EL REY DAVID, EN ISRAEL

HISTORIA DEL PUEBLO HEBREO: EL REY DAVID

EL REY DAVID

 

 

 

 

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David, que reinó durante cuarenta años, fue el verdadero fundador de la monarquía en Israel, después del fallido intento de Saúl. Si bien no logró unificar a las distintas tribus, su perspicacia política le permitió mantenerlas dentro de un marco común.

A la muerte de Moisés, el pueblo eligió á Josué por jefe. Este condujo a los israelitas al asedio de la ciudad cananea de Jericó. Los cananeos fueron vencidos y las tribus de Israel se establecieron en Palestina.

Durante este período se limitaron a hacer una guerra de emboscadas; cada tribu obraba por cuenta propia y no existía un jefe que los mandara. Más tarde aparecieron hombres a los que Dios ordenaba salvar a su pueblo; se llamaron. jueces o sufetes. En épocas difíciles y turbulentas eran jefes militares; en tiempos de paz administraban justicia. Los más importantes fueron: Gedeón, Jefté, Sausón y Samuel.

A este último, el pueblo le pidió que designara un rey. Finalmente, las tribus de Israel habían dejado de lado sus diferencias y se habían unido, acosadas por el peligro filisteo. Por orden de Dios, Samuel designó a Saúl primer rey del Pueblo Elegido (1080 a. de J. C.). Organizó un poderoso ejército, que fue derrotado por los filisteos, y pereció junto a su hijo Jonatán cerca de las montañas Gelboe.

 Hacia fines del siglo XI a.C. surgió una nueva amenaza, los filisteos, que, repelidos por Ramsés III, se instalaron en la costa cananea y extendieron sus dominios gracias a un poderoso ejército. Para hacerles frente, las doce tribus debieron unirse y elegir un jefe. Saúl, dotado de una prestancia física extraordinaria, fue designado por el profeta Samuel y aclamado como rey por el pueblo. Sin embargo, debido a sus éxitos militares contra los filisteos, usurpó las atribuciones sacerdotales de Samuel, realizando holocaustos en su ausencia; éste rompió relaciones con Saúl y ungió en secreto uno de los servidores del rey: David

Su sucesor, David, estableció la capital del reinó en Jerusalén. Creó un arsenal, modificó la organización militar y derrotó a los enemigos de Israel. Esas victorias tuvieron resultados duraderos. Como los israelitas llevaban vida errante, no pudieron dedicarse a las artes. Y cuando Salomón, hijo de David, quiso agrandar su palacio, edificar mansiones y levantar un templo, tuvo que llamar artesanos y obreros de Fenicia, de Siria y de Babilonia. Nunca conocieron los hebreos una época más floreciente que la vivida bajo su- reinado. Desgraciadamente, estaban rodeados de poderosos vecinos y no pudieron gozar de paz por mucho tiempo. Vivían en estado de guerra casi continuo. Salomón se propuso construir un templo en el sitio ya escogido por David.

A David, nacido en la tribu de Judá, sólo le bastó una hazaña para hacerse famoso. Mató con su honda al gigante filisteo Goliat, cuya muerte desencadenó la huida del enemigo. Esta victoria le dio popularidad, pero al mismo tiempo despertó la envidia de Saúl, que escuchaba a las mujeres cantar: «Mil hombres mató Saúl y diez mil mató David». El rey intentó eliminarlo encomendándole misiones peligrosas: le prometió la mano de su hija Mikol a condición de que le trajera como dote cien prepucios de filisteos. La trampa no funcionó porque David trajo doscientos y la desposó. Como la animosidad de Saúl creció, David tuvo que huir y ponerse al servicio de los enemigos de Israel. Akis, rey filisteo de Gat, lo envió a Siquelag, cerca de Gaza, desde donde encabezo vanas correrías contra los amalecitas y otras tribus del desierto.

Cuando estuvo terminado exigió que las fiestas sagradas se celebraran sin excepción en Jerusalén. Los últimos años del rey fueron poco edificantes. Dejó implantar en Israel los cultos extranjeros y cargó a su pueblo con grandes impuestos. A su muerte, en el 974 antes de Jesucristo, los judíos se dividieron en dos Estados: el reino de Judá y el reino de Israel. Este último fue destruido por los asirios al mando del rey Salmanasar. El reino de Judá cayó en poder de Nabucodonosor III quien. en el año 606, llevó a casi todos los habitantes cautivos a Babilonia. El exilio duró 70 años, al cabo de los cuales consiguieron volver a su patria. En 169, bajo el gobierno de los macaebos , se declararon independientes, pero en el año 65 antes de Jesucristo, sus disensiones provocaron la intervención de los romanos y las legiones sometieron a Jerusalén.

A su muerte, el reino se dividió en cuatro tetrarquías, cuyos jefes, los procuradores, tomaban una importancia cada vez mayor. Pero el espíritu de libertad de los judíos tenía raíces demasiado hondas para que pudieran soportar el nuevo yugo. Se sublevaron y dieron muerte a algunos romanos. La represión fue implacable. Vespasiano invadió Judea y llevó contra ella una guerra sin piedad.

Cuando fue proclamado Emperador, su hijo Tito tomó el mando de las legiones y, al año siguiente (70 de nuestra era), Jerusalén caía en su poder y el Templo era destruido.) El templo de Salomón, uno de los edificios más grandiosos de la antigüedad, fue levantado en el año 900 antes de Jesucristo. Destruido una primera vez por ‘los babilonios, fue reconstruido con mayor magnificencia. Pero los romanos los arrasaron nuevamente en el año 70 antes de Jesucristo.

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