Hacia
1978 la dictadura militar encabezada por Jorge Rafael Videlatenía como
objetivo político combatir las denuncias por las violaciones a los derechos
humanos que se registraban en la Argentina. Por eso la realización del Mundial
les dio la oportunidad para realizar una campaña basada en el slogan “los
argentinos somos derechos y humanos” (creada por la consultora internacional
Burson Marsteller) para contrarrestar las acusaciones que llovían desde el
exterior. (imagen: J. R. Videla)
Pero una vez obtenido el
campeonato por la Selección Nacional de fútbol comandada por César Luis Menotti,
la dictadura debió fijarse un nuevo objetivo para distraer la atención de la
problemática de las torturas, las detenciones y las desapariciones que se
producían en todo el territorio de la República Argentina. Había que inventar
una guerra y y así apareció la disputa territorial con Chile por el Canal de
Beagle y las islas Picton, Lennox y Nueva que no llegó a convertirse en una
guerra por milagro.
Cerca de la Navidad —cuando la
maquinaria bélica estaba en marcha y miles de soldados habían sido movilizados a
las fronteras—, la aceptación de una mediación papal detuvo el peor desenlace.
La negociaciones directas entre Chile y Argentina ocurrieron entre la
publicación oficial del Laudo Arbitral, el día 2 de mayo de 1977, y el comienzo
de la Mediación papal en el conflicto del Beagle, el 22 de diciembre de 1978.
Este período fue tenso y llegaría a su punto culminante el 22 de diciembre
cuando Argentina inició las operaciones para ocupar militarmente las islas. Ese
mismo día, la junta militar argentina abortó la Operativo Soberanía y
aceptó la mediación papal. Ambos países eran regidos por gobiernos de las
fuerzas armadas que coincidían en muchos aspectos de su política exterior e
interior. Incluso habían logrado acuerdos para operaciones internacionales de
represión, como la Operación Cóndor, como quedó demostrado posteriormente a
través de la justicia.
Las contradicciones de ambos
gobiernos eran tan elocuentes que el gobierno de Pinochet tuvo que alabar la
política exterior de Salvador Allende al que había derrocado y el gobierno de
facto de Videla debió criticar la posición de la Revolución Argentina bajo el
general Alejandro Lanusse, por el tratamiento del conflicto limítrofe.
Hacia
1978 la dictadura de Augusto Pinochet sufrió un sacudón cuando se descubrieron
los restos de campesinos fusilados en Lonquén tras el golpe militar. El
enfrentamiento entre Pinochet y el comandante de la Fuerza Aérea de Chile el
General Gustavo Leigh por sus propuestas de democratización, la destitución de
Leigh y la siguiente renuncia a su cargo 18 de los 21 generales, los problemas
por las violaciones a los Derechos Humanos y las exigencias de los EE.UU para la
persecución de los responsables del atentado terrorista en Washington contra
Orlando Letelier, pusieron en problemas a la dictadura. (imagen: Pinochet)
La oposición comenzaba a agruparse
en torno al ex-Presidente de la República Eduardo Frei Montalva que se alineó
con el gobierno de facto de Pinochet por el conflicto con la Argentina. Eduardo
Frei declaró públicamente su apoyo a la posición del gobierno con las palabras
“Se esta alimentando, no por Chile, un conflicto de dramáticas consecuencias”
A fines de los años 70 Chile goza
ha de una incipiente bonanza económica que terminaría con la profunda crisis
económica del año 1982. El objetivo prioritario del gobierno chileno era evitar
la guerra sin ceder territorio insular o continental. Para ello estaba dispuesto
a negociar el limite marítimo. Dada la fuerte presión militar argentina, Chile
consideraba apropiado para la consecución de ese objetivo la acción de un
mediado y la presencia de observadores militares en la zona de conflicto.
En Argentina gobernaba el llamado
Proceso de Reorganización Nacional que otorgaba igual poder a las tres ramas de
las Fuerzas Atinadas argentinas y en que se preveía la alternancia en el poder
liste balance dentro de la Junta Militar argentina permitía ademas la
deliberación política dentro de las fuerzas atinadas y la formación de bloques
entre ellas.
Se distinguieron dos corrientes
políticas dentro de las fuerzas Armadas argentinas los blandos (J. Videla R.
Viola, R. Bignone), los duros José. A. Vaquero, Luiciano. B. Menendez, Leopoldo
Galtieri, R. Camps, C. G. Suaréz M.) y A. Massera. Conforme a esa distribución
del poder, los objetivos del gobierno militar eran variados y
controvertidos dentro de las fuerzas armadas. Algunos eran partidarios de
aceptar el Laudo Arbitral, otros de impedir una salida de Chile al Océano
Atlántico ya sea a través de un limite marítimo adecuado ó, como exigían otros,
a través de soberanía argentina sobre alguna o algunas de las islas de martas.
Algunas consideraban, como el almirante (R) Isaac Rojas, que el limite debía ser
el meridiano del
Cabo de Hornos ya desde el Canal
Beagle dejando así la parte oriental de la Isla Navarino bajo soberanía
argentina. Las pretensiones mas extremas del nacionalismo argentino alcanzaban
desde las islas Picton, Nueva y Lennox hasta ocupar la Isla de Chiloé.
Consciente de su mayor peso militar, del aislamiento internacional de Chile y
con una confianza absoluta en que una guerra con Chile sería fácil de ganar, la
Junta Militar argentina rechazó el Laudo Arbitral el 25 de enero de 1978.
Mientras no se encontraba solución al conflicto, se acumulaban en Argentina las
medidas para presionar a Chile y obligarlo a abandonar el Laudo Arbitral.
En octubre de 1978 los presidentes
de la Argentina y de Bolivia ratificaron su solidaridad mediante un comunicado
que unía el pedido de Bolivia de salida al mar (que perdió después de Guerra del
Pacífico) con la cuestión de la soberanía argentina en el Atlántico Sur,
incluyendo a Malvinas y el Beagle.
EL OPERATIVO SOBERANIA: Las fuerzas armadas argentinas elaboraron el
“Operativo Soberanía” para “cortar” Chile en varias partes por medio de una
invasión. La preparación y las maniobras militares a lo largo de la frontera se
realizaron públicamente con gran profusión de noticias.
En el gobierno chileno, consciente
del peligro de guerra preparó la defensa del país manteniendo a la prensa y a la
población alejada de esos temas en lo posible. En sus documentos especiales, el
diario chileno El Mercurio afirma: “A diferencia de Chile, donde los
preparativos de guerra se hicieron en medio de gran reserva para no alarmar a la
población, los argentinos se movilizaron en medio de sonoras concentraciones al
grito de "el que no salta es un chileno", con oscurecimientos en sus
principales ciudades, varias de ellas inalcanzables para el rango de vuelo de
los envejecidos aviones de guerra de la fuerza aérea chilena, que estaba una
generación atrás de la argentina.”
La marina de guerra se preparó
durante todo el año 1978, pero no fue publicitado, sino más bien estuvo velado
al público y sólo era conocido a las personas e instituciones que estaban
involucradas. Pinochet también tuvo que frenar a sectores belicistas de las
fuerzas armadas chilenas, a la vez que preveía una guerra total, larga y de
desgaste, previendo invadir la Argentina hasta Bahía Blanca.
Al día siguiente de conocido el
fallo, el Ministro de Relaciones exteriores de Argentina César Augusto Guzzetti
anunció el rechazo con las siguientes palabras: “ningún compromiso obliga a
cumplir aquello que afecte intereses vitales de la Nación o que perjudique
derechos de soberanía que no hayan sido expresamente sometidos a la decisión de
un árbitro”. El 19 de enero de 1978 los presidentes de Chile y Argentina se
reunieron en Mendoza en medio de crecientes preparativos bélicos.
En esa ocasión, aseguran fuentes
argentinas, Pinochet habría aceptado en principio entregar por lo menos
una parte de una isla a Argentina. El 25 de enero Argentina declaró nulo el
Laudo Arbitral de 1977. El 26 de enero el gobierno chileno emitió un comunicado,
afirmando que el laudo tenía carácter obligatorio e inapelable. El 20 de febrero
de 1978 ambos presidentes acordaron en la localidad chilena de Puerto Montt
continuar las, negociaciones con dos comisiones mixtas sucesivas, llamadas
Comix 1 y Comix 2. Comix 1 tuvo éxito y tras 45 días se alcanzaron los
objetivos planteados de distensión y acuerdos en cuanto a la navegación en el
área del conflicto.
Comix 2, se inició el 2 de mayo,
encabezada por Francisco Orrego Vicuña del lado chileno y el general Ricardo
Etcheverry Boneo del argentino tenía como objetivo resolver en el plazo de
seis meses los problemas sustantivos: delimitación definitiva de las
jurisdicciones en la zona austral, integración económica; intereses comunes en
el continente rico; delimitación precisa del Estrecho de Magallanes y el
cocimiento de líneas de base rectas.
El 2 de noviembre de 1978 se
cumplió el plazo dado a la segunda comisión mixta sin obtener esbozo de acuerdo
en los temas de mayor importancia (límites marítimos, cuestiones relativas al
Canal de Magallanes y bases rectas). En los temas secundarios (integración
física, cooperación económica, políticas comunes en la Antártida se alcanzaron
acuerdos que no lograron detener los apresto bélico de ambos lados de
frontera.Poco antes del término de la Comix 2, Chile volvió a proponer a
Argentina llevar el caso a la Corte Internacional de Justicia.
MEDIACIÓN PAPAL:
A comienzos de guerra era solo cuestión de tiempo. Todos los esfuerzos para
llegar habían fracasad momento cuando el Ministro de Relaciones Exteriores
de Chile, Hernán Cubillos Sallato propuso a su par trasandino solicitar la
mediación de una potencia amiga. Se acordó solicitar la medición papal. El 12 de
diciembre, Hernán Cubillos viajé a Buenos Aires y tras dialogar con Carlos
Washington Pastor aprobaron la solicitud de mediación, pero en la tarde de ese
día la Junta Militar argentina desautorizó al ministro Pastor.
Tras
el viaje sin resultados de Cubillos, en Buenos Aires tuvo lugar una sesión de la
junta militar argentina en el edificio Cóndor, con la ausencia notoria de Videla
y el canciller Pastor. En esa reunión se le colocó fecha y hora al Operativo
Soberanía: el 22 de diciembre de 1978 a las 22:00 horas. A último momento de ese
día el Vaticano logró la anuencia de los dos gobiernos para intentar una gestión
pontificia y ofreció el envío de un representante.
En Buenos aires Videla convocó a
los comandantes que debían dirigir el ataque para plantearles la nueva propuesta
Papal. Se despacharon mensajes para detener la ofensiva la mayoría cumplió salvo
la que estaba apostada en la provincia de Neuquén que avanzo varios kilómetros
en territorio chileno ya que no pudo recibir la contraorden debido a problemas
de comunicación. (imagen: Samorè-Videla)
En las jornadas siguientes el
Vaticano envió al cardenal Antonio Samoré quien llevó a la firma, en enero de
1979, el Acta de Montevideo que despejaba la posibilidad de una guerra que
hubiera costado en las primeras semanas miles de víctimas.
La mediación se concreté en 1980 y
aunque atenuaba los efectos del fallo anterior, era favorable a Chile. En 1981
el régimen de Pinochet aceptó la propuesta pero no así el argentino que nunca
respondió. Llegó la Guerra de Malvinas, otro dislate militarista, cayó la
dictadura y el gobierno democrático de Raúl Alfonsín heredé una situación
prácticamente irreversible. Pero esa es otra historia....