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ROSA LUXEMBURGO, LA DAMA DEL PUÑO EN ALTO:
Rosa
Luxemburgo (1870-1919) fue la conciencia cívica de la izquierda radical en un
tiempo en que la violencia revolucionaria aparecía como el único camino para
alcanzar la justicia social. Esta judía nacida en el pueblo polaco de Zamosc,
bajo el dominio zarista, estudió en Varsovia yen Zurich, a donde se trasladó
cuando tenía diecinueve años y en donde descubrió el pensamiento marxista.
Nacionalizada alemana en 1898, fue una de las figuras más notables de la
izquierda radical y el anverso de la moneda cuyo reverso era Lenin. Como mujer y
como revolucionaria, Rosa Luxemburgo defendió la dignidad de la persona y la
justicia social y, a pesar de las circunstancias, confió en la capacidad del
proletariado para, como decía Marx, emanciparse por sí mismo. Fue por ello que,
al tiempo que reprochaba ácidamente a Lenin que instituyera una dictadura sobre
el proletariado en lugar de promover la dictadura del proletariado, se dirigió a
las masas alentándolas a emanciparse y a repudiar la guerra imperialista.
La insurrección espartaquista.
En noviembre de 1918 los ejércitos alemanes se retiraban derrotados de todos los
frentes de combate. Un grupo de marineros de Kiel, siguiendo el ejemplo de los
revolucionarios rusos, formó un soviet que decidió abandonar la guerra. Desde
entonces, se sucedieron levantamientos en diversas regiones de Alemania. El más
importante fue organizado el 5 de enero de 1919, por la Liga Espartaquista. Tuvo
como centro la ciudad de Berlín. Durante una semana combatieron grupos de
obreros y soldados esparta quistas contra el ejército. Luego de la derrota de
los insurrectos, los dirigentes socialistas Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo
fueron detenidos y, a las pocas horas, asesinados.
Junto
a Karl Liebknecht (1871-1919) fundó en el verano de 1915 la Liga
Espartaquista, nombre que evoca al
esclavo que se rebeló contra los romanos (siglo
I a.C.), donde confluyeron los socialistas que abogaban por la paz
internacional. La anarquía reinante en diciembre de 1918, tras el derrumbe del
II Reich, la llevó a fundar el partido Comunista alemán en la creencia de que
había llegado el momento de la sublevación general de los obreros germanos. Fue
así como el 6 de enero de 1919 estallaron los primeros disturbios y tres días
más tarde las Freikorps, tropas parapoliciales derechistas, la
detuvieron junto a su compañero Liebknecht.
El 15
de enero ambos revolucionarios fueron cruelmente golpeados hasta morir y sus
cuerpos arrojados al canal Landwehr, tardándose varios días en
recuperarlos. La muerte de esta mujer independiente, inteligente y sensible fue
un rudo golpe para el movimiento socialista, donde terminaron por imponerse las
tesis hegemónicas rusas que configuraron personajes como Stalin.
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