El 8 de diciembre de 1863 el presidente firmó
una Declaración de Amnistía y Reconstrucción. Excepto para los funcionarios
y oficiales militares de alto rango de la Confederación, todos los sureños
que juraran lealtad a la Constitución y obediencia a la legislación así como
a las proclamaciones concernientes a la esclavitud tenían garantizada la
amnistía.
Cuando el 10% del electorado de un estado del 1860 hubiera
cumplido estas condiciones, ese estado podía redactar una nueva
Constitución, elegir nuevos cargos estatales y enviar representantes al
Congreso. Cuando Lincoln fue reelegido, también triunfó la Reconstrucción.
El nuevo espíritu significaba que había que olvidar la rebelión; y había que
readmitir a cada Estado del Sur dentro de la Unión con todos sus privilegios
en cuanto el 10% de los blancos hubieran prestado juramento de fidelidad y
organizado un gobierno estatal. De esta forma los Radicales veían frustrados
sus intentos de victoria sin perdón.
Pero el espíritu de la reconstrucción
se truncó cuando el Presidente Lincoln es asesinado. Justo el mismo día en
que el Mayor Robert Anderson enarbolaba de nuevo la bandera de las barras y
estrellas sobre Fuerte Sumter, cuatro años después de que la arriará.
La guerra zanjó la cuestión del mantenimiento
de la Unión; se desacreditó la doctrina de la secesión y, a partir de 1865,
los estados encontraron otras formas de exponer sus diferencias. La guerra
amplió la autoridad del gobierno federal, que ejercería una jurisdicción y
poderes más amplios que en cualquier otro momento anterior en la historia
del país.
El Norte había entablado la guerra con tres propósitos: Unión,
libertad y democracia. Al principio conservar la Unión había sido la meta
principal. Después de 1862 la abolición de la esclavitud llegó a ser un
segundo objetivo reconocido. Y para muchos, tanto en Europa como en América,
mantener “un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” era
el tercero.
La Unión se había restaurado, la larga disputa por la naturaleza de la Unión
quedaba resuelta finalmente por la posición nacionalista, pese a la
utilización de la fuerza. Pese a todo el espíritu secesionista no cambió,
añadiéndose otro sector en la opinión americana como será el del Oeste.