LOS SENTIDOS: TACTO, Órgano

ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS HUMANOS: VISTA, OÍDO, TACTO, GUSTO, OLFATO

>Inicio >Menú Salud y Medicina

Test Online

 

 

 

 

Sentido de la Vista

Sentido del Oído

Sentido del Olfato

Sentido del Tacto

Sentido del Gusto


ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS: Cada uno de los órganos de los sentidos está especializado en la percepción de una clase de sensaciones, para lo cual  posee receptores específicos. La percepción pertenece al ámbito de la fisiología de la corteza cerebral, donde  se elaboran las sensaciones.  Desde el punto de vista de la morfología, distinguimos en el oído tres partes: el oído externo, el medio y el interno. Todas ellas participan en la audición, pero en el oído interno existe además el sistema destinado a informarnos sobre la posición de nuestro cuerpo, el sentido del equilibrio. Ambos sentidos presentan también unas vías nerviosas que conducen sus mensajes hacia el encéfalo, donde son analizados.

 

 LA PIEL, EL TACTO Y OTRAS SENSACIONES: El sentido del tacto no se halla limitado a una sola zona del cuerpo, como sucede con el gusto, el olfato, la vista y el oído, que tienen órganos propios, sino que se halla extendido por toda la superficie corporal. Además, hay otro tipo de sensaciones, como el frío, el calor y la presión, que son percibidas en la piel y en otros lugares.

La Piel: Es el revestimiento externo de nuestro cuerpo, y su función es mantener nuestra temperatura y la cantidad de agua, percibir sensaciones del tacto y otras, y defendernos contra los microbios. A partir de ella se forman los pelos, las uñas y las glándulas cutáneas, y al llegar a un orificio corporal la piel se continúa por su interior mediante una mucosa, como sucede en el interior de los labios y en los orificios nasales.

Distinguimos tres capas en la piel, de arriba abajo: la epidermis, la dermis y el subcutis. La primera se encuentra en contacto con el exterior y está formada por un tejido epitelial plano del que exis­ten muchas capas, con un grosor de hasta dos décimas de milímetro. En ella se hallan los melanocitos o células productoras de melanina, que es el pigmento que da un tono más o menos oscuro a nues­tra piel y que se produce en mayor can­tidad por la exposición al sol.

La dermis, la capa intermedia, es más elástica debido a que contiene fibras colágenas, y hay allí gran cantidad de vasos sanguíneos y del sistema linfático. Además, posee terminaciones nerviosas, receptores sensoriales, las raíces de los pelos y las glándulas cutáneas, que son las sudoríparas, las olorosas y las sebáceas, productoras de grasa.

El subcutis está formado por tejido conjuntivo y en él se acumula la capa adiposa. Ésta tiene la función de almacén de energía y de aislante frente al frío, y su grado de acumulación depende de la región del cuerpo.

 

El primer sentido que usamos es el tacto: el feto recoge sus primeras experiencias del ambiente circundante mediante el contacto con las paredes del útero. Este sentido constituye el primer medio de comunicación con el mundo externo. El tacto se vale de una gran variedad de receptores (corpúsculos de Meissner, corpúsculos de Paciniy corpúsculos de Merkel), distribuidos por toda la extensión de la piel, que reaccionan ante estímulos, cambios o presiones reiteradas. Hay alrededor de 50 de ellos por milímetro cuadrado de piel, distribuidos en forma dispar. Muchos se concentran en las puntas de los dedos, por ejemplo, lo cual permite una percepción táctil muy intensa en esa zona.

Los receptores del tacto y otras sensaciones

Clasificaremos los receptores según su forma y no según la sensación que captan. Algunos de ellos se encuentran únicamente en la piel, mientras que otros se hallan también por debajo de ella, en el tejido conjuntivo, los músculos y los tendones.

Terminaciones nerviosas libres. Éste es el tipo más sencillo de receptores, ya que constan de neuronas desnudas, con sus dendritas dirigidas hacia arriba. Producen las sensaciones del tacto, el dolor> los cambios de temperatura y el picor. Se hallan en la piel y en el tejido conjuntivo de debajo de ella.

Corpúsculos de Meissner. Están for­mados por varias células dispuestas unas encimas de otras y recubiertas por una cápsula. Son sensibles al contacto, y muy abundantes en las yemas de los dedos y la punta de la lengua.

Corpúsculos de Pacini. Se encuentran en la dermis y en el tejido conjuntivo que existe por debajo de la piel, pero se hallan también en estructuras internas, como en la capa que recubre los huesos, el periostio, y en muchas vísceras. Son grandes y ovalados, y sensibles al tacto y a la presión. Constan de una sola célula nerviosa recubierta por una cápsula.

Corpúsculos de Krause. Además del tacto, son sensibles al frío. Constan de una terminación nerviosa muy ramificada recubierta por una envoltura, por lo que tie­nen forma de maza. Se encuentran en la dermis.

Corpúsculos de Ruffíni. Aunque antes se creía que intervenían únicamente en detectar el calor, hoy en día todavía se dis­cute su función, y se dice que contribuyen también a las sensaciones táctiles. Se hallan en la dermis y en el tejido conjuntivo que se encuentra por debajo de la piel, y constan de neuronas muy ramificadas recubiertas por una envoltura.

Corpúsculos de Golgi. Nos informan sobre la contracción muscular, ya que se hallan en el tejido que envuelve los músculos y los tendones, y nos infor­man de su tensión. Su aspecto es parecido al de los corpúsculos de Pacini.

Biografías - Todo Argentina - Maravillas del Mundo - Historia Universal - Juegos Pasatiempo

Sonico Meneame

Si te gusta esta página, votá!

(+) Tips o Sugerencias Sedna

 Autor del Diseño, Mantenimiento y Armado Usando Las Fuentes Consultadas