VIRGILIO, OVIDIO Y HORACIO:
Los elementos principales de la literatura latina fueron
"Roma" y “el
hombre". El pasado, el futuro y la gloria de su patria ilustraban las obras
literarias de los romanos. El hombre, su actividad política, su conducta,
Fueron otras de las preocupaciones dominantes. La influencia griega fue de suma
importancia, los grandes literatos griegos fueron los modelos por seguir.
Roma fue también el tema dominante en la historia latina. Esta tuvo un fin
literario de carácter ‘patriótico-moralista’. Los historiadores romanos le
rindieron homenaje a su ciudad, considerada por ellos como el corazón del mundo.
Trataron entonces de mantener vivo el orgullo nacional y de exaltar los deberes
cívicos de sus ciudadanos.
Setenta años antes de Cristo nació en Mantua
Publio Virgilio Marón (70-20), el más grande de los poetas latinos. Fue autor de
las Bucólicas, colección de cantos en los que ensalza la vida del campo,
completados después por las Geórgicas, que describen las labores agrícolas, la
vida de las abejas, del ganado y de los árboles.
Pero su obra cumbre fue la
Eneida, que consta de doce libros en los que,
imitando a Homero, describe las aventuras de Eneas, fugitivo de Troya, una vez
destruida la ciudad por los griegos. El libro es un relato mitológico, épico,
poético y dramático, en el que al mismo tiempo se va siguiendo paso a paso el
periplo del príncipe troyano a través del Mediterráneo. La intervención de los
dioses en los combates que se describen recuerda las páginas de la ¡liada y la
Odisea.
Contemporáneo de Virgilio fue Publio Ovidio Nasón romano a quien Augusto
desterró a Ponto Euxino a orillas del Mar Negro. Sus obras más conocidas son El
arte de amar, de tema netamente erótico, y Las metamorfosis, de carácter
mitológico.
Quinto Horacio (65-8) escribió odas, sátiras y epístolas. De estas últimas,
la titulada A los Pisones ha sido considerada como un tratado de preceptiva
literaria. Fue protegido de Mecenas.
Siguiendo La línea del griego Esopo, en Roma encontramos a Fedro,
contemporáneo de los poetas antes mencionados, a quien se debe una colección de
fábulas.
Salustío (86-34 a.C.) Escribió con estilo conciso y metódico sobre los
tiempos de las crisis de la república y sus problemas. Sus obras: La guerra de
Yugurta y La conspiración de Catílina.
Tito Livio (59 a.
C- 17 d.C.) Escribió Historia de Roma, importante obra en
la que recogió el testimonio de antiguos cronistas. No obstante la falta de
crítica en sus relatos, en donde mezcló la leyenda con la realidad, su obra fue
importante para conocer los primeros tiempos de Roma.
Tácito (55-120 d.C.) Se lo
consideró uno de los historiadores más importantes de Roma; fue autor de
numerosas obras, entre ellas Anales y Germania.