo una serie de reformas sociales que habían de ser el
preludio de la nueva sociedad: elecciones con sufragio secreto para la
Administración local, lucha contra el feudalismo, reparto de tierras,
disminución de los impuestos, etc.
China antes de la Segunda Guerra Mundial:
1911 Revolución China. Los nacionalistas,
dirigidos por Sun Yat-sen, derrocan el Imperio manchú.
1916 Se constituye en Cantón un nuevo
gobierno basado en los «tres principios» de Sun: nacionalismo, democracia y
aumento del nivel de vida popular.
1918 Segundo gobierno en Pekín dirigido por
Yuan ShiKaiwho, que se convirtió en presidente con el apoyo del ejército.
Sun declara la guerra a Alemania, Yuan
le sigue en 1917. El Tratado de
Versalles autoriza a Japón a quedarse con el territorio alemán de Shantung.
China no obtiene nada. Deja de comprar mercancías británicas y japonesas y busca
la ayuda de Rusia. Rusia devuelve a China territorios arrebatados durante el
siglo anterior. El Partido Comunista Chino empieza a crecer.
1922 Los nacionalistas del Koumintang no
consiguen someter a los poderosos señores de la guerra. Sun invita al Partido
Comunista a unirse a su ejército.
1925 Muere Sun Yat-sen. Chiang Kai-chek se convierte en el líder
del Koumintang.
1926 Las expediciones contra los señores de la guerra en el norte
del país obtienen un gran éxito.
1927 Chiang inicia unos ataques contra el Partido Comunista. Las
«patrullas de la muerte» del Koumintang se lanzan sobre los comunistas en
Cantón, asesinando a 6.000 personas.
Ataques similares en
Shanghai y otras grandes ciudades. Mao Zedong (Mao-Tse-tung) se convierte en
líder del Partido Comunista. Conduce a lo que queda del Partido Comunista a las
montañas de Kiangsi e instituye un Soviet para reconstruir el Partido e iniciar
la guerra civil contra el Koumíntang.
1928 Chiang entra en Pekín y se convierte en
el nuevo gobernante de China. Cree que el país necesita un líder militar fuerte
y decide deshacerse de su único rival, el Partido Comunista.
1931 Chiang pone en marcha una serie de
campañas de exterminio para derrotar a los comunistas en Kiangsi. El ejército
del Partido Comunista —Ejército Rojo de Liberación del Pueblo— utiliza la
táctica de guerrillas. Los japoneses invaden Manchuria. Chiang decide
enfrentarse al Ejército Rojo antes que a los japoneses.
La guerra civil y la revolución de 1949:
La Segunda Guerra
Mundial puso un paréntesis en la guerra civil: comunistas y nacionalistas
pelearon juntos contra los japoneses. Durante esta guerra, entre 1937 y 1946,
China fue invadida por las tropas niponas. Los comunistas chinos desempeñaron un
papel muy importante en la lucha contra los japoneses y consiguieron ganarse el
apoyo de los campesinos gracias a las medidas revolucionarias que se ponían en
práctica en los territorios bajo control comunista: reparto de las tierras,
aplazamiento de deudas, limitación de impuestos, etc.
La capitulación
japonesa de 1945 llevó a China hacia una guerra civil que enfrentó a los
comunistas y a los nacionalistas del Kuomintang, que se habían reconciliado
temporalmente para constituir un Frente Nacionalista antijaponés en 1937. Las
fuerzas comunistas controlaban una buena parte del territorio chino que reunía a
más de 100 millones de habitantes, la mayoría campesinos. El resto del
territorio, es decir, las zonas costeras y la mayoría de las grandes ciudades,
estaba en manos del Kuomintang, que se oponía a la reforma agraria fomentada por
los comunistas y que contaba con el apoyo de Estados Unidos.
En 1947 las fuerzas
comunistas protagonizaron una gran ofensiva que culminó con la reconquista de
Manchuria y la conquista de las ciudades más importantes. Sumido en el desorden
y la corrupción, el ejército nacionalista cesó la lucha y los dirigentes del
Kuomintang abandonaron el continente y se refugiaron en la isla de Formosa bajo
la protección de la flota americana. Tras el triunfo del ejército comunista, el
1 de octubre de 1949, Mao proclamó en Pekín el nacimiento oficial de la
República Popular China. El campo comunista se había ensanchado enormemente con
la incorporación de un país de 9 millones de Km² y una población de 500 millones
de habitantes. Los nacionalistas, por su parte, se
refugiaron en la isla de Formosa (Taiwan).
Los primeros años de la República Popular
Nacida en plena
Guerra Fría, la República Popular China fue reconocida diplomáticamente tan sólo
por los países comunistas, algunos Estados vecinos de Asia y por el Reino Unido
y Portugal, que contaban con algunos enclaves comerciales en su territorio y no
querían ganarse la enemistad de la nueva China. El resto del mundo occidental y
la ONU no quisieron reconocer al nuevo Estado, manteniendo que el único
depositario de la legitimitidad china era el gobierno de la China nacionalista.
Aislada frente al
resto del mundo, la China Popular se volcó hacia la Unión Soviética, el único
aliado del que podría obtener la ayuda financiera, económica y técnica que
necesitaba para la reconstrucción del país. De este modo, en febrero de 1950,
los dirigentes chinos firmaron en Moscú un tratado de "amistad, alianza y
asistencia mutua" con el gobierno soviético. A partir de este momento, la
construcción del socialismo en China se orientó hacia el modelo soviético y la
estrategia estalinista: rápida colectivización de la tierra y una planificación
económica que daba prioridad absoluta a la industria pesada.
El nuevo régimen
presentó algunas peculiaridades propias respecto al comunismo internacional, lo
que dio origen a lo que se conoce como maoísmo: unión de las cuatro clases
revolucionarias (campesinos, obreros, pequeña burguesía y burguesía nacional),
importancia del campesinado, revolución permanente, acción directa del Partido
en todas la áreas.
En el terreno
económico, el gobierno chino lanzó el primer plan quinquenal (1953-1957), que
se centró en el desarrollo de la industria pesada. En forma complementaria, se
llevó a cabo una progresiva colectivización de la agricultura. Las grandes
propiedades en poder de latifundistas y de la burguesía campesina fueron
expropiadas y repartidas entre los agricultores.
Los campesinos, que
se habían convertido en propietarios como consecuencia de la reforma agraria de
1950, fueron incitados a reagruparse en cooperativas socialistas de producción
al estilo de los koljoses soviéticos. En 1957, la mayoría de los
campesinos chinos formaban parte de este tipo de cooperativas. Las empresas
privadas, tanto industriales como comerciales pasaron a ser de propiedad estatal
y los artesanos fueron reagrupados en cooperativas controladas también por el
Estado.
También se inauguró
una política de planes quinquenales de estilo soviético. El primer plan
(1953-57) fijó la prioridad del crecimiento industrial, y en particular de la
industria pesada, por encima del desarrollo agrícola, lo que trajo consigo un
déficit alimentario y la necesidad de mantener el racionamiento. Finalmente, se
redactó una Constitución en 1954, que se inspiraba en la soviética, con un total
paralelismo entre las estrucutras del estado y las del Partido Comunista.
La campaña de las Cien Flores y el
Gran Salto Adelante: En 1956, el régimen
comunista impulsó un proceso de liberalización intelectual: la campaña de las
Cien Flores (1956-1957). Con él, el Partido
Comunista Chino buscaba captar la adhesión de los intelectuales, muchos de los
cuales le eran hostiles. En un principio, los intelectuales no comunistas se
mostraron reacios a manifestar sus críticas. Finalmente, el movimiento desembocó
en una verdadera denuncia de las propias bases políticas del régimen. La
reacción del Partido no se hizo esperar: los críticos fueron acusados de
contrarrevolucionarios y elitistas y muchos de ellos fueron castigados.
Documento:
Revolución cultural en la Universidad
La
lucha era muy encarnizada entonces. Obligábamos a los profesores a llevar un
gorro y un cartel colgado del cuello en los que aparecían frases escritas como:
«Soy un monstruo.» Comparecían por turnos ante todas las clases, donde les
insultábamos, y les asediábamos con consignas, acusaciones y órdenes de
reformarse. Les obligábamos a limpiar los lavabos, les embadurnábamos con
pintura negra y organizábamos «equipos de control de monstruos» (kuan niu-kui
tu,), que se encargaban de que recibieran el trato que se merecían. Les
acusábamos de faltas concretas y no parábamos hasta que confesaban que las
habían cometido. Hizo falta casi una semana de lucha sin tregua para que un
hombre admitiera que había dicho «Mao está equivocado» en una conversación con
un colega suyo.» Fuente Consultada: Memorias del Guardia Rojo (1976) A. Michel
En 1958, el gobierno
chino lanzó un amplio movimiento conocido como el Gran Salto Adelante: con él se
buscaba lograr un equilibrio entre el desarrollo industrial y la agricultura.
Pero, a pesar del éxito obtenido en los dos primeros años, el Gran Salto fue un
fracaso.
La crisis se agravó
debido a la ruptura con la Unión Soviética a principios de los '60. Las
aspiraciones chinas a convertirse en un foco de irradiación de una nueva ola
revolucionaria mundial, en la que la lucha contra el capitalismo era central,
contrastaba con la ambigüedad de las relaciones que en esos años Moscú mantenía
con Occidente.
La Revolución Cultural
Una de las
consecuencias del fracaso del Gran Salto Adelante fue el deseaste y la
relegación de la figura de Mao del centro del poder. Un grupo de dirigentes del
Partido y algunos militares comenzaron a someter las ideas de Mao a una profunda
revisión. En 1962, comenzó la contraofensiva del maoísmo a partir del Ejército,
donde el líder conservaba un enorme prestigio. A fines de 1965, Mao dirigió sus
ataques contra los intelectuales, invitando a los estudiantes a denunciar las
desviaciones ideológicas.
Dicha estrategia triunfó en agosto de
1966, fecha en que se hicieron públicos los dieciséis puntos de la “gran
revolución proletaria” que habían sido impuestos de hecho gracias a la lealtad
de los guardias rojos y al apoyo de las masas trabajadoras descontentas. Los
objetivos principales que pretendía cubrir con este proceso eran, en primer
lugar, la persecución y derrota de todos aquellos que,
detentando el poder, seguían la vía capitalista; en segundo lugar, la
destitución de las autoridades académicas burgueses y la abolición de su
ideología; por último, la transformación de aspectos de la superestructura –
lugar donde se sitúa la ideología en la teoría marxista – que habían quedado
desfasados después de la implantación de la economía socialista.
(Ver: Ultima Campaña de Mao)
Aquel mismo año de 1966 se hizo público
el célebre Libro Rojo, recopilación de citas
de Mao que sintetizan lo fundamental de su pensamiento y que se extendió entre
las masas chinas con el propósito de que sirviera de instrumento para que
asumieran el protagonismo de su propia revolución. El libro, traducido a
numerosos idiomas, corrió de mano en mano por todo el mundo y se convirtió en un
auténtico best-seller político de la década siguiente. Después del noveno
congreso del Partido Comunista, celebrado en abril de 1969, el pensamiento
maoísta se consolidó como eje de la Revolución China, pero veinte años después,
las disidencias internas, sacadas a la luz por la descomposición generalizada de
los regímenes imperantes en los países del llamado “socialismo real”, y
especialmente representadas por los jóvenes estudiantes y la población
descontenta de las grandes concentraciones urbanas, fueron violentamente
reprimidas en la Plaza de Tiananmen.
Para entonces, el último de los
supervivientes que fundaron el Partido Comunista, Mao Tse-tung, había fallecido
en 1976. Pese al imprevisible desmoronamiento de su gran obra, aún hoy el mundo
recuerda con fascinación la asombrosa energía de que hizo gala el maestro chino
durante su larguísima existencia. Siendo joven, cuando caía la helada lluvia
traída por el viento de Mongolia, Mao se desnudaba para recibirla con objeto de,
según sus propias palabras, “domar el esqueleto”. Con el mismo rigor espartano y
abnegado mantuvo un pulso con la Historia.
El llamado de Mao tuvo una gran respuesta en las
escuelas y en las universidades, de ahí que este movimiento haya recibido el
nombre de Revolución Cultural. El movimiento pronto se extendió a toda China.
Los estudiantes, convertidos en Guardias Rojos, dirigían sus ataques contra los
dirigentes que se habían opuesto a Mao, a los que calificaban de revisionistas y
contrarrevolucionarios. A comienzos de 1969, Mao había recuperado su poder.
China después de Mao: Tras la muerte de
Mao en 1976, los dirigentes chinos mantuvieron el modelo socialista. Sin
embargo, se ha desarrollado una política económica más pragmática que,
lentamente, camina hacia una economía de mercado, aunque siempre controlada. El
conductor de este cambio es Deng Xlao Ping, uno de los dirigentes marginados del
Partido durante la Revolución Cultura] y rehabilitado posteriormente. En
1978-1979, Deng impulsó una cierta liberalización política conocida como
"Primavera de Pekín" y permitió una crítica moderada al maoísmo. Sin embargo, el
régimen chino todavía se caracteriza por la falta de libertad política. Los
movimientos de oposición son duramente reprimidos tal fue el caso de la revuelta
estudiantil en la plaza de Tiananmen, en Pekín, en 1989.
Bajar Algunos De Sus Libros
Fuente Consultada: El Mundo
Contemporáneo (Lucas Luchilo, Pedro Saccagio y otros)
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