Una política tan agitada como fue la romana,
forzosamente tuvo que dar origen a grandes oradores públicos que pudieron hacer
sus primeras armas en el Senado y en el foro. Catón, Escipión
el Africano, y los Gracos alcanzaron fama en la época
anterior al nacimiento de Cristo, pero ninguno de ellos tuvo el renombre de
Marco Tulio Cicerón (107-43), escritor, soldado, político y orador, una de las
figuras más preclaras de la Roma anterior al Imperio. Había nacido el año 107 a.
J. C., y mientras ejerció el cargo de cónsul atacó duramente a Catilina, que
pretendía rebelarse, en sus famosas Catilinarias. Del mismo modo fustigó a Marco
Antonio en sus Filípicas, ya que Cicerón era enemigo del triunviro Marco
Antonio.
Entre sus escritos didácticos destacan De la vejez, La República y numerosas
epístolas. En el Siglo de Oro de la literatura latina aparecieron notables
historiadores, como Julio César, que relató la Guerra de las Galias de la que
fue protagonista y que no siempre transcribió con imparcialidad. En el siglo
anterior a nuestra Era, Tito Livio (58-17
a.C.) escribió una Historia de Roma que
consta de 142 libros, de estilo muy depurado y más imparcial que las obras de
César.
A partir del siglo i de nuestra Era se inicia la decadencia romana, pero aún
surgen figuras extraordinarias, entre las cuales no es posible olvidar a un
español, el cordobés Séneca (4-65) que había sido maestro de Nerón y a quien
éste obligó a cortarse las venas el año 65. Fue un filósofo estoico y un hombre
recto y noble. Escribió De la ira y Epístolas a Lucilio.
Fruto de la época fue la aparición de numerosos escritores satíricos, entre
los cuales los más conocidos quizá sean el español Marcial (40-102), autor de
Epigramas, y el romano Juvenal (54-138).
Otro español notable fue Quintiliano (35-95), considerado como uno de los
primeros escritores de Pedagogía y autor de uno de los primeros libros de
Educación: Instituciones Oratorias.
Tácito y Suetonio fueron importantes historiadores, mientras los dos Plinios,
Columela y Pomponio Mela, se dedicaron a la literatura didáctica.
En todos los pueblos la novela es el último género que suele aparecer,
mientras que el primero es casi siempre la poesía épica.
Lo mismo ocurrió en
Roma. En tiempo de Nerón, Petronio escribió una narración cuyo título es El
satiricón, de la que sólo se conservan algunos fragmentos. Más divulgada es la
novela El asno de oro, de Apuleyo. En ella se relata la aventura de Lucio,
convertido en asno al querer imitar a una bruja que por arte de encantamiento se
transformó en pájaro. Es una obra satírica.