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El gran salto: Mao Tsé Tung llamó el "gran
salto" a un programa de desarrollo simultáneo de la agricultura y la industria.
El plan de Mao era la
guerra económica, librad por cientos de millones
de campesinos armados con azadas y rastrillos. Significó la movilización total
de la mano de obra y sus consecuencias fueron catastróficas, hambre generalizada
y devastación.
El
primer plan quinquenal chino había finalizado hacía poco. Basado en el modelo
soviético de los años veinte, el programa aumentó la producción industrial a
costa de la agricultura. Millones de campesinos se trasladaron a las ciudades y
China esperaba pagar los préstamos soviéticos con granos. Quedó claro que un
nuevo plan quinquenal no funcionaria.
Mao
propuso una reorganización drástica del trabajo rural. Los campesinos,
manteniendo las granjas a nivel de subsistencia, desarrollarían el campo,
cavando canales de regadío y construyendo carreteras. Además, se unirían a la
»batalla por el acero», construyendo hornos en sus casas para aumentar la
producción industrial del país.
Durante un tiempo, explotando el recurso natural más importante de China,
pareció que el gran salto funcionaba. En 1958, las cosechas fueron enormes y el
gobierno requisó una cantidad récord de cultivos. El año siguiente fue
desastroso para la agricultura a causa del mal tiempo y de la diversificación
del trabajo en las granjas, pero los requisitos del gobierno no disminuyeron, de
modo que los campesinos, sin comida, empezaron a morir de hambre (entre 1959 y
1962 murieron veinte millones). Mao reconoció el desastre, pero se negó a
disculparse. Explicó a sus partidarios que Confucio, Lenin y Marx también habían
cometido errores.
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