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SADDAM
HUSSEIN:
Hace
millones de años, el paraíso se encontraba en la confluencia de los ríos Tigris
y Eufrates. Mucho tiempo después, unos 4000 años antes de Cristo, floreció la
cultura Sumer. La histórica Mesopotamia. La medialuna fértil. Allí por primera
vez se cultivó la tierra, se inventó un alfabeto escrito y se creó el
calendario. Se escribieron obras literarias inmortales como la epopeya de
Gilgamesh y en su ciudad más importante, Ur, nació el patriarca Abraham.
Con las luchas
intestinas y las idas y vueltas de la historia, la civilización se disgregó en
varias tribus, que fueron reunidas en el año 1700 a.C. por el Rey Hammurabi. El
Reino tomó el nombre de Babilonia. Durante su reinado fueron escritos un
conjunto de leyes que protegía notablemente al individuo común y
fundamentalmente a los esclavos, las mujeres y los niños, contra los poderosos,
conocido como el código de Hammurabi.
Al morir Hammurabi, los Asirios tomaron el poder y lo conservaron durante 200
años, hasta que fueron vencidos por el caldeo Nabucodonosor II (606-562 AC)
quien convirtió a Babilonia en la ciudad más importante del mundo antiguo.
Destruyó el Templo de Jerusalén y conquistó Tiro y Egipto. Edificó magníficos
templos y palacios y construyó una de las Siete Maravillas del Mundo, los
jardines colgantes de Babilonia para que su esposa Amytas, de origen Meda, no
extrañara su antiguo hogar que se encontraba en una zona montañosa.
El descendiente de
Nabucodonosor
Las biografías
oficiales iraquíes aseguran que el 28 de abril de 1937, nació en el pueblo de
al-Ajwa, en las afueras de Tikrit, Irak, un descendiente directo de
Nabucodonosor II, Saddam Hussein.
Tikrit es un
pequeño asentamiento a las orillas del río Tigris, ubicado 150 Km. al norte de
Bagdad, la capital iraquí. Por aquella época, había una sola
calle pavimentada y
en ningún lugar de la zona había agua corriente ni electricidad.
Lo cierto es que
nació en una casa de adobe, en el seno de una humilde familia campesina sin
tierra. Hussein, su padre, abandonó el hogar cuando Saddam tenía dos meses. La
versión oficial indica que Hussein murió antes de que Saddam naciera. Su madre,
Sabba Tulfah ‘al Mussalatt, se volvió a casar con Ibrahim Hassan.
Su padrastro,
Ibrahim era cruel. Le pegaba, lo insultaba, lo hacía trabajar interminables
horas a pleno sol, lo mandaba a robar y no permitía que el pequeño fuera a la
escuela.
Cuando cumplió dos
años, su tío Khairallah Tulfah, llegó de Bagdad con una gran sonrisa. Abrazó a
su sobrino y le dijo que había muerto misteriosamente el Rey de Irak, Gazhi.
Saddam no alcanzó a comprender aquellas palabras, pero años más tarde confesaría
que jamás pudo olvidar aquella expresión en el rostro de su tío.
El tío querido
A los 10 años fue
enviado a Bagdad a vivir con su tío Khairallah. El era un ex militar y un devoto
sunnita. Por ese entonces era maestro de escuela y uno de los primeros afiliados
del partido socialista Baath. Fue él quien le enseñó las primeras letras
mientras le hablaba de la unidad Arabe y de Stalin, espantando las moscas a las
que odiaba tanto como a la monarquía y a occidente.
En 1955, Estados
Unidos y Gran Bretaña auspiciaron el Pacto de Bagdad, entre Irak, Irán, Turquía
y Pakistán. Saddam estudiaba en el colegio secundario al Khark. El clima
que se vivía en las aulas y en el país era de un profundo rechazo al
colonialismo británico y norteamericano. Como dirigente estudiantil
independiente se opuso al acuerdo y al año siguiente intentó entrar en las
Academia Militar de Bagdad. La carrera militar era la única posibilidad de
ascenso social que tenían los hijos de campesinos. Pero fue rechazado. Su tío lo
consoló y llevó a Saddam, de 18 años, a las filas del Baath.
El 14 de julio de
1958 el Rey Feisal II y su familia fueron ejecutados en el golpe militar
encabezado por el general Abdul Karim Quassim, quien se convirtió en el
originario Primer Ministro de la República de Irak.
Ese mismo año,
Khairallah instigó a su sobrino a volver a Tikrit para cometer su primer crimen
político. Saddam viajo a su pueblo natal y asesinó sin dudarlo a un prominente
partidario comunista del Primer Ministro Quassim.
El prestigio de
Saddam como hombre duro y despiadado creció fuertemente dentro de las filas del
Baath y por esa razón fue seleccionado para formar parte del grupo encargado de
asesinar al Primer Ministro.
El atentado
fracasó. Algunos de sus compañeros murieron en el intento y Saddam mismo fue
herido en su pierna izquierda. Se quitó la bala con una navaja y corrió por las
calles de Bagdad logrando evitar a la custodia. Se disfrazó de mujer y cruzó el
río Tigris contra la corriente. Al llegar a la orilla, se subió al primer burro
que encontró y escapó a Siria. Allí pasó seis meses en la clandestinidad.
Mientras tanto, en Irak fue condenado a muerte en ausencia.
Exilio y cárcel
Gamal Abdel Nasser,
el presidente egipcio, al enterarse de que Hussein estaba exiliado en Siria, lo
mandó llamar y le facilitó los trámites para que estudiara abogacía en la
Universidad del Cairo. Permaneció en Egipto de 1959 a 1963, hasta que el 8 de
febrero, un golpe militar derrocó a Quassim y puso en el gobierno a Abd
al-Sallam’Arif, integrante de una coalición encabezada por el partido Baath.
Anulada la pena de
muerte que colgaba sobre su cabeza, Saddam volvió a Irak y contrajo matrimonio
con su prima Sajida Tulfah, hija de su amado tío Khairallah y continuó sus
estudios de Leyes en la Universidad Mustansariyah en Bagdad.
Pero, aunque Arif
siguió en el cargo, el Baath duró sólo nueve meses en el gobierno, los
suficientes como para que Saddam entrara en confianza con el aparato represivo.
Se hizo cargo de las interrogaciones en el infame "Palacio del fin", la antigua
residencia real en Bagdad, devenida en cámara de tortura por el régimen.
Saddam fue
encarcelado en octubre de 1964 hasta que logró escapar a principios del año
1966. El 15 de abril de ese mismo año, el primer ministro Abd al-Sallam ‘Arif
murió en un accidente de helicóptero. Asumió el cargo su hermano Abd al-Rahman
‘Arif, también militar.
El 17 de julio de
1968 el partido Baath retornó al poder encabezado por un primo de Saddam, el
general Ahmed Hassan al-Bakr, quien fue nombrado Presidente y jefe del Consejo
del Comando Revolucionario. Saddam, con 31 años, se convirtió en diputado del
Consejo y comenzó a mover los hilos del país. En 1969 se recibió de abogado.
Movido por una
inteligencia pragmática mas que por sus pasiones y odios personales estuvo
virtualmente al frente de la policía secreta iraquí, con el objetivo de
erradicar a los disidentes y a aquellos correligionarios que pudieran
arrebatarle sus sueños de gloria. Las familias de los desertores eran
directamente liquidadas.
Saddam modeló el
aparato represivo de la policía secreta, inspirado en la KGB soviética y la
STASI de Alemania Oriental. Tres centrales de inteligencia le informan
directamente a él y cada una se reporta con las otras dos. El asesinato, la
tortura y una red de informantes los mantiene intercomunicados.
En 1973 fue
nombrado Vicepresidente del Consejo y se convirtió en el verdadero gobernante
del país. Poco a poco fue incorporando al gobierno al "clan de Tikrit", los
familiares de su pueblo natal. Todos los mecanismos del poder fueron controlados
por Saddam y su gente. En enero de 1976, sin haber hecho la carrera militar fue
nombrado general.
Saddam presidente
El 16 de julio de
1979 hizo que Ahmed Hassan al-Bakr renunciara a la presidencia argumentando
problemas de salud. Saddam Hussein se convirtió en el nuevo presidente de Irak.
Seis días más tarde
desató una feroz carnicería, mandando a asesinar a 22 líderes políticos del
partido Baath y a miembros del Consejo Revolucionario. A los 42 años se había
convertido en el dueño absoluto de Irak.
Nombró a Kairallah
Tulfah, —el tío que le había enseñado todo lo que era— Mayor de Bagdad.
Pero robó tanto dinero que su sobrino tuvo que sacarlo del cargo. Antes de ser
removido, escribió un libro que fue publicado y distribuido por el aparato de
prensa del gobierno: "Tres cosas que Dios no debió de haber creado: Los Persas,
los Judíos y las moscas"
Sin embargo, el
odio hacia Persia —actualmente Irán—, no fue el único motivo por el que lanzó la
guerra contra ese país. En 1980 decidió dar un ataque sorpresa fulminante
capturando el estuario de Satt al-Arab con la idea de poner de rodillas al
ejercito iraní y, de esta forma, colocarse como el líder más importante del
mundo árabe.
La guerra contra
Irán
Mientras
planificaba el ataque, fue advertido por un general iraquí acerca de la gran
cantidad de personas que morirían, si el combate se llevaba a cabo. Saddam
invitó cortésmente al general a pasar a otro cuarto para continuar en privado
con la conversación. Al cerrar la puerta le disparó seis tiros. Volvió al
cuarto, guardó su pistola, miró el mapa iraní y siguió hablando como si nada.
Pero aquel general
tenía razón. La guerra duro ocho años y murieron mas de 1 millón de personas.
Occidente apoyaba a Saddam. Le tenía terror al fundamentalismo del Irán del
Ayatollah Komeinhi y no advertía que estaba armando a su futuro enemigo. En esa
guerra trágica y devastadora en la que Irak utilizó por primera vez armas
químicas, el ejército de Hussein se convirtió en el más potente del mundo árabe.
La guerra terminó
en un virtual empate, pero Saddam debía demostrar que seguía siendo poderoso.
Entonces decidió atacar en su propio país a los rebeldes kurdos que habían
apoyado a las tropas iraníes. Para aniquilarlos volvió a utilizar armas químicas
prohibidas. El 16 de mayo de 1988, lanzó un terrible ataque con gas mostaza
y gas sarín, sobre la ciudad de Halabja. El efecto producido por las
armas químicas y biológicas fue y es devastador.
El gas Sarín ataca
el sistema nervioso central. La intoxicación puede ocurrir en minutos provocando
como síntomas una copiosa transpiración, dificultad para respirar, náuseas,
vómitos y finalmente la muerte por asfixia.
El gas mostaza
ataca la piel, los ojos, los pulmones y la zona gastrointestinal. Al tener un
efecto retardado, no provoca ningún síntoma inmediato ante el contacto y por lo
tanto pueden pasar entre dos y veinticuatro horas antes de sentir el dolor y de
enterarse de lo qué había sucedido. Para entonces, el daño celular ya está
hecho.
Los síntomas que
aparecen son: lesiones del ojo con la pérdida de vista, la formación de ampollas
en la piel, náuseas, diarrea y una sensación ardiente en los pulmones. Los
efectos a largo plazo sobre un individuo pueden incluir la debilitación de los
pulmones, dolor del pecho y cáncer crónicos de la boca, de la garganta, de la
zona respiratoria, y de la piel. Se ha conectado a causar leucemia y males
congénitos.
Mas de 7000
civiles, entre ellos mujeres y niños murieron al inhalar del gas mostaza
y el gas sarín.
En el palacio, las
penurias pasaban por otro costado.
El hijo mayor de
Saddam
Saddam y Sajida
habían tenido cinco hijos, dos varones(Udai y Khusai) y tres mujeres(Raghad,
Rana y Hala). Pero el corazón de Saddam estaba en otra parte. Se había enamorado
de Samira Shahbander la hija de una prominente familia de Bagdad.

Sadam Hussein y su familia (foto:
BBC)
Las visitas eran
secretas y los mensajes perfumados viajaban a través de Bagdad. El mensajero del
amor era el valet de Saddam, Kamal Hana Gegeo.
Udai, el hijo mayor
de Saddam, sabía de las anteriores escapadas de su padre pero al enterarse que
el romance con Samira terminaría en un nuevo matrimonio de su padre, tuvo miedo
de perder sus privilegios. Udai decidió vengarse a través de Gegeo. Con sus 24
años, interrumpió un agasajo oficial en honor de Suzanne Mubarak, la mujer del
presidente egipcio que se encontraba de visita en Bagdad, empujó a un lado al
vicepresidente de Iraquí, Taha Muhieddin Maaruf, se acercó con sus custodios al
valet Kamal Hana Gegeo y comenzó a pegarle hasta matarlo delante de la mirada de
cientos de invitados.
El incidente se
convirtió en un escándalo nacional. Saddam dijo que aún el hijo del presidente
debía enfrentar a la justicia. El juicio se realizó, pero lo familiares de Gegeo
—un poco presionados por la gente de Saddam— perdonaron a Udai, diciendo que
entendían al hijo del presidente, ya que él había sido provocado por las
actitudes de Gegeo. También hubo "manifestaciones espontáneas" en favor de Udai
hasta que finalmente Saddam decidió que lo mejor era el exilio en Suiza para su
hijo. Ya habían pasado miles de años desde que en aquel lugar se promulgara el
Código de Hammurabi protegiendo a los humildes contra los poderosos.
Evidentemente eran otros tiempos.
El exilio no fue
muy largo. Al año siguiente, Udai, regresó al frente de la Federación Olímpica
Iraquí y se hizo cargo de una importante cadena de televisión y un periódico.
La madre de todas
las batallas
El 2 de agosto de
1990, Saddam tomó la decisión de invadir Kuwait, proclamándola como la 19ª
provincia iraquí.
Al rechazar las
directivas de la ONU de retirarse de Kuwait, provocó una alianza de 27 países
encabezados por los Estados Unidos y dividió en dos al mundo árabe. Jordania
Yemen, Sudán y la O.L.P. apoyaron a Irak. Arabia Saudita, Egipto y Siria se
opusieron y se unieron a la alianza occidental.
La guerra empezó el
15 de enero de 1991. Saddam prometió a su pueblo "la madre de todas las
batallas", pero nunca se materializó, por la superioridad aérea de
occidente. , Durante 5 semanas bombardearon Irak, sin utilizar las fuerzas
terrestres. En menos de 100 horas recuperaron Kuwait, devastando a las fuerzas
iraquíes.
Sin embargo, hasta
hoy en día Saddam le asegura a su pueblo que "la madre de todas las batallas"
concluyó con una victoria para Irak.
Los yernos rebeldes
En agosto de1995,
un hecho conmocionó profundamente a Saddam Hussein y al clan familiar. Sus
yernos, Hussein Kamel Majid y Saddam Kamel se escaparon a Jordania y afirmaron a
los medios que querían derrocar a Saddam. Para colmo de males cometieron el
insulto mas grande que podían realizar contra el clan: Se llevaron con ellos a
sus esposas y a sus hijos. Es decir, a las hijas y los nietos de Saddam Hussein.
Después se supo que
temían por sus vidas, ya que Udai, el hijo de Saddam los había amenazado.
Hussein Kamel era
el Ministro de la Industria Militar Iraquí y se había distinguido por su
brutalidad durante la ocupación de Kuwait. Su hermano Saddam Kamel era el jefe
de custodios de Saddam Hussein. No fueron bien recibidos por la oposición iraquí
en el exilio y el Rey Hussein de Jordania, primero les dio una calurosa
bienvenida y luego los fue dejando poco a poco de lado. Seis meses más tarde,
convencidos de que Saddam los iba a perdonar, sorprendieron al mundo al volver a
Irak. Apenas cruzaron la frontera los hombres fueron separados de sus esposas e
hijos y llevados para ser interrogados.
A los dos días,
Raghad y Rana, las hijas de Saddam, dijeron por televisión que no querían seguir
viviendo con traidores que las habían obligado a dejar Irak contra su voluntad y
anunciaron su divorcio. Al día siguiente los medios anunciaron que Hussein y
Saddam Kamel junto con su padre habían muerto en un enfrentamiento con miembros
del clan que habían querido lavar la vergüenza de la traición. "Curiosamente"
los justicieros también aparecieron muertos. Udai prefirió ir al entierro de los
últimos.
Cuando Rana se
enteró de la muerte de su esposo Hussein Kamel, intentó suicidarse, pero fue
salvada justo a tiempo. Las viudas, fueron llevadas a vivir con una tía y Saddam
les arrebató a sus hijos y les juró que jamás los volverían a ver.
Al finalizar el año
Udai sufrió un atentado que lo dejó gravemente herido y postrado.
Qusay asumió el
control de la guardia de seguridad. Saddam cada vez tenía menos gente en quien
confiar. La CIA aleccionó a militares iraquíes para complotar contras Saddam
pero fueron descubiertos y ejecutados 120 miembros de las fuerzas armadas entre
el 1º y el 3 de agosto de 1996.
Armas químicas
Actualmente volvió
a estallar la posibilidad de una nueva ataque militar sobre Bagdad, ya que
Saddam se negaba a que una comisión investigadora de las Naciones Unidas
inspeccionara los predios presidenciales de Bagdad, en busca de arsenales
químicos.
Las sanciones
económicas impuestas por las Naciones Unidas fueron mas dañinas para Irak que la
guerra misma. Al comienzo de la guerra, el 5 % de la población vivía en la
pobreza, actualmente el 20%. Se calcula que cerca de 5000 chicos por mes mueren
por mal nutrición y enfermedades. La clase media fue especialmente golpeada y el
crimen, la prostitución y el mercado negro, fueron institucionalizados. El dólar
que costaba 54 dinares iraquíes, actualmente cuesta aproximadamente 2500.
A pesar de todo,
las Naciones Unidas decidieron mantener el bloqueo hasta que Irak destruya su
arsenal de armas químicas, biológicas y nucleares.
Según un informe de
la Central de Inteligencia Americana (CIA), Saddam construyó 48 palacios y
residencias para personalidades importantes desde el fin de la guerra del golfo
Pérsico. El gobernante iraquí gastó entre 1.500 millones y 2.000 millones de
dólares en la construcción de nuevos palacios o la renovación de los existentes
desde 1990. Asimismo, el informe dice que "El gobierno iraquí interfirió
rutinariamente con la provisión de asistencia humanitaria al pueblo iraquí por
la comunidad internacional, al dar más prioridad a la importación de artículos
industriales que de alimentos y medicinas, desviando los bienes para beneficiar
al régimen, y restringiendo la labor del personal de la ONU y de los
trabajadores que brindan asistencia. Debido a que la importación de alimentos y
medicinas nunca ha sido prohibida por las sanciones de la ONU, Iraq podía
comprar y distribuir todos los abastecimientos humanitarios que quisiera." Y
agrega que "En el centro y sur de Iraq, el régimen ha desviado los
abastecimientos humanitarios hacia sus fuerzas de seguridad, fuerzas armadas y
otros partidarios."
Lo cierto es que el
que paga las consecuencias es el sufrido pueblo iraquí. Momentáneamente se
llegó a un acuerdo conseguido por el Secretario de las Naciones Unidas Kofi
Annan. Luego de varios días de reunión con dirigentes iraquíes y de 3 horas a
solas con Saddam, se consiguió que la comisión pudiera investigar en los predios
presidenciales la existencia de armas químicas y biológicas.
Hace millones de años allí se
encontraba el paraíso. Hoy gobierna Saddam Hussein. Mañana,
quien sabe....
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