No Pierdas Tiempo Diversión e Ingenio Los Mejores "10"
Sonico Meneame
Maravillas del  Mundo Lo Más Visitado Todo a lo Grande!...

Twitter

UN PASEO POR EL SIGLO XIX
DESCRIPCIÓN DE LOS PRINCIPALES HECHOS Y SUCESOS DEL SIGLO XIX

La Línea Del Tiempo Edad Contemporánea

Principales Hechos del siglo XIX

 

 


Inventos Siglo XX

Henry Ford Ford T

Metales y Aleaciones

Los Hermanos Wright

Las Comunicaciones

Agroquímica

Nikola Tesla

 

Principales Hechos del siglo XIX

Edison Presenta
El Fonografo

 

 

 

El teléfono en una exposición: Es casi seguro que Bell no se diese cuenta de la inmensa trascendencia de su invento, pero lo cierto es que en el mes de julio de 1876, se celebró en Filadelfia una gran exposición con motivo de la conmemoración de la independencia de Estados Unidos.

Es muy posible que Bell no pensara llevar su invento a dicha exposición, puesto que tal vez consideraba que el aparato, compuesto por un receptor harto rudimentario, un transmisor y un hilo que hacía vibrar la membrana metálica, que Bell ya había patentado con el nombre de teléfono, no era digno de figurar en una exposición de tanto prestigio.

Pero intervino el amor. Efectivamente, Bell fue a la estación de Boston a despedir a su amada que, junio con su padre, se marchaba a Filadelfia. El joven subió a un vagón, incapaz de contener los impulsos de su enamorado corazón, y así llegó a la capital di Pennsylvania. Luego, pidió por carta a Watson que le enviase el aparato, y logró exponerlo en un rincón

Durante varios días nadie se acercó a conocer su invento. Pero de pronto se produjo el milagro. El mismo  día en que la Comisión se disponía a conceder los diversos premios establecidos, un personaje con gran séquito, nada menos que el emperador Pedro, del Brasil, se acercó a la mesa de Bell. Lo cierto era que el emperador había conocido al joven Bell cuando éste enseñaba a los sordomudos en su país. Tan pronto como el Emperador reconoció a Bell, lo abrazó, con gran asombro de todos los presentes y, como es natural, todos se interesaron por el inventor y su invento.

El propio Emperador, después de oír unas palabras a través del receptor, exclamo:
—Este aparato habla!

Estas palabras cambiaron por completo la vida y la fortuna de Alexander Graham Bell. La aludida Comisión estudió el aparato, y de aquella exposición surgieron dos cosas importantísimas en la vida de Bell: su boda con su amada y la intervención de su suegro en las patentes del joven, todo lo cual tuvo como epílogo la producción del teléfono en serie, su perfeccionamiento y su propagación por todo el mundo.

Sólo hubo una amargura en medio de su triunfo:
Bell, que había dedicado gran parte de su juventud a enseñar a vocalizar y hablar a los sordomudos, jamás consiguió que su linda esposa, sordomuda también, llegase a hablar y a oír a su marido, ni por teléfono ni de viva voz.