ARTE ROMANO:
Las artes romanas se concibieron en una época en la cual las obras griegas
habían llegado a su máximo esplendor. Fue difícil entonces librarse de tan
magnífica influencia, complementada por ciertos elementos etruscos que marcaron
la base del posterior desarrollo artístico.
No obstante los aportes recibidos, a comienzos del siglo II a.C. comenzó a
manifestarse un verdadero arte romano. Sus obras se enriquecieron con el correr
de los siglos y tomaron la uniformidad característica de un arte propio. En sus
creaciones prevaleció un carácter técnico y práctico, resultante del espíritu
del pueblo romano. No se persiguió, como en Grecia, un fin estético en sí
mismo.
Resulta de
las influencias etruscas y griegas, alcanzó su mayor esplendor en la época del
Imperio. Se desarrolló en Italia desde el año 200 antes de C., hasta el siglo IV
después de C., algunos lo consideran inferior al arte griego, pero en realidad
fue más variado, más flexible y en ciertos aspectos
se acerca más al arte
moderno; así, su influencia en el arte de la Edad Media y del Renacimiento fue
notable. Sus mayores logros los presenta en el desarrollo de la arquitectura;
por ello, el dibujo y la pintura la realizaban a servicio de esta, predominando
los murales. Los temas eran asuntos bélicos, eróticos, leyendas heroicas,
paisajes, marinas, naturaleza muerta y el retrato. A partir del siglo I, se
observan dos corrientes pictóricas o estilos: el estilo Neoático, que se
preocupa por la forma humana, resaltando asuntos de la mitología y epopeya y el
estilo Helenístico - Alejandrino, que pone de manifiesto la preocupación por la
pintura rural, se cultivan el paisaje y las marinas. Al iniciarse el siglo II
hasta el 79 de nuestra época (pintura en Pompeya), se observan cuatro estilos:
de incrustación, alejandrino o arquitectónico, ornamental y fantástico.
El arte romano toma como
referencia los modelos griegos de la época helenística. Debido a su carácter práctico, el pueblo romano desarrollará la
arquitectura para establecer un sensacional programa constructivo que primero
afectará a la ciudad de Roma y luego se extenderá por todo el Imperio. El arco y
la bóveda tendrán un papel principal en la concepción de la arquitectura romana.
Se utiliza el ladrillo y el mortero, realizado con cantos rodados o piedras
pequeñas, con una consistencia eterna. Su aspecto pobre exige un revestimiento
de apariencia opulenta como suelen ser mosaicos o simplemente ricas pinturas.
Otra importante aportación romana será la amplia difusión del arco de medio
punto que frecuentemente es encajado entre las columnas y el dintel,
estableciendo un sistema constructivo de gran originalidad que aporta solidez al
edificio.
Roma fue un
pueblo de labradores, de comerciantes, de guerreros. Los romanos mostraron mayor
interés por las cosas prácticas y sus obras artísticas llevan siempre un sello
utilitario. Pueblo dominador, fundador de un vasto imperio, el romano tuvo por
preocupación fundamental mantener el dominio sobre los territorios colonizados,
para lo cual movilizó poderosos ejércitos, dio vida a un denso cuerpo de leyes
que apretó los lazos entre la metrópoli y las provincias, y desarrolló una
gigantesca labor constructiva con un variado repertorio de formas
arquitectónicas perfectamente adaptadas a sus fines. Sus dos grandes
realizaciones fueron el Derecho y la Arquitectura, pero su mérito principal es
haber extendido la civilización grecolatina por una vasta parte del mundo
conocido.
ARQUITECTURA: Su finalidad es
utilitaria, está concebida en función de las necesidades privadas y públicas.
Expresa la voluntad de poder y de mando del Estado romano, que se erige como
rector de la vida privada y pública de sus ciudadanos. Es monumental, hecha
pensando en la glorificación de Roma y para resistir el paso y el peso del
tiempo. Más que la belleza busca la majestad y la robustez, por lo que se
muestra en grandes masas sólidas y pesadas. Expresa el ideal de uniformidad del
Imperio, que aspira a que todos los pueblos sujetos a su dominio asuman una
fisonomía material a imagen y semejanza de la Urbe. Alterna dos sistemas
conocidos: el de la columna y dintel (copiado de los griegos), y el arco y
bóveda (tomado de los etruscos). Sus principales monumentos fueron: el templo,
la basílica, las termas, los teatros, los anfiteatros, los circos, etc. (Ver
Acueductos Romanos)
LA
ESCULTURA: Se mueve entre los polos
contrarios de idealismo y realismo y su tema casi central es el retrato. En sus
comienzos, la influencia etrusca se hace presente en algunos bronces, luego la
influencia griega a través de los escultores helénicos que vivían en Roma o en
la Magna Grecia, así como de las obras descubiertas en suelo griego y llevadas a
Roma, impulsa la corriente idealista. El enfrentamiento de ambas tendencias se
advierte en obras del período republicano.
PRINCIPALES
CARACTERÍSTICAS: Creada con un destino
utilitario que se cumple en su función narrativa, honoraria o descriptiva. Más
que un arte es una artesanía supeditada a exigencias religiosas honoríficas o
conmemorativas. Cultiva con preferencia el retrato llevándolo a su máxima
identificación con el modelo. Es un arte naturalista. Es una obra anónima.
PINTURA:
La conocemos a través de los frescos
hallados en la ciudad de Pompeya, que suelen ser copias griegas o caprichos
decorativos de gracia picaresca como cupidos, pájaros, cintas, flores, etc. Los
temas son históricos, mitológicos paisajísticos y marineros. También en ciertos
períodos se hizo una pintura arquitectónica, que imita a los elementos
constructivos. Lo interesante de la pintura romana es la técnica de manchas de
color al temple, aplicadas con brochazos sueltos, sin detallar, a la manera
impresionista y con efectistas toques de sombra y luz. También en la pintura
domina el gusto realista por lo que los temas preferidos, son el retrato, la
caricatura y el paisaje.