Dos
días antes de que intentara romper la barrera del sonido, el capitán
Charles “Chuck’ Yeager, (foto izquierda) de la Fuerza Aérea
de Estados Unidos, casi perdió el conocimiento en un accidente ecuestre y se
rompió dos costillas. A la mañana siguiente un médico de la localidad le vendó
el cuerpo, pero ni siquiera así pudo mover el brazo derecho debido al dolor. No
obstante, sabía que si sus superiores se enteraban de su estado, pospondrían el
proyecto secreto programado para el 14 de octubre de 1947.
El
avión cohete Bell X-1 se dejaría caer del compartimiento de bombas de un
Superfortaleza B-29, y después de planear brevemente comenzaría a ascender
cuando Yeager encendiera los cuatro cohetes en rápida sucesión.
Para
salir del vientre del B-29 y entrar en la pequeña cabina del X-1 (conocido
también como XS- 1), Yeager tenía que deslizarse hacia abajo por una pequeña
escalera. Después había que bajar la puerta de la cabina por medio de una
extensión desprendible del compartimiento de bombas.
Una
vez que la puerta estuviera colocada en la forma debida, Yeager debía cerrarla
desde el lado derecho. Era ésta una operación que resultaba muy simple, mas no
para quien tenía dos costillas fracturadas y el brazo derecho sin poder moverlo.
Entonces, su ingeniero de vuelo, Jack Ridley, tuvo una idea genial: el piloto
podía quizá usar una especie de bastón con la mano izquierda, y utilizarlo para
elevar la manija de la puerta y asegurarla.
La
velocidad del sonido es la velocidad de propagación de las ondas sonoras, un
tipo de ondas mecánicas longitudinales producido por variaciones de presión del
medio. Estas variaciones de presión (captadas por el oído humano) producen en el
cerebro la percepción del sonido. El sonido no se transporta por el vacío porque
no hay moléculas a través de las cuales transmitirse.
En general, la velocidad del
sonido es mayor en los sólidos que en los líquidos y en los líquidos es mayor
que en los gases.
La velocidad del sonido en el aire (a una temperatura de 20 ºC) es de 340 m/s
(1.224 km/h)
En el aire, a 0 ºC, el sonido
viaja a una velocidad de 331 m/s y si sube en 1 ºC la temperatura,
la velocidad del sonido aumenta en 0,6 m/s.
En el agua es de
1.600 m/s,
En la madera es de 3.900
m/s, En el acero es de
5.100 m/s
“Echamos un vistazo alrededor del hangar y descubrimos una escoba, rememoró en
cierta ocasión Yeager. “Jack cortó un palo de escoba de unos 25 cm., que se
ajustó a la manija de la puerta. Luego me escurrí dentro del X-1 e intentamos
probar el remedio. Él sostuvo la puerta contra el fuselaje y, usando el palo de
escoba para elevar la manija, me di cuenta de que podía yo maniobrar para
asegurarla como se requería", añadió.
Hacia
las 8:00 a.m. del 14 de octubre, el B-29 despegó de la Base Aérea Muroc (ahora
Base Edwards) en el desierto de Mojave, al sur de California. A pesar del dolor
que sentía, Yeager, de 24 años de edad, tenía un tranquilo optimismo.
Ya
había hecho vatios vuelos de prueba en el avión cohete y quería ser el primer
hombre en volar a una velocidad supersónica, a unos 1.126 km/h y alrededor de
12.200 m sobre el nivel del mar.
La
velocidad de un gavión comparada con la del sonido se conoce como número mach,
por el, físico austriaco Ernst Mach (1838-1916). Cuando un avión vuela a la
velocidad del sonido se dice que viaja a 1 mach.
A
menos que un avión esté diseñado para el vuelo supersónico, las fuertes ráfagas
de viento lo golpean al acercarse a 1 mach y lo vuelven inestable; el X-1, con
su nariz y sus líneas aerodinámicas, en teoría no sería afectado por ese
fenómeno. Sin embargo, la inercia del avión lanzaba al piloto por la cabina con
tanta fuerza, que éste corría el riesgo de golpearse y quedar inconsciente. Para
protegerse, Yeager llevaba una gorra de cuero encima de su casco de aviador.
Cuando el B-29 se acercaba a 2100 m de altura, Yeager se dirigió al
compartimiento de bombas, donde había unas barandillas que descendían junto al
X- 1; empujó la escalera de aluminio y se deslizó con los pies por delante en la
cabina del X-1.
Allí
tuvo que soportar un. frío intenso. 1’Aás tarde relataría: “Tiritando, uno se
frota las manos con todo y guantes y se pone la mascarilla de oxígeno. El frío
de los centenares de litros de oxígeno líquido que lleve la nave hace que uno se
paralice. No hay calefactor ni descongelador; no se puede hacer nada más que
apretar las mandíbulas y dejar correr los minutos... es como tratar de trabajar
y concentrarse dentro de un congelador.”
Durante los vuelos de prueba la transpiración de Yeager avía formado una capa de
escarcha en el parabrisa. Para evitarla el jefe de mecánicos había puesto un
revestimiento de champú sobre el vidrio. "Por alguna razón desconocida", dijo
Yeager, "funciono como anticongelante y continuamos usándolo incluso después de
que el gobierno compro un producto químico especial que costaba 18 dólares la
botella.”
Barrera rota De sólo 9.5 m de
largo y con una envergadura de 8.5 m, el Bell X-1 piloteado
por el capitán
“Chuck Yeager rompió la barrera del sonido a 1126 km/h.
Los
dos aviones, todavía uno dentro y del otro, volaban a unos 4.570 m y seguían
ascendiendo. A los 6.100 m, el piloto del B-29, el mayor Bob Cárdenas, comenzó
la cuenta regresiva; al terminar apretó el botón de apertura y el X-1 quedo
libre con una sacudida, cayendo con la nariz hacia arriba. Cayó aproximadamente
150 metros, mientras Yeager luchaba
desesperadamente con los controles. Por fin logró poner la nariz del aparato
hacia abajo y entonces encendió los cuatro cohetes; sabia que el combustible
podía estallar al. conectar el encendido, pero todo funcionó conforme a lo
planeado y el avión comenzó a ‘traquete~ar y a tragarse una tonelada de
combustible por minuto”, según relató.
El
X-1 ascendía a una velocidad de 0.88 mach y comenzó a balancearse. Yeager
accionó de inmediato el interruptor del
estabilizador y el avión se niveló a los 11.000 m de altura. Apagó dos de los
cohetes y a los 12.200 m subía a 0.92 mach; de nuevo niveló el aparato, esta vez
a 12.800 m. Encendió el cohete número tres e instantáneamente- llegó a 0.96
mach... y la velocidad seguía en aumento.
“¡Volamos a velocidad supersónica!”, exclamó. “Y todo estaba tan suave como la
piel de un bebé; mi abuela podría sentarse aquí a beber limonada. Yo elevé
entonces la nariz del avión para reducir la velocidad. Estaba atónito. Después
de toda la ansiedad, romper la barrera del sonido resultó como correr en una
pista perfectamente pavimentada.”
Para conservar intacta
su carga de 2 00 metros de oxígeno liquido y alcohol, el X-1 iba sujeto en
el compartimiento de bombas de un Superfortaleza B-29. Para iniciar su
vuelo, el X-l se dejó caer del avión nodriza como si fuera una bomba.
Para
eliminar el riesgo de una explosión en el momento de aterrizar el X-1, Yeager
dejó escapar el resto del combustible y siete minutos después el avión descendía
sin peligro. Yeager había allanado el camino para la exploración espacial.
“Me
convertí en héroe ese día”, dijo con orgullo. “Como siempre, los carros de
bomberos se abalanzaron hacia el lugar donde la nave se detuvo. Y como de
costumbre. el jefe de bomberos me llevó de regreso al hangar. Ese cálido sol del
desierto era en verdad maravilloso, pero aún me dolían las costillas.”
Fuente Consultada: Como Funcionan
Las Mayoría de las Cosas de Reader`s Digest - Wikipedia - Enciclopedia Encarta -
Enciclopedia Consultora