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ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS:
Cada uno de los órganos de los sentidos está especializado en la percepción de
una clase de sensaciones, para lo cual posee receptores específicos. La
percepción pertenece al ámbito de la fisiología de la corteza cerebral, donde
se elaboran las sensaciones. Desde el punto de vista de la morfología,
distinguimos en el oído tres partes: el oído externo, el medio y el interno.
Todas ellas participan en la audición, pero en el oído interno existe además el
sistema destinado a informarnos sobre la posición de nuestro cuerpo, el sentido
del equilibrio. Ambos sentidos presentan también unas vías nerviosas que
conducen sus mensajes hacia el encéfalo, donde son analizados.
LA
VISTA:
La vista es el sentido que nos
permite percibir la forma de los objetos a distancia, y también su color. La
luz que llega de ellos es captada por una capa sensible, la retina, que manda la
imagen al cerebro para ser interpretada. El funcionamiento del ojo es análogo al
de una cámara fotográfica.
El globo ocular: Cada globo ocular se halla
incluido en su órbita, y se encuentra protegido y asistido por una serie de
estructuras anexas.
Es un
órgano casi esférico, de unos 24 mm de diámetro, que está dividido en dos
cámaras: la anterior o frontal, que es la menor, y la posterior, que constituye
la mayor parte del globo ocular. Existen dos capas que lo recubren en su
totalidad: la esclerótica y la coroides.
Esclerótica. Está formada por fibras de tejido
colágeno entretejidas en todas las direcciones del espacio, que constituyen una
capa blanquecina que se encarga de mantener la forma del ojo. Se halla por fuera
de la coroides, y en la parte anterior del ojo da lugar a la córnea.
Coroides. En ella hay gran cantidad de vasos
sanguíneos y pigmentos, que dan al globo ocular su color pardo. En la parte
frontal da lugar a dos estructuras, el iris y el cuerpo ciliar, que se hallan
entre las cámaras anterior y posterior del ojo.
Córnea. Es la capa que pone en contacto el ojo con
el aire, y es muy resistente debido a que está formada por fibras colágenas.
Dado que debe dejar traspasar la luz, es una estructura casi transparente y
apenas posee vasos sanguíneos. Ello es posible porque se trata de una capa muy
fina que puede tomar el oxígeno directamente del aire. Debido a esta falta de
sangre, la córnea es uno de los órganos más fáciles de trasplantar de una
persona a otra, ya que no existe rechazo inmunológico. Sin embargo, hay en la
córnea numerosas terminaciones nerviosas que hacen que los golpes en el ojo sean
tan dolorosos, pero que permiten detectar al instante cualquier partícula
extraña que se introduzca en él.
Iris. Es la parte del ojo que corresponde al
diafragma de una máquina fotográfica. Se encuentra entre las cámaras anterior y
posterior del ojo, y esencialmente se trata de un grupo de músculos circulares y
radiales (el músculo esfínter de la pupila y el dilatador de la pupila) que
rodean al orificio por donde pasa la luz al fondo del ojo. Dicho orificio, la
pupila, se agranda y se reduce según la cantidad de luz que llega al ojo, con lo
que las estructuras internas quedan protegidas. Sobre la capa muscular puede
depositarse el pigmento melanina, de forma continua o discontinua, dando lugar a
los ojos marrones o verdes, o puede no existir en absoluto, produciendo los ojos
azules. Estas diferencias constituyen una característica hereditaria.

Cuerpo ciliar. Se halla a continuación del iris y
llega hasta la retina, la capa sensible a la luz. Recibe su nombre porque en él
se encuentra el músculo ciliar, que tira del cristalino haciendo modificar su
curvatura.
Cristalino. Es la lente de enfoque del ojo, ya que,
como hemos visto, puede modificar su curvatura cuando el músculo ciliar se
contrae. Su forma es biconvexa, es decir, más gruesa en el centro que en los
laterales. Según la curvatura, desvía más o menos los rayos de luz.
Cámara anterior del ojo. Limitada por el iris, el
cristalino y la córnea, se halla llena de un líquido llamado humor acuoso,
parecido al plasma sanguíneo.
Cámara posterior del ojo. Se encuentra por detrás
del cristalino y el cuerpo ciliar, y su capa interna es la retina. En su
interior existe una gelatina clara en la que hay fibras colágenas y que recibe
el nombre de humor vítreo.
Retina. Forra el interior de la cámara posterior
del ojo, llegando hasta el cuerpo ciliar por delante. Es la capa sensible a la
luz y está formada por tres estratos. El primero de ellos está formado por
neuronas que son excitadas por la llegada de la luz. Su terminación puede ser de
dos tipos, en forma de bastoncillo o en forma de cono, por lo que ambos tipos de
neuronas reciben el nombre de bastones y conos.
Los bastones. Se hallan distribuidos por toda la
retina, pero son más abundantes en la periferia que en el centro. Existen entre
70 y 150 millones de ellos en cada ojo; son muy sensibles y perciben las
diferencias de intensidad de luz debido a que contienen un pigmento llamado
rodopsina. Cuando estamos en la penumbra, únicamente son capaces de ver los
bastones, por lo que sólo vemos en blanco y negro.
Los
conos. Nos dan la información sobre el color, ya que son excitados según la
longitud de onda de la luz que les llega. Poseen tres tipos de pigmentos: uno
sensible al rojo, otro sensible al verde y un tercero sensible al azul. Existen
sólo siete millones de ellos en cada ojo, y se hallan concentrados en la parte
central, especialmente en una zona llamada mancha amarilla. Algunas personas,
sin embargo, sufren un trastorno hereditario llamado daltonismo, por el cual su
visión de los colores es deficiente. Los daltónicos pueden carecer de uno, dos o
los tres pigmentos. En este último caso su visión es en blanco y negro. Bajo
esta capa de. conos y bastones hay otras dos capas de neuronas que transmiten
los mensajes hasta el nervio óptico.
Un 80 por ciento de la información que recibe nuestro cerebro proviene de la
vista, aunque en los bebés es el sentido menos desarrollado. La vista suele ser
el sentido que más usamos, a veces en detrimento de los demás. El ojo adulto
registra por día millones de datos, es decir, partículas de luz reflejadas por
los objetos que penetran el ojo hasta llegar a la retina. A una velocidad de
300.000 kilómetros por segundo, la onda luminosa primero pasa por la córnea, que
recubre el iris y se encuentra protegida por la conjuntiva. Luego entra en la
abertura del centro del ojo, la pupila, antes de pasar por la lente, que puede
cambiar su curvatura gracias a la acción del músculo ciliar. Por último,
atraviesa el humor vítreo (que constituye un 8o por ciento del volumen del ojo),
para culminar su travesía en la parte posterior del globo ocular, donde se
encuentra la retina. Allí, el nervio óptico transmite al cerebro la onda
luminosa, que tarda apenas una fracción de segundo en llegar a destino. Las
800.000 fibras del nervio óptico transmiten al cerebro un flujo de información
tan concentrado que se las considera el canal de comunicación más denso del
universo.
Estructuras anexas del ojo:
Nervio óptico. Recoge las sensaciones que provienen
de la retina y sale del ojo a través de un orificio de la coroides. En esta
pequeña zona circular no existe la retina, por lo que recibe el nombre de mancha
ciega.
Músculos oculares. Por fuera del globo ocular hay
una serie de músculos que permiten dirigir la mirada, y además que ambos ojos se
muevan coordinadamente. Hay seis músculos distintos en cada ojo, y si alguno de
ellos no funciona bien se produce un trastorno llamado. estrabismo (bizqueo). La
persona bizca no tiene las pupilas en paralelo, sino que en uno de los ojos la
pupila mira siempre hacia dentro o hacía fuera. Hoy en día este trastorno puede
operarse y no queda ningún rastro.
Aparato lacrimal. Es el encargado de secretar las
lágrimas, que sirven para mantener la humedad del ojo y de los párpados, y
además tiene un cierto efecto desinfectante. Las lágrimas se forman en la
glándula lacrimal y normalmente drenan por un conducto que las lleva hacia la
nariz. El llanto es una secreción excesiva de lágrimas, debido a que ha entrado
una partícula en el ojo o por causas emocionales, lo que hace que el líquido
desborde de los párpados.
Párpados. Son dos estructuras protectoras, una
inferior y otra superior, que se deslizan sobre el ojo y lo cubren durante el
descanso o cuando la luz es excesiva. Además, los párpados se abren y se cierran
unas veinte veces cada minuto para retirar las partículas que hayan podido caer
sobre la córnea y para humedecerla con el líquido lacrimal. Este proceso no
significa ninguna pérdida de la visión, ya que es muy rápido. En el borde de los
dos párpados existen sendas hileras de pestañas, que protegen los ojos de la luz
excesiva y de los objetos que puedan caer en ellos. Además, los ojos son
protegidos por los arcos superciliares, que son rebordes que sobresalen por
encima del ojo. Están formados por el hueso frontal y sobre su piel se
encuentran las cejas.
La trayectoria de la luz en el ojo: Los
rayos de luz atraviesan la córnea, el humor acuoso, el cristalino y el humor
vítreo, y llegan finalmente a la retina, donde forman una imagen invertida. Al
pasar de un medio al otro sufren una cierta desviación, pero la más importante
de ellas tiene lugar en el cristalino, la lente del ojo.
Cuando deseamos ver un objeto que se halla cerca debemos enfocarlo. Para ello el
músculo ciliar del cristalino hace que varíe la curvatura de éste, con lo que se
consigue que los rayos de luz se desvíen.
Además, la pupila se contrae, con lo que aumenta la profundidad de campo de todo
el sistema, lo mismo que sucede en las cámaras fotográficas al cerrar el
diafragma.

No
todas las personas pueden enfocar perfectamente. A partir de los cuarenta años,
aproximadamente, casi todo el mundo tiene la vista cansada. Ello hace imposible
enfocar a distancias muy pequeñas, por lo que deben llevarse gafas para leer.
Otro trastorno es la miopía, (imagen abajo) que impide ver de lejos y se debe a que el globo
ocular es demasiado alargado. La imagen visual no se forma entonces en la
retina, sino por delante de ella. Para corregir la miopía deben llevarse lentes
cóncavas. El caso contrario es la hipermetropía. Los hipermétropes tienen el
globo ocular demasiado achatado y la imagen se formaría por detrás del plano de
la retina. Por tanto, la visión de cerca no es posible y deben llevarse lentes
convexas.


Las personas miopes ven borrosos los objetos
alejados, mientras que perciben los cercanos con mayor nitidez. Otros síntomas
son dolor de cabeza y vista cansada. La miopía aparece conforme crece el globo
ocular, por lo que comienza en la infancia y puede empeorar durante la
adolescencia. Normalmente, deja de avanzar en la edad adulta.(Información:
sanitas.es) |